Una vuelta al ruedo extravagante, que resta valor a una corrida interesante

por | 7 Jun 2017 | Temporada 2017

MADRID. Vigésimo septima del abono de San Isidro. Al más de media plaza:  14.134 espectadores (el 60,7% el aforo total). Cinco toros de Rehuelga (Rafael Buendía) y un remiendo de San Martín (1º). bien pero desigualmente presentados, todos serios y bien armados por delante, de juego muy interesante aunque de calidades varias. Fernando Robleño (de grana y azabache), silencio y silencio tras aviso. Alberto Aguilar (de rosa y oro), silencio y ovación. Jesús Pérez Mota (de tabaco y oro), pitos y pitos.
Si que nadie lo solicitara, el Presidente ordenó la vuelta al ruedo del 5º, “Liebre” por nombre. Al término de la corrida, el mayoral de la ganadería saludó desde el tercio.

Parte facultativo: tras dar muerte a su segundo el diestro Alberto Aguilar fue atendido en la Enfermería de “contusión en tercio medio cara interna muslo derecho, tras la exploración quirúrgica se encuentra rotura de aponeurosis y músculo vasto interno. Es intervenido bajo sedación en la enfermería de la plaza de toros. Se traslada al Hospital San Francisco de Asís con cargo a la Fraternidad. Pronóstico reservado. Dr. García Padrós”.

Ha sido una corrida interesante, desde luego. Pero lo de la vuelta al ruedo al 5º de la tarde, ha sido una verdadera extravagancia del Presidente. Como ese “Liebre” se han lidiado en este abono docena y media de toros y a muchos de ellos casi ni les tocaron las palmas. A  lo mejor es por el subidón de ánimos que produjo el victorino que atendía por “Buscaplebes” en la función del martes, que luego resulto bastante mentiroso. Pero quizás sea momento de moderar fervores desaforados. Ni no llegar, ni pasarse: In medio virtus, que aprendíamos cuando en los colegios se enseñaba Latín.

El quinteto con el hierro de Rehuelga ha sido desigual en presencia, como ocurre siempre que entre unos y otros toros se dan hasta más de 100 kilos de diferencia. Cinqueños todos, bien armados por delante, abundando los abiertos de sienes y los muy astifinos. Pero se aceptará que, junto a esos elementos, el lote que trajo Rafael Buendía se parec,lo que una bicileta a una caballo.e wur  Rafael Buend an hasta m ellos casi ni les tocaron las plamas.na verdadera extravagan día a los originarios buendías de “San José de Bucarélo que una bicicleta a una caballo: como mucho en la pintura exterior; en nuestro caso, las capas, en lo demás irreconocibles con los de su origen.

Pero interesante, que es lo que ha sido el lote de Rehuelga,  es un término que viene a definir a como que atrae la atención, sin que por tanto tenga necesariamente ver con ninguna otra cualidad extraordinaria. Pues si vamos a la búsqueda  ese otro factor cualitativo, resulta que el que se lidió como 2º cumplió en varas, cortaba en banderillas y aunque humillaba era incapaz de salir de los engaños. La virtud principal del 3º fue su prontitud para responder a los cites, antes en el caballo no alcanzó el aprobado y luego en la muleta obligaba siempre a perderle pasos. Por su parte el 4º tardeó y protestó en varas, donde se le pegó en exceso, y nunca fue metido en los engaños. El 5º fue probablemente el que mejor cumplió en el primer tercio, muy lucido por Alberto Aguilar, que luego supo sacarle partido con la muleta a sus humilladas embestidas, no siempre continua. Y el que cerró la tarde, en fin, ha sido el toro que sacó verdadero temple en sus humilladas y armónicas embestidas, el que tuvo calidad de la buena.

Pero con el termómetro torista a máximos en los tendidos, las cosas se extralimitaron a favor de esta versión de los santacolomas, y en demérito de los espadas que estaban en el ruedo.  Por eso pasaron inadvertidos casi los esfuerzo de Fernando Robleño con su segundo, que aguantó lo indecidble ante las dudas del rehuelgo. Antes, con el sobrero de San Martín que remendó la corrida, no cabía esperar demasiado con un animal que deambulada medio dormido y sin clase alguna.

Alberto Aguilar tuvo en su primer turno un santacoloma que tan sólo duró una serie, todo lo demás no pasaba de ser marear la perdiz.  Salió muy firme frente al 5º, ofreciéndole  de primeras la mano derecha casi en los medios; medida la faena llegaron los muletazos con mayor enjundia, los que más repercusión alcanzaron en el tendido. Al rebufo de la incompresible vuelta al ruedo, el público apostó por el toro y la actuación de Aguilar se dejó muy en segundo plano.

No tuvieron mal aire los laces de Pérez Mota con su primero, pero su prontitud en acudir a los engaños quedaba luego mitigada porque el animal no se rebosaba en las suertes. Probablemente pudo estar mejor con el que cerró la tarde, con calidad para ello. Pero con su poco bagaje no alcanzó a hilvanar todos u faena. Unos series sentidas e incluso poderosas, pero le faltó redondear el trasteo. Con todo, dejo naturales de una excelente factura.

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Taurología

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