Tauromaquia y política: el riesgo no son los antitaurinos, sino los tibios y oportunistas

por | 20 Sep 2014 | La opinión

En muchas ocasiones, estaría por decir que demasiadas, quienes amamos la fiesta de los toros  damos por hecho que nuestros auténticos adversarios se encuentran en las filas de los declarados antitaurinos. Cada día que pasa estoy más en desacuerdo con este presupuesto.

Quien se ha apuntado a militar en el antitaurinismo –que sea por convicción o sea por simple estrategia, resulta a estos efectos indiferente–, tiene meridianamente claro cuáles son sus objetivos. En este sentido, no engañan a nadie: bien a las claras afirman que lo suyo se encamina directamente a  guardar para siempre en el baúl de los recuerdos cuanto tenga que ver con el arte del toreo.

Luego, además, demuestran una eficacia que ya nos gustaría ver entre los profesionales y los aficionados a la Tauromaquia, a la hora de publicitar continuadamente su pensamiento. Reconozcámoslo directamente: cuánto hay que aprender de su forma de hacerse presente en simultáneo y bajo las mismas señas de identidad en cualquier parte del mundo, gracias al poder de las redes sociales.

Pero cuando quien piensa diferente puede ser linealmente localizado, en sus  propuestas y hasta en sus métodos de trabajo, al menos permite darle la respuesta necesaria para contradecir sus tesis. En este sentido, no vale engañarse: resulta un verdadero y engañoso espejismo plantear que todas las energías del taurinismo deben dirigirse contra ellos. En último extremo, constituye una pérdida de tiempo: ni ellos van a modificar nuestras convicciones, ni nosotros las suyas.

De acuerdo con esta forma de razonar, que uno se arriesga a que no sea compartida por los compañeros en las filas de la afición, cada vez tengo más claro que el verdadero adversario –que decir enemigo suena muy fuerte, cuando el taurino si peca de algo es de pacifismo–, quienes realmente hacen un gravísimo daño a la Tauromaquia son los tibios y oportunistas cuando además lideran las corrientes sociales y políticas, esos que se ponen de perfil, creyendo que por la vida se puede ir, acogiéndonos al refranero castellano, arrogándose esa figura imposible salvo esquizofrenia de no ser "ni carne ni pescado".

Tibios fueron los socialistas catalanes frente a la ley abolicionista de su Parlamento autonómico y gracia a su tibieza se consolidó la prohibición. Tibios fueron los portavoces socialistas en el Congreso y el Senado durante todo el proceso legislativo que tuvo su origen en la ILP. Quien repasa los debates en nuestro Parlamento –cuyos textos íntegros están publicados en Taurologia.com— advierte la incongruencia permanente de quienes mantienen un discurso que a la vez quiere ser pro y contra la Tauromaquia. Y todo por el motivo principal de escenificar que el Gobierno estaba sólo en su iniciativa. No puede ser una razón políticamente más pobre.

Ahora acabamos de asistir a un nuevo episodio, a nuestro entender aún más grave, con ese “si pero no” de Pedro Sánchez, el actual secretario general de los socialistas españoles. Que sienta la urgencia irrefrenable de entrar en directo en la telebasura por pedirle a su presentador que siga votando al PSOE, resulta hasta ridículo. Y todo por un hecho episódico ocurrido con el toro de la Vega.

Este género de oportunismos lo que de verdad pone en evidencia es la vaciedad de los planteamientos de quien asume la importantísima tarea de  ser líder de la Oposición. Los datos tangibles son tremendos. Lleva ya más de 3 meses en el cargo y salvo borrar de los organigramas partidarios a todo aquel que tuviera algún tinte rubalcabista, su balance no puede ser más pobre. Junto a una pregunta intrascendente al Presidente del Gobierno, como única iniciativa parlamentaria ha presentado una proposición no de ley sobre el maltrato animal, que está preñada de intenciones muy diferentes a las que dice la textualidad de su contenido. ¿ Pero que luego,ema radical de la España de hoy?os empeños taurinos de su Gobiernole dicho referendum. asume la importantigen enEse es el problema radical de la España de hoy? Pero es que luego, cuando afronta una de las cuestiones más graves de la política nacional, primero proclama su oposición a un referéndum secesionista en Cataluña  y a continuación  sus diputados votan a favor de la ley que hace posible dicho referéndum. Mayor contradicción no cabe.

