Realismo y transparencia sobre la remodelación de Las Ventas

por | 22 Jul 2017 | Punto de vista

En el embrollo que se ha organizado en torno a la plaza de Las ventas y las obras de rehabilitación, hay que reconocer que los representantes de la propiedad –esto es: la Comunidad de Madrid– andan un tanto como pollo sin cabeza. Se supone que habrán advertido de la trascendencia del tema, que se vería seriamente afectado si en unas próximas elecciones se produce una alternancia en el Gobierno autonómico.

Cuando se produjo el barrullo Ayuntamiento-Comunidad, la salida en tromba de las autoridades autonómicas dejaron la imagen de mucho voluntarismo y poca concreción. Esa especie de “ya lo iremos haciendo poco a poco” no deja de ser un peligrosos genérico, cuya interpretación mas lógica se ceñía a un intento de “apagar a toda prisa el fuego”  que había provocado el anuncio del cierre. Pero a base de generalidades los problemas no se resuelven.

Sin entrar en valoraciones políticas, basta constatar quien es quien en este caso para comprobar que con un Ejecutivo formado sobre mediante pacto entre PSOE y Podemos pueden complicarse las cosas. Por un lado, porque si la formación morada traslada a la Comunidad sus criterios municipales en materia taurina, la cosa no se pone fácil. Pero es que, además, la profunda ambigüedad de los socialistas en materia taurina, no permite augurar que vayan a servir de freno a propósitos velada o abiertamente antitaurinos. Pero, según como se distribuyan las fuerzas, tampoco un acuerdo PP-Ciudadanos garantiza una feliz solución, dada la escasa consistencia de la formación naranja en materia taurina, que hasta la fecha en Madrid se ha ceñido a quitar partidas del Presupuesto.

Por eso, la estabilidad y el futuro de la Tauromaquia en Madrid exige de suyo que lo que haya que hacer con la plaza de Las Ventas debiera hacerse ya, antes de que se produzca la alternancia gubernamental, si es que las urnas así lo deciden. Retrasar las obras sólo conduce a crear factores de incertidumbre.

Para romper estos temores, que son los que anidan entre los aficionados, el Gobierno de Cristina Cifuentes tendría que ser más explicito en sus propósitos, introduciendo una buena dosis de transparencia y realismo en lo que pretendan llevar a cabo.

Después de muchos años sin atender como era debido al mantenimiento del inmueble, ahora hay que acometer obras más serias. [Entre paréntesis: ahora que todo se resuelve con una Comisión de Investigación, ¿por qué no estudian en la Asamblea qué se hizo con el dinero de los toros que recaudó la Comunidad durante varias legislaturas y que luego no dedicó a la remodelación de la plaza?]

Constatado el dato de la magnitud de la tarea, surge una primera interrogante: ¿para llevarla a cabo bastará el periodo que va de mediados de octubre al comienzo de abril? Esto es: para realizar todas las obras fuera de la temporada taurina.

Claro que esa incógnita de suyo trae unida otra: ¿Ya cuentan con los proyectos necesarios de lo que hay que llevara cabo?. Naturalmente, si las obras son de envergadura, un proyecto arquitectónico –en un edificio protegido– no se improvisa.  Y, además, depende de muchos requisitos: visado del Colegio de Arquitectos, autorización de los responsables de Patrimonio, permisos municipales, dotación presupuestaria, etc. Nada de eso se consigue  de la noche a la mañana. A mayor detalle: tanto el proyecto de remodelación como la adjudicación de las obras deberán realizarse mediante concurso público, que tienen sus propios plazos administrativos.

Cabría preguntarse también si resulta inevitable aplazar el comienzo de las obras. Por ejemplo, si se contara ya con un proyecto en condiciones, se podrían haber aprovechado los meses del verano –con la plaza semivacía en los espectáculos taurinos– para emprender las obras en andanadas y gradas, en la medida que a sus ocupantes habituales se les puede buscar ubicación en la zona de los tendidos.

Las obras además no son cuestión pequeña. Por ejemplo, a simple vista de un espectador: tal como están construidas las actuales escaleras a los tendidos y graderíos altos, ampliarlas no será fácil, aunque solo sea porque se tropieza con las columnas fundamentales que sustentan los tendidos., pero también platea muchas dudas el cómo se van a ensanchar, por ejemplo, las escaleras que rodean a la torreta que existe bajo el Palco Real, si están encajonadas entre pareces maestras.

Pero si la remodelación se refiere a los tendidos. para adaptarlos alas medidas aconsejables por razones de seguridad, la tarea no es pequeña. Un sólo detalle:  si se van a tener que suprimir un par de miles de localidades, habrá que negociar con los abonados los cambios que toda remodelación supone. Y eso no puede hacerse por el artículo 33 a la voz de “ya”; eso exige negociaciones y acuerdos con más de 15.000 abonados, que no son pocos.

Y nada digamos si, por fin, la propiedad se decide a convertir a Las Ventas en un local mínimamente confortable, sustituyendo los actuales asientos en la dura piedra por butacas como las que se utilizan en otras plazas y recintos.

Frente a los riesgos que, nos guste o no, hoy rodean a las actividades taurinas por razones de orden social, resolver la problemática de Las Ventas constituye un factor esencial, si queremos despejar fundamente el camino del futuro. Nada beneficiaría más a quienes defienden de una u otra manera las tesis abolicionistas  que el actual problemas de Las Ventas encalle en un marasmo político y administrativo.

Por eso, cumpliendo los compromisos que en su día vendieron a la hora de pedir el voto, las autoridades de la Comunidad de Madrid debieran afrontar la cuestión con una celeridad y una solvencia que hasta ahora han brillado por su ausencia.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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