Puerta Grande para José Tomás, en una entonada tarde de Morante

por | 4 Ago 2012 | Temporada 2012

HUELVA, 3 de agosto de 2012. Segunda de la feria colombina. Lleno a rebosar y ambientazo en los tendidos. Toros de distintas ganaderías, de razonable presentación. José Tomas (de grosella y oro), una oreja, dos orejas y ovación. Morante de la Puebla (de champán y oro), silencio, una oreja y palmas. El reloj se retrasó más de 10 minutos de forma nada disimulada. José Tomas salió por la puerta grande. Actuó como sobresaliente Antonio Fernández Pineda (de azul marino y oro) que no tuvo que intervenir durante la lidia.

No se inventó hoy el toreo. Ni han resucitado la edad de oro. Por supuesto. Pero eso ya se sabía antes de empezar, como se sabía que José Tomás, en esta comparecencia junto a Morante, iba a llenar de ambiente a la capital onubense. Ya es mérito haber puesto a Huelva en la primera línea de la geografía taurina, si tal medimos por la concentración en el coso de la Merced de toda la critica de España, algo nada usual. Y reunir a aficionados de todos los idiomas, pero todos sobre la base común del dialecto tomasista, más que nada, aunque también el de la Puebla tenía sus partidarios. Como además luego tuvo momento de verdadero mérito, todos contentos, después de haber echado un día en esta acogedora ciudad.

Había ciertas reticencias sobre ese puzzle de toros a la carta habían seleccionado los hombres de ambos toreros. No es cosa de insistir al respecto.  Más que nada porque para haber pasado una exclusiva selección privativa, luego resultaron con más presencia y remate que, por ejemplo, la del día anterior del hierro de José Luis Pereda. Medidamente ofensiva de cara, los seis tenían remate, aunque no exceso de kilos y, en cualquier caso, no resultaban indecorosos, como tantas veces vemos por estas plazas.

Luego, como es natural hubo de todo. Nos gustó en especial el de Jandilla que hizo tercero, un toro con temple y buen galope, aunque bajara algo por el pitón izquierdo. Dejada estar, dentro de sus distracciones, el de Victoriano del Río que abrió plaza, y bajó bastante el de El Pilar, lidiado en 5º lugar. A Morante le vino bien su segundo, un "juanpedro" que aunque sin terminar de romper, a  menos iba y venía con un punto de bondad; más a contraestilo el de Núñez del Cuvillo que lidió primero, y topón y apagado el de Zalduendo que cerró la tarde.

Con esta plaga de los toros monováricos nos quedamos con las ganas de haber visto competir en quites a estos dos toreros. Hubiera podido ser la noticia de la tarde

Viendo la forma de estar en el ruedo, sin renunciar ni en un detalle a su condición de director de lidia; viendo la permanencia de su concepto del toreo, que sigue inalterable; viendo, en fin, que el valor le permite ponerse en ese sitio tan difícil. Viendo todo eso, se echa más en falta que José Tomás no haga una temporada convencional.

Hoy ha estado variado con el capote: a sus tres toros los recibió de diferente forma y en los tres quitó con suertes variadas. Sobresalieron por su estética, su temple y su largura los lances genuflexos con los que dio la bienvenida a su segundo. Volvió de nuevo a jugar la carta de la variedad en los comienzos de faena: una con estatuarios quieto como un poste, otra directamente con la derecha, otra a dos manos. Y otro tanto ocurrió con los remetas de los tres trasteos. En este sentido, hizo un cierto compendio de su concepción de la tauromaquia. Y en el toreo fundamental mantiene viva su personal impronta. Como con todo eso, además, tiene la buena virtud de transmitir verdad, se comprende que los tendidos vibren, incluso quienes no profesan el credo tomasista. Que luego le dieran las dos orejas del tercero después de una espadazo más que caído, para sus fieles fue cosa de poca monta tal como iba la tarde.

Morante, para que engañarnos, es otra cosa. Afortunadamente. El de la Puebla es sentimiento, es pellizco, es "ese-no-qué" que lo hace diferente a todos los demás. En esta ocasión, Curro Vázquez no acertó en la elección de sus oponentes:  el primero, manifiestamente no "le iba", con lo cual lo trasteó por la cara y a matar; el sexto, más que embestir, topaba de forma rebrincada, tampoco por ello estaba para florituras. En cambio, en medio el "juanpedro", nos permitió de una series de lances a la verónica y unas chicuelinas con el sello de lo inverosímil. La pena es que el toro se acabó pronto; de hecho, sus embestidas verdaderas duraron dos series de derechazos, reunidos, macizos, con cadencia, además de un torerísimo comienzo; por el pitón izquierdo era de nones y para colmo se vino enseguida abajo. Como lo mató por arriba, se le concedió holgadamente una oreja.

No ha sido esa tarde cumbre que todos soñamos en un artista de tantos quilates, pero también con su punto de irregularidad; pero ha sido una actuación muy digna, con torería. La locura colectiva quedó para otro día. Ya llegará, que queda mucho verano.

 
Apóyanos compartiendo este artículo:
Taurología

Taurología

Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *