Victorino, 50 años en primera fila

por | 21 Ago 2010 | Reportajes

Se dice pronto, pero han pasado cincuenta años ya desde que Victorino Martín llegara a la ganadería de bravo. Cincuenta años y casi desde el principio en primera línea, venciendo las resistencias, que no fueron pocas, que los tradicionales del oficio guardan para los que consideran unos advenedizos.
 
Formalmente fue el 18 de agosto de 1.960 cuando Victorino Martín adquirió en compañía de sus hermanos el primer lote de la ganadería de los hermanos Escudero Calvo,  que originariamente perteneció  al marqués de Albaserrada.
 
Por 1.060.000 pesetas de las de entonces adquirieron más de 150 cabezas y el derecho a usar en los carteles el nombre de Escudero Calvo. Dos años más tarde, compran por 2,5 millones de pesetas un segundo lote de reses de la misma procedencia, completando así el germen sobre el que se construye la nueva ganadería.
 
Debutaron en su nueva actividad con una novillada lidiada en Zaragoza el  30 de abril de 1.961, mientras quela primera corrida de toros, que salió excelente, la lidiaron el 27 de agosto siguiente Antonio Bienvenida, Antoñete y Curro Montes en la plaza de San Sebastián de los Reyes.;
 
Como se sabe, el hierro de Albaserrada se remonta a  1905, cuando el Conde de Santa  oloma y su hermano, el Marqués de Albaserrada, funden en una ganadería sangres de Ibarra y de Saltillo, ambas de origen Vistahermosa.  Por otro lado, la sangre Saltillo, que es tan característica de esta Casa,  se remonta a 1854.  Pero hay que reconocer que, después de ir dando tumbos de unos a otros, iba decayendo continuadamente, hasta llegar a manos de los hermanos Martín. Y lo cierto es que nunca tuvo este hierro el predicamento que de mano de Victorino ha alcanzado en nuestros días.
 
Cuentan los propios ganaderos que el hierro de la A coronada ha lidiado en estos cincuenta años Victorino más de 2.700 reses en 518 festejos; 91 toros han merecido el honor de la vuelta al ruedo y cinco de han tenido el honor del indulto. Si nos fijamos en plazas de primer nivel, que a efectos de valorar tales honores tiene su importancia, tres de los indultos fueron en plazas con prestigio: Las Ventas, San Sebastián y Logroño. Y de las vueltas al ruedo, 40 fueron en plazas de primera categoría.
 
Por eso, como la ganadería consolidó pronto sus valores, prácticamente no se notó la separación que se llevó a cabo en 1988 cuando Adolfo Martin, sobrino de Victorino, decide separar su parte, para formar una nueva ganadería, que lidia a su nombre.
 
Y siendo, como siempre ha sido, una ganadería exigente, precisamente por eso han sido toros agradecidos para aquellos toreros que sabían darles su lidia. En este sentido, en ocasiones ha recordado Ruiz Miguel –que tiene el record de corridas toreadas de este hierro— que “en mi carrera me las he visto con todo tipo de toros, pero con ningunos tan agradecidos como los de Victorino cuando les haces bien las cosas. A veces he llegado a sentirme casi sobrehumano al poderle a uno de estos toros”.
 
“Lo que requiere el toro de Victorino –-añade el torero de la Isla— son unas ganas locas de triunfar y una serenidad a prueba de bombas. Yo los asemejo a las mujeres, con ellos no valen las brusquedades. Hay que tratarles con mucha dulzura”.
 
Por su parte, Luis Francisco Esplá, a la hora de definir a esta ganadería destaca “el toro que cría Victorino Martín es un material muy contradictorio. Tarda bastante en definirse y hay que sobarlo mucho. Es un ejemplar con unas características y cualidades únicas en la cabaña de bravo y ahí el ganadero, que es un gran conocedor de lo que cría, ha estado muy hábil porque ha sabido mantenerse fiel a una morfología y a un comportamiento”.
 
En los anales de la ganadería se acumulan en estos cincuenta años demasiadas tardes de gloria como para poderlas resumir. Pero si alguna debe recordarse es la del 19 de julio de 1982, en la corrida concurso de ganaderías organizada por la Asociación de la Prensa en l Las Ventas, en la que Ortega Cano indulta a “Velador”, número 121, cárdeno, de 520 kilos. Es el primer y único toro indultado en la Monumental madrileña.
 
Pero en 1982 se acumularon los hechos singulares que siempre son recordados por los aficionados. Y es que el  1 de junio, en plenos sanisidros,  tiene lugar la que se conoce como “la corrida del siglo”, aquella en la que Ruiz Miguel, Esplá, Palomar y el propio ganadero salieron por la puerta grande. .
 
Pero no siempre la historia discurrió por un camino de rosas. Probablemente, el momento más amargo para el ganadero se produjo en abril de 1.987, a raíz de ser  propuestos para sanción por afeitado dos de los toros lidiados en Granada, a partir de lo cual se abre un duro pleito con los veterinarios que le provocó no pocos dolores de cabeza. De hecho, sintiéndose maltratado en los reconocimientos, en la temporada de  1990  no lidió festejo alguno en España y toda la camada fue toreada en Francia. Durante la de 1991, vuelve a lidiar en España pero en festivales y en algunas pocas plazas que no pusieran en duda su honradez.
 
Situado ya en la cumbre de su escalafón, Victorino Martin  forma una segunda ganadería con el hierro de Monteviejo y el encaste Vega-Villar, surgido hacia 1910 con vacas de Veragua y sementales de origen Saltillo. La primera corrida se lidió en Las Ventas el 20 de junio de 1999. Son los famosos “patas blancas”. Pero, como es natural, este segundo hierro se lleva totalmente separado de los “albaserradas”.
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Taurología

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