Primeros pasos para hacer frente a un clima social adverso

por | 21 Ago 2015 | Reportajes

Mediada la década de los años 90 se constituyó una Confederación de Asociaciones Profesionales Taurinos, abreviadamente conocida como la CAPT; duró poco y no acabó bien. Luego se hizo el intento de la Mesa del Toro, que tampoco tuvo un camino de rosas hasta llegar a su extinción. Ahora la Unión de Criadores de Toros de Lidia, va ya para tres meses, anunció oficialmente la constitución de la Fundación del Toro de Lidia, pero sus promotores se debieron ir de veraneo y quedó todo en una nota de prensa.

En medio, se produce el actual guirigay social, que va subiendo de grados día tras día. Y aunque a nivel organizativo está ya todo inventado, aquí nadie mueve un dedo, sino para quejarse. Ni la tal Fundación acelera su constitución, ni los profesionales se constituyen por la vía de urgencia en una organización sólida, ni los representantes de los distintos sectores instan siquiera a las autoridades para que la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, de la que forman parte, tome cartas en el asunto. Al menos, se podría exigir de las autoridades gubernativas que los Cuerpos de Seguridad cumplan en los casos más graves con sus propias normas para la protección de las actividades taurinas.

El problema es que toda esa marea –que en términos marinos podría considerarse como una “marea viva”– va arrasando las playas taurinas, sin los que profesionales al menos traten organizadamente de salvar sus propios chiringuitos, sino que lo aplazan todo para un mañana indefinido sobre el que ni siquiera hay acuerdo en lo fundamental.

Ahora, y gracias al incansable Iñigo Crespo en las páginas del semanario “Aplausos”, se ha informado que representantes de los sectores taurinos –innominados y sin luz ni taquígrafos– han mantenido una reunión preliminar en Madrid para pensar juntos que actuaciones pueden llevar a cabo, incluida una manifestación pública en defensa de la Fiesta.

Que se sepa los reunidos no han constituido formalmente una Plataforma que se responsabilice del desarrollo de las acciones que se acuerden. Por lo visto, lo han dejado para más adelante. Pero si realmente quieren actuar, no van por buen camino si quienes están en la primera fila del mundo del toro no dan públicamente la cara y ponen todo su tirón social al servicio de esa causa.

El siempre activo aficionado y abogado Joaquín Moeckel, actuando en nombre y representación de Morante de la Puebla, ha iniciado un procedimiento ante los Tribunales contra el holandés que ha hecho profesión de lanzarse a los ruedos en señal de protesta. Como ésta se deberían haber emprendido ya más actuaciones. Como resulta obligado exigir de las autoridades gubernativas su intervención para que toda actividad taurina pueda desarrollarse de forma pacífica y sin insultos. Pero esta dinámica, de estricta y legítima defensa, no termina de arrancar.

La manifestación que anuncian ahora podrá ser una buena oportunidad. Pero hacer que una concentración sea verdaderamente multitudinaria no se hace dos tardes, sino que exige mucho trabajo previo de preparación, incluso toda una serie de gastos de organización, si se quiere que constituya un éxito. Y en las actuales circunstancias, alcanzar el éxito es crucial. Pero la manifestación no debiera ser más que una entre otras muchas iniciativas.

En unas declaraciones llenas de sensatez al diario “El Comercio”, de Gijón, en estos días Enrique Ponce radiografiaba con bastante precisión la situación de hoy: “Críticas siempre ha habido, pero es posible que ahora haya más por el desarrollo de las nuevas tecnologías y las redes sociales, o al menos son más visibles que hace unos años. El problema, para mí, no está en el antitaurino que critica la fiesta, porque cada uno es libre de dar su opinión, siempre y cuando respete la de los demás. El problema está en el nuevo político que llega a un ayuntamiento y lo primero que quiere hacer es quitar los toros porque no le gustan, sin tener en cuenta a muchas otras personas que sí les gustan”.

El torero de Chivas localiza con tan pocas palabras las dos claves del momento.  De un lado, el desbordamiento generado por las redes sociales; de otro, la irrupción de una nueva clase política en las instituciones locales. Ninguno de los dos frentes resultan irresolubles; tan sólo exigen de un trabajo continuado y coordinado, que hoy por hoy no se viene dando.

Un trabajo silencioso pero eficaz ha devuelto los toros a San Sebastián, sin polémicas, sin ruidos innecesarios, incluso sin descalificaciones para nadie, pero con muchas horas de dedicación y esfuerzo. Y cuando se hace bien, se ha comprobado que resulta una medicina eficaz.

Pero otro tanto se podría hacer corporativamente en las redes sociales, en las que hoy se leen verdaderos exabruptos, incluso crueles y penalmente sancionables. Pero la respuesta organizada –que no tiene por qué caer el zafiedad de los criticantes– llega masivamente a las corrientes de opinión, o si lo hace no es en la medida necesaria. Al final, los aficionados se quedan solos dando la cara.

Atender a lo que ocurre en el ámbito institucional y hacerse presente en las corrientes de opinión, ambas cosas exige de un trabajo organizado, porque con conversaciones de café no se va a ningún sitio. Por eso se entiende menos que las organizaciones profesionales no se agrupen corporativamente, al estilo de la vieja Confederación, o que la UCTL mantenga en la nebulosa de una expectativa de destino la anunciada Fundación, en la que iba a tener cabida todos. Constituir  lo uno y lo otro no exige de esfuerzos sobrehumanos, que en la normativa vigente está ya todo inventado. Sin embargo,  al final se transmite la impresión que todo el mundo acaba mirando hacia otro lado, circunscrito a sus propios intereses particulares.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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