… Y Talavante nos salvó

por | 29 May 2014 | Temporada 2014

MADRID. Vigésima de San Isidro. No hay billetes. Toros de El Pilar, desiguales en presentación, tercero y quinto protestados, y en general sin transmisión ni raza; el primero tuvo una buena mitad de faena hasta que se canso, el quinto fue mejor, sin llegar a la excelencia. Sebastián Castella (de azul y oro), silencio tras aviso y silencio tras aviso. Jose Mª Manzanares (de azul y oro), silencio y silencio. Alejandro Talavante (de teja y oro), silencio y ovación tras aviso.
 
Tarde fría con una corrida desigual en presentación pero tristemente pareja en comportamiento. La única excepción la puso el sexto, mejor hecho y que embistió  con más ritmo y transmisión que sus hermanos. Talavante supo aprovechar la fortuna del sorteo y protagonizó lo poquito que se vio hoy en Madrid.
 
Castella no tuvo muchas oportunidades. Con el primero de la tarde pudo trazar buenos muletazos ante una embestida con cierto ritmo. Especial mención merece la serie con la que abrió la faena de muleta, sentado en el estribo y pasándose al toro bien cerquita. Pero todo quedó en humo cuando a mitad de faena el toro pegó un bajón y empezó a parase. Poco más pudo hacer y cerró la actuación con un metisaca que cayó muy desprendido y una estocada. El cuarto ni siquiera tuvo un buen comienzo como su hermano. Directamente no tuvo transmisión y no hubo opciones.
 
El caso de Manzanares merece un análisis más profundo. Se mostró muy por encima de sus enemigos durante toda la tarde pero algún sector del público parece tenerla tomada con el alicantino. Esa exigencia constante de estar cruzado, muchas veces sin razón, y que se exigen a según quien sea el que vista las luces. La faena al segundo fue buena, tapando muchos defectos del toro a base de mantenerle la cara tapada y no dejar que enfilase las tablas, como finalmente hizo. El quinto no tuvo nada –más allá de carne, que tuvo en exceso. Dos pinchazos y una estocada hicieron sonar a las mulillas.
 
Pero cuando muchos se debatían entre esperar al sexto o evitar el atasco de la calle Alcalá, apareció Talavante y salvo una tarde condenada al olvido. No empezó bien la tarde para el torero extremeño. El tercero fue un toro muy protestado de salida y que en la muleta sin ser malo, no fue bueno. Y ya se sabe que esto toreo vive de la emoción, y si el toro no transmite, de poco sirve que el toro vaya y venga
 
En el sexto la cosa cambió. El toro mostró una mejor embestida, especialmente por el pitón derecho. Varias series muy buenas por esa mano encendieron a un público hambriento de ver algo, y que demostraron la evidente mejoría de Alejandro, que ha sabido corregir la frialdad de la que, como muchos toreros valientes, a veces pecaba. Un inoportunísimo tropezón del toro en el momento del embroque impidieron que Talavante cerrase la tarde con una estocada y pudiese llevarse al hotel una oreja de ley. Gracias a Dios, Talavante nos salvó.

 
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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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