«Sin los toros la cultura española no se entiende»

por | 7 Sep 2011 | Literatura taurina

La historiadora  Lourdes Amigo Vázquez acaba de publicar un estudio sobre la fiesta de los toros en el Valladolid de los siglos XVII y XVIII, que hoy puede leerse con especial interés, porque viene a  ser un documentado testimonio más para sostener los valores y la aportación cultural de la Fiesta.

El trabajo, que forma parte de su tesis doctoral, ha sido editado por la Universidad de Sevilla y se titula “A la plaza! Regocijos taurinos en el Valladolid de los siglos XVII y XVIII”. Por ya antes, Lourdes Amigo había publicado trabajos sobre esta materia en revistas especializadas, como el ensayo “fFestas de toros en el Valladolid del XVII”, que vio la luz en una revista de la Universidad de Salamanca en 2004.

“Al hacer la tesis sobre fiestas de Valladolid –explica la profesora Amigo–, surgía el tema de los toros de forma sistemática. Me di cuenta de que sin los toros la cultura española no se entiende. Si desaparece la nobleza de la fiesta, se debe a la crisis de este estamento, el surgimiento de la profesión del torero a pie es debido a la crisis de la sociedad estamental, todo está relacionado. Además, era hora de abordar este tema de forma científica. Hasta hace poco el tema de los toros solo lo estudiaban los eruditos, gente a quienes les apasionaba el tema, pero sin afán científico. En la Universidad, por ejemplo, no se le daba importancia”.

Y como conclusión de estos estudios, considera la profesora Amigo que “hasta el siglo XIX se puede estudiar la cultura española a través de los toros, todos los cambios de la sociedad se reflejan en la fiesta de los toros y viceversa».

En la Edad Media ya existían corridas de toros”, explica la historiadora, para la que  el esplendor se da en el Barroco, en el siglo XVII y parte del XVIII. A partir de aquí se transforma, llega la decadencia a raíz del cambio social que supone la Ilustración hacia la segunda mitad del siglo XVIII. Aunque en realidad no es una decadencia sino una transformación: se pasa de la celebración como fiesta urbana en la Plaza Mayor al toreo en las plazas de toros como las conocemos hoy.”

Matiza, por otro lado, que  los detractores existen desde el siglo XVI. Desde la Corona sí se produjeron ataques en la Ilustración, pero eso no supuso el fin, simplemente la actividad se transformó por una nueva sensibilidad. La fiesta se hizo más ordenada, surgió el toreo a pie, la estructura en tres tercios. La Ilustración no prohíbe los toros, los permite dentro de unos cauces”

Y añade: “En la Ilustración culmina también la profesionalización. Antes era típico el toreo a caballo. A partir del XVIII, los toreros empiezan a hacerse un nombre, son héroes, incluso más que ahora, levantaban verdaderas pasiones. Destacaron Pedro Romero (Escuela rondeña), José Delgado Guerra, ´Pepe Hillo´, y Joaquín Rodríguez ´Costillares´ (ambos de la Escuela sevillana). Vestían ya con el traje de luces actual, aunque en el siglo XIX se añadieron los adornos de oro.”

Según explica la profesora Amigo, “la fiesta taurina se vivía con igual intensidad en toda España, en todos los pueblos era la fiesta más deseada. Los toros se celebraban con motivo de cualquier cosa: cofradías, canonizaciones…., Eran el plato fuerte de cualquier fiesta, fuera religiosa o profana. En Valladolid se vivía con mucha intensidad porque en el siglo XVII es una de las ciudades más importantes. El público que acudía a los toros era masivo. Cualquiera prefería quedarse sin comer antes que perderse una corrida de toros. Además, estaban presentes todas las instituciones: el estamento regio, el nobiliario y el eclesiástico.”

Refiriéndose específicamente al caso de Valladolid, explica que en aquella época “el Ayuntamiento desempeñaba un papel muy importante, tenía la obligación de divertir al pueblo y no obtenían beneficio de ello. La gente pagaba por ver los toros a quien montaba las plazas o a los dueños de los balcones para verlos, no a los organizadores”.

Según cuenta, las fiestas de toros se celebraban en muy diversos escenarios vallisoletanos: “primero, las más importantes, tenían lugar en la Plaza Mayor, en un coso de madera. Luego se trasladaron al Campo Grande, pero podía haber otras corridas pequeñas en cualquier punto de la ciudad: en la Rinconada, en Platerías… También se hacía el despeño de toros al río en la Huerta del Rey y otras prácticas de este tipo, que se consideraban normales en una sociedad tan acostumbrada a la violencia y a la muerte como la barroca”.

  

El libro:
Título: ¡A la plaza! Regocijos taurinos en el Valladolid de los siglos XVII y XVIII
Páginas:  498
Formato:  15 x 23
Autora: Lourdes Amigo Vázquez
Edición: Universidad de Sevilla, en su colección TAUROMAQUIA
Reseña:  Adaptación de una parte de la tesis doctoral de la doctora Lourdes Amigo Vázquez, cuyo trabajo está basado en la consulta e investigación de numerosos fondos de los más importantes archivos históricos nacionales. Toda esta información ha dado lugar a un estudio profundo sobre la fiesta de los toros en el Valladolid de los siglos XVII y XVIII: la organización, los espacios, los protagonistas, elementos fundamentales del espectáculo taurino.

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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