Sorpresas en la forma cómo defienden la idea de prohibir los toros

por | 8 Ago 2017 | Tribuna Abierta

La nueva presidenta del PSOE, Cristina Narbona[1], nos tiene acostumbrado a sus declaraciones que a las pocas fechas tiene que rectificar. Sin remontarnos a los viejos tiempos en las que las desaladoras eran la panacea frente a todos los males, no hace tanto puso en solfa el acuerdo de libre comercio Canadá-Unión Europea y cogió a su propio partido a contrapié y tuvo que hace equilibrios en el alambre para salir del embrollo.

Ahora ha salido por peteneras con la Tauromaquia, como ya hiciera en sus años de ministra de Medio Ambiente. En plan pitonisa del futuro, ahora aseguraba el otro día en la Cadena SER que  “estoy segura es de que es sólo una cuestión de tiempo que las corridas de toros desaparezcan” . Salvo por el nuevo enredo en el que taurinamente mete a su dubitativo partido, no hay por qué preocuparse: cada vez que asegura con toda firmeza algo, lo único seguro –según dice la experiencia– es que eso justamente es lo que no ocurrirá. Su gestión está plagada de estas realidades.

Ni han sido pocos los cronistas y aficionados que han salido al paso de la boutade dela ex -ministra hoy reconvertida en presidenta socialista. Pues al aire de esas réplicas, en un diario de Cali (Colombia) se localiza un articulo, publicado el pasado 2 de agosto, que viene como anillo al dedo; lo firma Medardo Arias Satizabal, un  periodista y escritor reconocido en el diario “El País”, de la localidad colombiana, y lo titula “¿Se acaban los toros”. Vale la pena releerlo. Este es tu texto íntegro:

►►Plazas convertidas en centros comerciales en Barcelona, plebiscito torero pidiendo derecho al trabajo, preocupación de ganaderos dedicados a esta actividad por generaciones, además de la creciente protesta juvenil para acabar con la fiesta taurina, hacen parte de un sainete en el que Colombia es también protagonista en un mundo donde la cacería y el uso de pieles para prendas de vestir es anatema para los ecologistas.

Recientemente, el jurista Leonardo Medina Patiño, me hizo llegar un texto muy lúcido del también abogado Armando Peña y Mosquera, donde se hacen algunas precisiones sobre el destino de la tauromaquia.

Esto dice Armando: “Muchos años antes cuando Europa empezaba en los Pirineos y había un gran desprecio por España, se hablaba de las corridas de toros como algo salvaje propio de un pueblo bárbaro”. O sea, que la idea de estar en contra de las corridas de toros no es nueva. Lo nuevo, es que se pretenda en Colombia prohibirlas.

Los enemigos de los toros dicen que es un espectáculo público de enorme crueldad, con un animal indefenso al que le hacen toda suerte de males, en medio de la felicidad de un público casi salvaje. A eso se puede decir: ¿Y el boxeo? Y entonces dicen no, pero es que en el boxeo la gente va voluntariamente, mientras que al toro lo llevan. Entonces pregunta uno: ¿Y las guerras? Y le contestan los enemigos de los toros, las guerras son por patriotismo. Ya en este momento uno está absolutamente sorprendido por la forma como defienden la idea de prohibir los toros.

Miremos algunas cosas. ¿Será que también habrá que prohibir, que se coma carne? El ganado, cuando va al sitio de sacrificio -dicen los que saben- que ya cuando está cerca de la muerte en un extraño presentimiento el animal se pone tenso.

Entonces el toro sufre en la plaza y el ganado sufre cuando lo van a matar y mucha gente sufre en esta vida ¿o no? ¿Me equivoco? ¿Existe alguna duda?

Me parece a mí, que no soy amante del mundo de los toros y que casi por casualidad he visto unas cuantas corridas que quienes defienden la llamada fiesta brava se equivocan al hacer la defensa con base en que si se acaba, es condenar a muerte la especie de los toros de lidia. En el mundo han desaparecido no sé cuántas especies y nada pasa, desde los dinosaurios. Además este toro tiene 500 años de existencia, si mucho mil. Pienso que el futuro, algo desconocido que hace parte de la aventura de la vida, va a traer muchas cosas predecibles y muchas impredecibles. Entre las predecibles hoy en día está que en unos cuantos años, no exista la fiesta brava.

Entonces, si eso es así, por qué no dejar que la fiesta brava se acabe por sí sola, que no exista el público para las corridas, que quede reducida a un grupo de damas y caballeros, que en privado, asistan a corridas en pequeños ruedos.

Voy a referirme a otra minoría. Los parsis en la India son menos de 100 mil, es una religión fundada en Persia por Zoroastro hace más de 2.500 años. El cuento tiene que ver con que esta religión sobrevive y a nadie se le ocurre prohibirla. Entre otras cosas la familia más rica de la India, los Tata, son parsis. Esto lo digo y pregunto a quiénes se les puede ocurrir prohibir los toros. ¡Es insólito! Todo, porque los amantes del toreo son una minoría. Parece que les importa poco la conocida frase “vivir y dejar vivir”.

Si no le ponemos punto final a esta historia, tengan la seguridad que mañana nos prohíben comer carne, estar en un sitio después de la media noche, pertenecer a ciertos grupos sociales o religiosos por minoritarios y quién sabe cuántas cosas más. ¿Por qué mejor no nos refugiamos en la frase “prohibido prohibir” y seguimos nuestra vida?”.

 [1] Como se sabe, Cristina Narbona es hija de aquel gran periodista y cronista de toros que se llamó Francisco Narbona (1916-2005), en cuyo haber cuenta con obras como las biografías documentadas, y nunca rebatidas, de excelsas figuras de la tauromaquia, como Rafael El Gallo, en 1948; Juan Belmonte, en 1956; Ignacio Sánchez Mejías, al que descubre como torero muerto en la plaza, mecenas del 27 y presidente del Betis, y Manolete, en 1989. Suya es también la obra Sangre en la Arena y Víctimas de toro en el siglo XX. Pero quizá su obra más completa y documentada es la historia de la plaza sevillana del Baratillo, La Maestranza y Sevilla, 1670-1992, en la que hace la más puntualizada recopilación cuanto ocurrió en el coso maestrante en más de tres siglos.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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