Nos lo tenía dicho el refrán: «Días de mucho, vísperas de nada». Hoy tocaba lo segundo

por | 14 May 2014 | Temporada 2014

MADRID.- Sexta de feria. Dos tercios de plaza. Tres toros de La Palomosilla, de distancia presencia, sin raza y renqueantes; uno de Torrealta (3º bis), encastado; uno de Sánchez-Dalp (4º bis), de mal juego, y otro de La Rosaleda (5º bis), áspero y a menos. Juan José Padilla (de azul cielo y oro con cabos negros), silencio y silencio tras aviso. Manuel Escribano (de grosella y oro), que confirmaba la alternativa, silencio y silencio. Joselito Adame (de rioja y oro), vuelta al ruedo tras petición mayoritaria después de un aviso y silencio tras dos avisos.
Desde una barrera presenció la corrida S.A.R. la Infanta doña Elena, a quien Padilla brindó su segunda faena. En un burladero del callejón estaba Adolfo Suárez Illana, que acababa de recibir el alta clínica de su reciente intervención quirúrgica. La corrida duró tres horas menos 5 minutos; el público comenzó a desfilar a la muerte del 4º.

Resulta hasta inevitable. Pero hay que volver la mirada al refranero: “Días de mucho, vísperas de nada”.  Tras el corridón del martes llegó la insufrible tarde de este miércoles, que mejor será olvidar con urgencia. ¡Qué diferencia de unos domecq a otros domecq!

Pero no había otra posibilidad que lo que se ha visto con la lamentable corrida de La Palmosilla, de la que al final tan sólo se pudieron lidiar y benévolamente tres y ninguno de ellos valía lo que se dice un pimiento: tan sólo el 6º tuvo algo dentro, pero le duró un oremus. De los tres remiendos, el que medio se salvó fue el de Torrealta, un cinqueño encastado pero sin clase que acabó rajándose.

Pues este era el material con el que tenido que confirmar su alternativa Manuel Escribano. No hay quien entienda como participando su apoderado en Taurodelta y con el acartelamiento que tuvo en Sevilla, a Madrid venga tan sólo una tarde y en estas condiciones. Fuera de la formalidad de confirmar su doctorado, nada más quedó escrito en su hoja de servicio, porque no es cosa de reiterar por enésima vez su “monolidia” patrón, que aplica con ocasión y sin ella, cuando además no pudo desarrollarla. Como no es muchacho inexperto, sino que a sus espaldas tiene 10 años de alternativa, él y su apoderado sabrán lo que han hecho. Desde luego, para ayudarle a crecer no ha servido.

Así como salvó muy dignamente los dos primeros tercios, poco pudo exponer ante la cátedra Juan José Padilla con su primero, que se caía a pedazos. Con el astifino sobrero de los Sánchez-Dalp expuso lo  que no merecía su enemigo. Eso sí, obtuvo la mejor nota como director de lidia: toda la tarde pendiente del desarrollo del festejo.

Mucho se va a hablar del triunfo que pudo ser y no llegó de Joselito Adame. A su favor tuvo un sobrero de Torrealta que, aún siendo bruscote, se desplazaba y cuando se le sometía iba más largo. Estuvo el mexicano francamente bien toreando sobre ambas manos, dejando patente un oficio muy asentado. Y de valor, el que se quiera. Luego el palco, que esto de tanta rotación de titulares encierra un continuo cambio de criterio, se empeñó en que no había suficientes  pañuelos al aire. Se equivocó el usía.

Volvió Adame a dar la cara con el cerraba plaza, el único de La Palmosilla que medio se mantenía de pie. Con mucho mimo en el manejo de los engaños, consiguió series  estimables hasta que su enemigo se rajó. La fase final constituyó un sincero ejercicio de valor. Sin embargo, luego se puso pesado con los aceros y todo se enfrió.

Y así que faltaban 5 minutos para que el reloj marcara las 22 horas del día de la fecha, los toreros cogían el camino de sus furgonetas y el personal que quedaba buscaba la calle de Alcalá, agotados por estas tres insufribles horas. 

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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