Sin orejas también puede haber paraíso

por | 29 May 2015 | Temporada 2015

MADRID. Vigésimo primera de la feria de San Isidro. Lleno de “No hay billetes”. Toros de Juan Pedro Domecq:  5 con el hierro tradicional de la Casa, bien presentados y en el tipo, todos cinqueños, encastados, fijos y prontos, de juego muy interesante, especialmente 2º y 3º, muy ovacionados al arrastre; uno como sobrero con el hierro de Parladé (6º bis), también cinqueño, poderoso y con un gran pitón derecho, al que también se le tocaron las palmas en el arrastre. Juan Serrano “Finito de Córdoba” (de grosella y oro), ovación tras aviso y silencio. Alejandro Talavante (de grana y oro), silencio y vuelta al ruedo. Daniel Luque (de marino y oro), una oreja tras aviso y ovación tras aviso.

Pudieron ser muchas más, pero la tarde se saldó con una sola oreja, que por más que fuera absolutamente reglamentaria no se debía haber concedido. Pero matiz quisquilloso al margen, la tarde de los “juanpedros” nadie se aburrió en los tendidos. Y es que cuando el ruedo hay toros bravamente encastados y delante se ponen tres toreros dispuestos a estarlo de verdad, el asalto al paraíso no precisa de ningún marcador de trofeos para que el aficionado salga hablando de toros, porque la tarde ha sido de las importantes, de las que se hablará de ella.

Juan Pedro Domecq ha traído a Madrid una gran corrida de toros. Con presencia y, sobre todo, particularmente brava y encastada, como se comprobó ante los caballos. Pero además fueron prontos y fijos ante los engaños, para luego dejar constancia una dosis muy adecuada de nobleza, sin que nada de ello bajara su nivel de exigencia. Rayaron la excelencia 2º y 3º y se acercó bastante a ella el sobrero, con el hierro de Parladé. El de menos fondo y clase resultó ser el 4º, que además fue a menos. En cualquier caso, todos mantuvieron un nivel muy parejo de comportamiento. Salvo sorpresa en la semana final, es de las que tienen derecho a azulejo en Las Ventas.

Con dos actuaciones muy serias, tanto Alejandro Talavante como Daniel Luque pudieron abrir la puerta de la gloria. El cerrojo lo llevaban ambos en sus fundones de las espadas. Pero semejante circunstancia, que bastante disgusto les habrá dado, no por ello anula lo mucho y bueno que dejaron en el ruedo.

Que Talavante está muy cambiado sobre el que ya conocíamos, es cosa sabida. Ha profundizado en la línea que apuntaba de la creatividad y la improvisación. Hoy, además, estaba a revientacalderas, porque no se podía dejar ir su ultima oportunidad en San Isidro. Pero necesita perfeccionar esas improvisaciones, porque en demasiadas ocasiones no salen con la limpieza necesaria.

La primera parte de su faena al 2º de la tarde tuvo auténtica importancia, básicamente consolidada sobre la mano izquierda.  Cuando cambió de mano comenzó a bajar el diapasón. No puede afirmarse que fuera una relación de causa-efecto, pero lo cierto es que ese ir a menos coincidió con los pasajes en los que el “domecq” le enganchaba frecuentemente los engaños. Luego estuvo hecho un pinchaúvas con los aceros.

Una gran intensidad, incluso en los pasajes menos limpios, contuvo toda su actuación con el 5º, un buen y exigente toro, que de por sí ya creaba emoción. Fue una verdadera faena distinta la que construyó el torero extremeño, comenzada con unos muletazos rodilla en tierra, culminados con una emocionantísima y embarullada arrucina. Y a partir de ahí se metió en las cercanías con auténtica pasión. A todo el trasteo le faltó el mando y el temple que exige la limpieza, pero rebosó de emotividad y exposición, siempre dejando al espectador en la incógnita de que es lo que venía después. Tenía Las Ventas sinceramente entregada cuando volvió a los fallos con la espada.

Para Daniel Luque esta tercera comparecencia, sin haber alcanzado el triunfo colosal, ha sido de las más sólidas de las que se le han visto. Desde el primer capotazo se entendió con el buen 3º, bravo y noble; todo su actuación estaba en niveles muy altos de temple y de profundidad, pese a que en sus comienzos el “juanpedro” le dio una paliza fuerte.  Con el triunfo de cara, la espada cayó muy defectuosa,  asomando una cuarta por el costado contrario de su enemigo. Pese a ello la voluntad popular –que fue mayoritaria– requirió su derecho reglamentario de otorgar el primer trofeo: la Presidencia cumplió su obligación. Para los aficionados, la oreja sobraba, sin que ello supusiera quitarle valor a su gran faena.

Frente al sobrero que cerraba la tarde, un toro con poder y movilidad, Luque volvió a dejar claro que hay que contar con él. Las primeras series fueron un modelo de ligazón y de torear llevando sometido a un toro que lo pedía; luego el tono del trasteo bajó, al unísono con venirse a menos el de Parladé. De nuevo mató mal y todo quedó en una fuerte emoción.

El único que apuntó algo de blandura resultó ser el primero, pero tuvo una gran nobleza. Acertó Finito de Córdoba a llevarlo con suavidad y temple, con pasajes torerísimos, para suplir con la calidad del muletazo ese punto de emoción que le faltaba a su enemigo. Iba bien encarrilada su faena cuando comenzaron sus discrepancias con el 7, que acabó por descentrar lo que iba bien encaminado. En su segundo turno le tocó el menos lucidos de los “domecq”, que se acabó pronto y tan sólo permitió dejar detalles.

Y una anécdota:  a “Mensajero”, el sobrero de Parladé, se le podría dar carta de naturaleza en Madrid. Ya estuvo enchiquerado en Las Ventas como sobrero en la corrida de Parladé lidiada en el San Isidro de 2014. Volvió a conocer los chiqueros hace unos días, cuando figuró nuevamente como sobrero de la corrida de su hierro. Y este viernes, a la tercera intentona, conoció lo que es el ruedo venteño. Pues pese a tanto ir y venir a los chiqueros, tuvo poder y no mala clase.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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