Esta permanente y tibia posición genera, por lo además, casos clamorosos de contradicciones internas. También en materia taurina. Sánchez llega al poder partidario patrocinado por la presidenta del Gobierno andaluz, uno de los Ejecutivos autonómicos que más y mejor han trabajado a favor de la Tauromaquia. ¿Cómo va a explicarle ahora Susana Díaz a sus votantes que los empeños taurinos de su Gobierno están en manifiesta contradicción con los principios políticos de quien es el dirigente máximo del partido en el que milita? Desde luego, su gestión en política taurina no se compadece con lo que opina su patrocinado secretario general.

Otrosí sobre el Toro de la Vega

Al hilo de la súbita inquietud de Pedro Sánchez por el maltrato animal, se hacen necesarias al menos dos observaciones sobre el “Toro de la Vega”, que tanto ha alarmado al hoy secretario general del PSOE.  

La primera es un recordatorio documental: en esto de los festejos populares, antes de entrar en esa cuestión resulta muy conveniente y recomendable leer el detallado estudio jurídico e histórico del profesor Fernández de Gatta titulado “Régimen jurídico de los festejos taurinos populares: evolución y regulación entre dos siglos”, que se incluye en un libro homenaje al profesor Baena del Alcázar (Instituto Nacional de Administración Pública, Madrid 2010) y que por deferencia de su autor también puede leerse en nuestra sección de "Ensayos".

La segunda no deja de ser una constatación de la realidad histórica. La Tauromaquia, a lo largo de los siglos, siempre ha sido sensible a los cambios de los usos y costumbres sociales de cada momento. Es lo que ocurre con toda manifestación cultural que de suyo esta viva y por ello abierta a todas las corrientes de pensamiento. En razón de estos cambios sociales, cualquier lector mínimamente ilustrado puede recordar innumerables suertes que han ido cayendo en desuso, o han evolucionado,  con el simple transcurrir del tiempo y los nuevos usos y costumbres sociales. Sólo así se explica, por ejemplo, cómo de forma natural del toreo caballeresco se pasó al toreo a pie como lo conocemos hoy. Pero otro tanto ocurre, por citar un ejemplo, con la suerte del desjarrete, que entró en decadencia a comienzos del siglo XIX, en parte por el desapego social y en parte por la oposición de Francisco Montes “Paquiro”, quien en su célebre “Tauromaquia completa” no dudaba en afirmar: "Esta operación es muy desagradable, y sería de desear que se desterrara de las plazas”.

Pero que las nuevas sensibilidades de una época modifique e incluso  anule una suerte del toreo, no por ello deja de formar parte de nuestra Historia. En el caso del “Toro de la Vega” es un festejo popular que  se remonta al siglo XVI; desde entonces a nuestros días ha experimentado los cambios más diversos, precisamente como consecuencia de las diferentes sensibilidades sociales. No está de más recordar que, por ejemplo, fue a raíz de una emisión del NO-DO en 1955, en pleno franquismo, cuando se desató una campaña tremenda contra esta práctica y que duró hasta 1970, cuando personalidades de la talla de Gregorio Marañón solicitaron que se reimplantara, bien que con diversas modificaciones. Hoy sus desarrollo debe ajustarse a unas normas muy concretas, establecidas en una Ordenanza del Ayuntamiento de Tordesillas, dictada en 1999 y luego trasladada al Reglamento de Espectáculos Taurino Populares aprobado por la Junta de Castilla y León.

A lo mejor ha llegado la hora de matizar aún más la regulación de este espectáculo. Es posible. Pero una cosa es cierta: la Fiesta tiene en sí misma los mecanismos necesarios para ir regenerándose a lo largo del tiempo. Por eso,  frente a la algarada y los "salvadores" de ocasión, prefiero los debates que tuvieron lugar en torno a 1970, con personalidades como Gregorio Marañón como protagonista, frente a la prohibición franquista.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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