Una oportunidad para superar el vacío de organización taurina

por | 16 Ago 2011 | Informes

El Real Decreto de atribución de las competencias taurinas del Estado al Ministerio de Cultura contiene en potencia la posibilidad de abrir una etapa de modernización del sistema institucional de la Fiesta de los Toros para dotarla, a nivel político y administrativo, de una organización capaz de ordenarla, depurarla, protegerla y estimular su vigencia social. En dos palabras, de una Autoridad Taurina que se ocupe de la Fiesta con una mirada comprensiva de su complejidad y globalidad.

Pero cabe advertir dos riesgos: la amenaza externa prohibicionista y la debilidad de los apoyos sociales, que pueden  colocar a la Fiesta en una posición de debilidad tal que harán sonar las señales de alarma, urgiendo contar con instituciones directamente responsables de su protección y gobernanza.

Por otro lado, de alguna manera puede afirmarse que resulta engañoso hablar de “traspaso“ de las competencias del Ministerio del Interior, pues en la práctica eran competencias virtuales que no ejerció, lo que produjo la parálisis de las funciones de gobierno y supervisión de la Fiesta a escala nacional.

Se mantiene que la toma en consideración de la Tauromaquia como una actividad, producto o bien cultural abre una nueva etapa, que permite salir del impasse actual de abandono y desgobierno de la Fiesta y que este nuevo enfoque afecta tanto al Estado como a las Comunidades Autónomas y a la necesaria coordinación entre ellas.

El Estado, en concreto el Ministerio de Cultura, tiene no sólo la competencia sino el deber en su servicio a la cultura [artículo 149.2 de la Constitución], de abordar todos aquellos asuntos que afecten a la fiesta de los toros en cuanto requieran tratamientos generales que desborden el interés propio autonómico.

El primer objetivo del Ministerio de Cultura deberá consistir en afirmar su posición en este terreno, acotando una esfera inicial de actuación y asumiendo la responsabilidad de coordinar de forma eficaz su actuación con la de las Comunidades Autónomas. Parece ineludible a medio plazo proyectar una nueva Ley Taurina que contenga esa ordenación básica y las reglas de coordinación de competencias del Estado y de las Comunidades Autónomas en materia taurina.

Pero residenciar en el Ministerio de Cultura las competencias taurinas del Estado yla coordinación de las compartidas con las Comunidades Autónomas sería algo casi irrelevante si no se le dota de una organización con medios para ejercer sus funciones de ordenación básica, de observatorio de integridad de la Fiesta, de dirección dela persecución y sanción del fraude y para convertirse encentro de interlocución y gestión de los problemas sectoriales o profesionales y en plataforma de fomento de la misma.

Por otro lado, desde un punto de vista jurídico-formal, su reconocimiento como manifestación cultural supone en sí mismo un paso importante para alcanzar posiciones más sólidas en su defensa contra el acoso abolicionista del animalismo militante.

La norma tiene latente un componente ideológico y ético estimable en cuanto confirma la aportación de los valores artísticos y éticos de la Fiesta al mundo de la cultura, a cuya plural diversidad contribuye, mereciendo disfrutar recíprocamente de la libertad propia de ese ámbito.

Un paso más, cuasi-obligado a partir del nuevo estatus jurídico adquirido en su nueva ubicación administrativa, será el reconocimiento por el Estado de la fiesta delos toros como Bien de Interés Cultural, siguiendo la iniciativa francesa que, al adelantar se, ha puesto en evidencia a los dirigentes de nuestra política cultural.

Este objetivo puede lograrse fácilmente contando con la disposición del nuevo Ministerio de acogida de la Fiesta que dispone de un Registro General de Bienes Culturales( artículo 12.1 Ley del Patrimonio Histórico) en el que es obligatorio inscribirlos así previamente declarados por las Comunidades Autónomas.

El siguiente paso obligado a dar por el Ministerio de Cultura será la presentación en la Unesco de la propuesta de inclusión de la Fiesta de los Toros en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, regulada en la Convención de 2003, de la que España es parte integrante, ocupando además en la actualidad una vicepresidencia y el puesto de Relator de su órgano rector: el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial que es el competente para aprobar las inclusiones en la Lista.

En el documento adjunto se reproduce el texto íntegro de este Informe.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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