¿Qué tendrá que hacer López Simón para que los que mandan en el toreo le den su sitio?

por | 7 Jul 2015 | Temporada 2015

PAMPLONA. Primera de feria. Lleno en tarde con molestas rachas de viento. Toros de Jandilla  –2º y 6º con el segundo hierro de Vegahermosa–, bien presentación y descarados de pitones la mayoría, cuatro de ellos cinqueños, pero sin clase ni fondo. Juan José Padilla (de blanco y oro con cabos negros), silencio y silencio.  Pepe Moral (de verde botella y oro), silencio tras dos avisos y silencio. López Simón (de marino y oro), una oreja y dos orejas.
Como otros años en el día del patrón, el alcalde de la ciudad, Joseba Asirón, de  Bildu, presidió la corrida vistiendo como siempre ha sido tradición de frack y con chistera.
El ruedo de la plaza pamplonesa pide a gritos un arreglo: aquello parece un arenal de playa; sin duda fue muy adecuado para la precedente corrida de caballos, pero que para la lidia ordinaria tiene sus riesgos.

¿Qué tendrá que hacer López Simón para que los que mandan en el toreo le presten la atención y el trato que merece, el que se gana tarde a tarde? Desde luego en la era de todo por el confort, con las figuras viajando de a tres en tres, el de Barajas resulta como una china en el zapato; vamos, una incomodidad. Casi todos los toros le valen y con todos se queda quieto, dándoles la cara, sin buscar ningún alivio.

Hoy, después de cortar tres orejas rotundas, López Simón salió de forma incontestable por la Puerta Grande de la Monumental pamplonesa. Un aldabonazo más de los que este torero lleva en el cuenta gotas que los poderes taurinos han hecho de su temporada.

Para esta primera de feria se anunció un encierro de Borja Domecq, con los dos hierros de su Casa. Un lote bien presentado y la mayoría con leña por delante. Con el don de la palabra que tiene este ganadero, seguro que le habrá encontrado numerosas virtudes a sus toros. La realidad es que las muchas palabras no pueden tapar la nula clase y las carencias que tuvieron sus toros. Todos invariablemente estuvieron más pendientes de los tableros que de los engaños, algunos de forma clamorosa además, como el que abrió plaza, que buscaba siempre los chiqueros. Tres toros tuvieron una mayor movilidad: el 2º y el lote de López Simón; los otros, se vinieron pronto a menos, dentro de su escaso juego. Pero a casi todos, además, les costaba un mundo humillar, sin regalar una embestida con la que relajarse. De destacarse alguno, el mejor el 3º.

Precisamente este tercero de la tarde lo supo aprovechar López Simón, cuajando series meritorias, especialmente sobre la mano derecha, en un trasteo que iba a más. Y siempre toreando hacia los adentros y dejándose pasar al toro en las cercanías de los muslos. Un trasteo bien construido, que luego tuvo sus adornos finales, eso sí siempre metido entre los pitones. La espada quedó algo caída y todo quedó en una oreja.

Meritoria fue su labor con el 6º, carente de celo y clase, pero sin mayor maldad. El torero de Barajas le plantó cara con firmeza, sin una duda y aguantando los parones del jandilla. Con muy buen sentido del temple, iba alargando el viaje de su oponente hasta donde no parecía posible, en un palmo de terreno. Una faena plena de autenticidad, a la que pondría colofón con un espadazo de efecto inmediato. Y aquí sí, aquí cayeron las dos orejas, que culminaban una tarde de verdadera importancia, cerrada con su salida por la Puerta Grande.

No ha sido la tarde de Juan José Padilla. Animoso de primeras con el que abrió plaza, un jandilla un tanto descoordinado de los cuatros delanteros y que se moría de ganas de volver por la puerta de toriles. Su trasteo  luego fue sencillamente correcto,  sin llegar en ningún momento a conectar con los tendidos. Frente al deslucido 4º, el de Jerez se empeñó en sacar agua de donde no la había, en medio del desinterés general.

El saludo capotero de Pepe Moral con el 2º de la tarde parecía augurar un futuro mejor. Pero el futuro llegó sólo a medias, porque junto a muletazos con hondura se multiplicaron los enganchones y por si faltara algo se le encasquillaron los aceros, hasta que le llegaran dos recados presidenciales. Frente al 5º, que se vino abajo casi antes de empezar, poco cabía esperar, fuera de la decisión del torero sevillano.

El primer encierro: Tres heridos por asta de toro

Con una duración de 2 minutos y 23 segundos, el primer encierro de los sanfermines ha dejado tres heridos por asta de toro. El percance más grave ha sido la cornada  profunda en el tórax sufrida por un corredor estadounidense. Otro mozo de la misma nacionalidad norteamericana ha sido herido de carácter leve en la espalda. El tercer herido ha sido un joven británico, con una cornada de pronóstico menos grave.

La asistencia sanitaria tuvo que asistir a un total de 11 corredores, de los que seis fueron dados de alta en la misma mañana, en tanto cinco  quedaron ingresados.

Junto a la tradicional violencia que desarrollan los toros de Jandilla en los encierros y el muy elevado número de corredores, el suelo que dejó la noche también dificultó el desarrollo de la carrera, que discurrió con rapidez. Encabezaron la carrera los tres toros de capa negra negros por delante, separados del segundo grupo por poco más de 10 metros. Todos entraron sin problemas mayores a la plaza y a los corrales.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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