Un gran toro de Alcurrucén: «Cornetilla»

por | 21 Ago 2017 | Temporada 2017

BILBAO. Segunda de las Corridas Generales. Menos de media entrada, en tarde muy calurosa. Toros de Alcurrucén (Hnos. Lozano), muy justa de presentación, serios por delante, desiguales de hechuras y comportamientos. Curro Díaz (azul pastel y oro), silencio y una oreja. Joselito Adame (de grana y oro), silencio y ovación. Juan del Álamo (de granate y oro), vuelta a ruedo y silencio.

En este festejo se rendía homenaje a la memoria de Iván Fandiño, que este año habría cumplido  el duodécimo aniversario de su alternativa en esta plaza. En su recuerdo, antes del paseíllo la banda interpretó –con gran acierto y con la plaza respetuosamente  puesta en pie– el tradicional himno vasco “Agur Jaunak”, como se hace para solemnizar las despedidas. De forma excepcional, el paseíllo se hizo a los sones del pasodoble dedicado a Iván Fandiño.

Siempre se espera más de los toros de Alcurrucén, hoy  por debajo de su media habitual, en presencia y en juego.  Pero para no romper su tradición salió el buen encastado 4º, para cumplir el papel que en el fútbol siempre se conoció como “el gol del cojo”: ese tanto salvador que conseguía un jugador que, por andar lesionado, el entrador mandaba a arriba, a distraer y estorbar a la defensa. Y a trancas y barrancas, acababa resolviendo el marcador.

En esta ocasión “el cojo”, que no era precisamente cojo, atendía por “Cornetilla”, o sea: de la afamada familia de los músicos que crían los Lozano. Como buen “núñez”, tuvo unos inicios deslucidos, pero al último tercio llegó con una embestida boyante, franca y firme, humillada y con recorrido, además; para darlo todo tan sólo pedía una muleta que le pudiera por abajo. El resto del sexteto, de escasa calidad y fondo, alguno muy blando –tal que el 3º– y otros siempre a su aire, buscando salirse de los engaños. En suma, una decepción, que no resultó total por ese ”cornetilla”, que era todo un clarinete.

El músico le correspondió a Curro Díaz que, en pocas palabras, le recetó mucho espejo y poco mando. Manteniendo su sentido de la estética, que le hace diferente, el de Linares no terminó de fajarse como pedía el de Alcurrucén. De hecho, su faena de muleta resultó un tobogán, con subidas y bajadas en  ntensidad y en  categoría. Muletazos excelsos junto a otros enganchados y sin profundidad alguna. Un trasteo que a mayor abundamiento se vino a menos. El espadazo de espectaculares efectos fue el pistoletazo de salida para que se activara el nuevo “pañuelometro”, que desde el día de los caballos se ha instalado en Palco bilbaíno. Una oreja inconcebible en otros tiempos no lejanos.

A parte de ponerse muy pesado con los aceros de muerte, de puro trámite pasó Curro por la lidia del que abrió plaza, que ni humillaba, ni aportaba emoción alguna a sus andares.

Joselito Adame, bullidor siempre con el capote, generó una duda con la muleta: si se hubiera salido de las dos rayas, en las que se instaló toda la tarde, ¿la calidad que traía dentro el 5º no le habría permitido mayores alegrías? Con esa duda nos quedamos. Es cierto que este “Muslero” era de los 20 pases y a matar; pero desarrollados con temple y con calidad tenía  sones de triunfo. Su primero, en cambio, pronto hizo declaración de querer irse de los engaños; cuando además carecía de clase en sus acometidas.Y así resulta complicado construir una actuación sólida.

Aunque blandeara tanto de salida, el “alcurrucen” que hizo 3º se vino luego a arriba. Se pudo comprobar en el suave trasteo de inicio de faena que le recetó Juan del Álamo. Las dos primeras series sobre la mano derecha estuvieron muy en el buen estilo del salmantino. Cuando cambió de mano, al unísono también su enemigo comenzó a renunciar y el trasteo se desinfló. Mató pronto y por arriba, y animado por sus fieles del tendido 3,  del Álamo paseó el anillo.  El rebrincado y suelto “alcurrucen” que cerró la función, tan sólo permitió que el salmantino dejara constancia de su voluntad.

►►Otrosí
Un jarro de agua fría

Desde luego, para la tarde de calor que ha hecho, se necesitaba un jarro de agua fría. Pero para jarro de tal, el que se habrá caído encima a los gestores de este abono. Para llenar la plaza en homenaje a Fandiño, montan un sistema especial de promoción y bajan los precios de las entradas en un 30%, se supone que además del 11% inicial. El resultado, ni media plaza escasa. No ha podido ser más pobre la respuesta a tanto esfuerzo. Imposible negar la gravedad de la crisis . Ya es como como para que Bilbao se lo haga  mirar. 

Apóyanos compartiendo este artículo:
Taurología

Taurología

Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *