Nuevo intento de prohibir los toros en México, con una propuesta presentada en el Senado

por | 8 Oct 2014 | Informes

El PAN y el Partido Verde Ecologista de México ha presentado  ante el Pleno del Senado de la República, una iniciativa para reformar la Constitución y elaborar una ley de aplicación general, para prohibir las corridas de toros, peleas de gallos, los circos con animales y cualquier tipo de maltrato hacia éstos, así como la regulación en su venta.

La legisladora panista, Gabriela Cuevas, explicó que con estas iniciativas se busca sentar las bases para que los gobiernos estatales y municipales, apliquen de manera  uniforme y coordinada, las mismas medidas de trato a los animales para fomentar una ética ambiental. Dio a conocer parte de lo que incluye esta iniciativa:

La senadora Gabriela Cuevas explicó: "Se prohíben los circos que utilicen animales, así como las corridas de todos. Se prohíbe también la utilización de animales, en cualquier tipo de espectáculos, en los que sean inducidos a realizar acciones fuera de su comportamiento natural. Se regula la entrega y venta de animales y se establece que los planes de estudios de preescolar, primaria y secundaria, incluyen contenidos que promuevan una cultura de respeto a los animales."

Por su parte, el senador verde Jorge Emilio González dijo que efectuarán foros con especialistas para que den su opinión sobre la iniciativa de prohibir las corridas de toros y otros espectáculos en los que participen animales.

Según explicaron los senadores proponentes,  buscan que México cuente con normas homogéneas en este campo, puesto que actualmente cada entidad tiene las suyas y éstas son desiguales entre sí.

"Hay grandes diferencias entre estas legislaciones estatales. Por ejemplo, la mayoría de los estados prohíbe las peleas de perros, pero permite las peleas de gallos o las corridas de toros", dijo Cuevas, del Partido Acción Nacional (PAN).

"Estas diferencias muestran la necesidad de formular una ley que siente las bases para que las leyes locales y los gobiernos estatales y municipales apliquen de manera coordinada y uniforme las mismas medidas de trato a los animales", agregó la legisladora.

Sin embargo, la senadora Cuevas tuvo que reconocer que las propuestas no tienen el apoyo de toda su grupo parlamentario —segunda fuerza en el Senado—, aunque confió en que los partidos alcanzarán el consenso suficiente para aprobarlas.

En la rueda de prensa, González, militante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) —del cual fue dirigente—, reconoció que impulsar estos temas será "complicado", por la polémica que generan y porque el sector partidario de las corridas de toros está encabezado por empresarios y ejerce una oposición fuerte.

"(Ese sector) es muy radical y son gentes (sic) de recursos", dijo, aunque coincidió con Cuevas en que es posible alcanzar acuerdos.

El senador González admitió que estos asuntos no forman parte de la plataforma política que el PVEM pactó con el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) para las elecciones federales de 2012, cuando ambas fuerzas hicieron alianza.  Sin embargo, aseguró que su partido planteará al PRI esa posibilidad para los comicios de 2015, cuando volverán a aliarse para la renovación de la Cámara de Diputados.

Hasta aquí la información que aparece este miércoles en la prensa mexicana. Como puede observarse. los promotores de la iniciativa legislativa no hacen referencia en ningún un momento al valor patrimonial de la Tauromaquia en la nación mexicana, ni a los cuerdos de protección a la misma que rige en numerosos Estados.

nEl Análisis

Para contextualizar esta iniciativa en su verdadero marco referencial, el historiador José Francisco Coello Ugalde ha realizado en su prestigioso blogs Aportaciones Histórico Taurinas mexicanas un muy interesante análisis de la propuesta de estos dos senadores. Su texto es el siguiente:

EL OPORTUNISMO ESTÁ DE VUELTA

José Francisco Coello Ugalde

En los últimos días, mientras este México se despierta día a día en medio de las más descarnadas tragedias: Ayotzinapa, ausencia de derechos humanos, autoridades o policías estatales o municipales coludidas con el narcotráfico, asaltos, asesinatos… es decir un México que se nos desmorona a pedazos, salen a escena –como tienen que hacerlo siempre en estos casos y en los momentos más inoportunos-, ciertos políticos que en aras de defender una causa, tornan su presencia y su palabra en patética circunstancia de común acuerdo con la realidad.

Pues bien, no conforme con esto, al menos dos actores políticos, Gabriela Cuevas y Jorge Emilio González Martínez, representantes del Partido de Acción Nacional y del partido Verde Ecologista de México respectivamente, saltan a la palestra para anunciar que hoy, 7 de octubre presentarán ante el senado de la república una iniciativa para crear una “Ley General de Trato Digno y Respetuoso de los Animales”.

Lamentablemente estos dos mexicanos desconocen que el andamiaje de la cultura mexicana a lo largo de los siglos, es el resultado de una compleja asimilación que comprende la práctica, la herencia de ciertos rituales que, como el taurino ha tomado casi quinientos años para ser lo que es hoy.

Si uno creyera firmemente en la ideología de los políticos, este mundo sería otro. Sin embargo, la política como tal es un ejercicio que debe practicarse con la certeza de que se está en condiciones de enfrentar la realidad y las necesidades de otros, bajo principios elementales de honradez, austeridad y otros tantos conceptos que nos hagan confiar en sus compromisos. Lamentablemente no es el caso en la mayoría de los políticos mexicanos, de quienes desconfiamos, hasta el punto de que no siendo capaces de acumular aciertos, tienen que buscar protagonismos como el presente. Y me refiero en concreto a ese empeño que tienen tanto Cuevas como González Martínez, quienes en su momento nos han demostrado no tener el perfil apropiado para tamaña estatura en tanto representantes populares. La procedencia política de una y de otro tendría que ver ya no tanto con el espíritu que emana de sus postulados, sino de esa terca insistencia de encarar propósitos que no se corresponden con las muchas tareas que tendrían que ver con la mejora de las condiciones para un México mejor.

Uno creería que habiendo tantas necesidades que atender en este país, una de ellas fundamental por antonomasia: la cultura, tengan que oponerse a ella, aduciendo que debe impulsarse una “Ley General de Trato Digno y Respetuoso de los Animales”. En efecto, uno coincidiría con ellos en términos de la inestable situación que enfrentan diversas razas animales que ya no solo están bajo el predominio de la domesticación, sino que en muchas ocasiones el trato que se les da, alcanza niveles indescriptibles. Precisamente es en términos de una cultura popular metida en la entraña de un pueblo a donde quieren llegar y aplicar sus intenciones hasta el punto de que han conseguido impedir el uso de los animales en los circos, y ahora lo pretenden con los toros, pues ambos son espectáculos en el que (los animales) son “inducidos a realizar actos fuera de su comportamiento natural”.

La manifestación circense nos habla de otras cosas, su lenguaje es único y se ha construido bajo la idea de concebir una representación gozosa, en la que no sólo caben todos los actores, sino también los animales. En ese mismo sentido, las corridas de toros se han integrado como parte de un ritual de largo alcance temporal, cuyo tránsito milenario nos deja entender que su cultivo, involucra a buen número culturas, tanto de oriente como de occidente y en nuestros días, todos sus involucrados intentan conservar su esencia lo más intacta que sea posible, significando para ello adecuar su representación a los tiempos que corren. Es cierto, allí se realiza algo que consideramos como una auténtica ceremonia en la cual, el toro se convierte en el elemento de sacrificio y muerte, respetando hasta donde es posible la razón originaria que dio paso a su representación.

Todo aquel que se considere aficionado a los toros debe saber que, para hacer una defensa legítima de un espectáculo cada vez más cuestionado, es preciso conocer que su permanencia se debe a una serie de procesos cuya integración puede sumar varios milenios. Sociedades primitivas vincularon los ciclos agrícolas concibiendo figuras idealizadas a las que comenzaron a rendir culto. En el bagaje complicadísimo de su andar por los siglos, fue necesario incorporar elementos que, llevados al sacrificio, cumplían con propósitos de celebración, veneración y hasta petición, cuyos fines se ligaban a la obtención de buenas cosechas o buscaban erradicar el mal producido por sequías, inundaciones o plagas.

La caza del toro por el hombre primitivo para aprovechar su carne como alimento, su piel como vestido y más tarde, con el surgimiento de las sociedades agrícolas, como instrumento de trabajo, fue probablemente el embrión de la tauromaquia. Para apoderarse del animal, el hombre debió oponer su habilidad e inteligencia a la fuerza bruta del bóvido, dando origen a ciertas prácticas que podrían ser consideradas como una lidia primitiva. Más tarde, estas prácticas se utilizarían como deporte y como ritos religiosos.

En el sincretismo, la amalgama que esas y otras sociedades tuvieron, ya fuera por expansión de sus dominios, por guerras o esa intensa lucha que las creencias también fueron forjando, permitieron que los pueblos fueran cambiando lentamente sus esquemas de vida, asunto este que permitió, entre otras muchas cosas, expresiones de la vida cotidiana. Es así, que en ese largo proceso además de que el hombre ya convivía con animales y los domesticaba, así también surgieron expresiones que, al cabo de los siglos y de sus necesarias adecuaciones, el toreo encontró espacios de desarrollo sin dejar de incluir aquel elemento originario el que, en su nueva manifestación de rito y fiesta siguió su camino.

Que el toreo despierte pasiones es un hecho. Los componentes que reúne han producido, producen y seguirán produciendo diversos niveles de intensidad en las polémicas, las confrontaciones, el debate que unos y otros han mantenido por siglos. Hoy día, con explicaciones como la que ahora mismo se presenta, se da un paso adelante en el sentido de justificar el porqué de los toros, de ahí la importancia de revalorar sus significados, sin mengua de que nos enfrentamos o podemos enfrentarnos a auténticos juicios sumarios que muchas veces se cierran a la razón, siendo para nosotros la única bandera que ondea en el campo de batalla.

Finalmente, como aduce González Martínez, el  hecho de contar con estadísticas no confiere a sus intenciones la demostración cabal de lo que ello represente, si para ello está de por medio un legado cultural, inmaterial también que no puede exterminarse bajo esa pretendida sentencia. Claro, si este mundo metido en la postmodernidad pretende, como es su propósito negar el pasado y seguirse de filo con la clara pero inconsciente idea de que vendrán tiempos mejores, ello no garantiza que sobrevivan diversas sociedades que coinciden con esos ideales, y celebro que así lo piensen, pero definitivamente y como lo decía el Dr. Edmundo O´Gorman: “el pasado nos constituye”, y sin el pasado no tendremos en lo sucesivo, idea cabal de qué estamos hechos los humanos, perdiendo así la valiosa oportunidad de pensar y repensar nuestros destinos construidos, como he procurado decirlo, a lo largo de muchos siglos, que hoy son capaces de admirar la compleja red de lo que fuimos, somos y seremos hasta que la humanidad sea alcanzada por un destino que hoy sigue siendo indescifrable, pero no por ello predecible.

 

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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