Siete toros, siete lamentos

por | 11 May 2012 | Temporada 2012

MADRID, 11 de mayo de 2012. Segunda de feria. Dos tercios de plaza en tarde calurosa. Cinco toros de Montalvo y un sobrero de Yerbabuena (2º), bien presentados pero con total carencia de fuerza y casta. Uceda Leal (de marino y oro), ovación y silencio. David Mora (de granate y oro), silencio y silencio. Esaú Fernández (de blanco y oro), que confirmaba la alternativa, silencio y silencio. Al concluir el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero don Salvador Cebada Gago, fallecido en la pasada madrugada.

En realidad, más que una crónica de toros hoy convendría contar únicamente con un detallado parte veterinario que explicara las razones de por qué los siete guapos toros que salieron por toriles no se tenían literalmente de pie. Un dolor, oiga, un dolor ver a estos animalitos, tan lustrosos ellos, derrumbarse a las primeras de cambio. Uno de los símbolos emblemáticos del poder y la fuerza convertidos en un castillo de naipes.

Ahora que se le va a rendir un homenaje a Andrés Martínez de León, su popular y torero personaje “Oselito” comentaría –con muchísima más ocurrencia que el cronista— que resultaba más fácil darle cuatro naturales a un puesto de agua que a estos toros. Naturalmente con ganado así pensar en el toreo es como pensar en las musarañas, como se dice de los males estudiantes cuando debían estar preparando un examen.

Con el primero nos asalta la duda: ¿salió ya sin fuerzas o fue la voltereta que se dio la que causó el estropicio? Con la reglamentación vigente, el personal tenía toda la razón en su ruidosa demanda de devolución, que el Presidente Martínez no atendió. El segundo de plantilla fue para dentro de inmediato y su sustituto –el de Yerbabuena–, noble como un carretón, se agotó antes de llegar a la docena de muletazos. El tercero ya estaba echándose antes de que mediara la faena, y eso que fue más bien breve. El cuarto ya salió renqueando de los cuartos traseros. El quinto, se afligió a las primeras de cambio. Y el sexto se apagó antes de dejar entrever la faena de su matador.  Ya me contará usted, amigo, que florituras se podían hacer con semejantes animales.

Esaú Fernández estará a estas horas cavilando acerca de qué hacía allí esta tarde, tan importante siempre para el que comienza. Cumplió la formalidad de confirmar la alternativa y aguantó una barbaridad en las dos largas a portagayola con que recibió a sus enemigos. Tratar de enjuiciar todo lo demás carece de sentido. Que se pegó dos arrimones, vale, que hizo probaturas de todos los género, también. Pero el sevillano había venido a resolver su papeleta y ésta se quedó en blanco.

El padrino, Uceda Leal, nos deja el buen recuerdo de una estocada con muchísima usía, la que le propino al sobrero. Sí señor, así se matan los toros.  Luego algún apunte con sabor, como dos o tres medias verónicas de las que en otras circunstancias habrían levantado al tendido. Pero cuando quería torear de verdad, por abajo y con poder, sus enemigos claudicaban, cuando no se echaban directamente a la arena.

También algunos apuntes quedaron de David Mora, como sus lances en el tercero de la tarde, o este o aquel natural con enjundia. Pero todo eso era manifiestamente insuficiente no ya para complacer a la parroquia – que esta tarde fue paciente hasta límites increíbles–,  sino para justificarse consigo mismo.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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