Morante, un año desigual en vísperas de la temporada del cambio

por | 20 Nov 2015 | Reportajes

¿Resultaría un  exceso afirmar que en la campaña de José A. Morante de la Puebla ha primado la cantidad sobre la calidad o el éxito? Que en época de sequía alcance los 48 festejos, más que el resto de su grupo, parece inducir a pensar así. Más bien indica que la FIT no se ha parado en barras a la hora de contratar. Pero lo mucho no siempre es sinónimo de bueno.

Festejos: 48
Orejas: 30  

Morante ha cubierto una temporada irregular, por más que mantenga intacto ese halo, o esa sugestión, en virtud del cuál dos lances sueltos que deje en el albero ya conmueven al tendido. Es el misterio que tienen que decir los toreros diferentes, como es el caso.

Ausente de Sevilla, después de mucho marear la perdiz, por Madrid pasó “sin romperlo  y sin mancharse”, la tarde de los alcurrucenes. Nada diferente a su paso por las primeras ferias levantinas.  Se dio de baja un año más en Pamplona, pasó sin mayores glorias por Bilbao y Salamanca,  y hasta que llegó a Valladolid no cuajó esa faena redonda y rotunda que se le espera. Luego, ni Ronda ni Zaragoza aportaron mayores honores, dentro de esta temporada de corte medio en su intensidad.

En cambio se significó por su rebeldía frente a quienes tratan de imponer sus tesis antitaurinas, en demasiadas ocasiones perdiendo las formas de la más elemental educación. Como también ha hecho suya la batalla se alisar los ruedos, para suprimir los actuales desniveles. En la primera de esas batallas le asiste toda la razón; en la segunda, no todos coinciden con su tesis.

A su favor tiene, cómo no, haber roto el hielo en la solución del pleito de Sevilla. Es cierto –como ha escrito Ignacio Sánchez-Mejías– que se le ha olvidado lo que es más que un detalle: pedir disculpas a la afición sevillana, que fue la mayor damnificada con sus plantes. Tiempo tiene aún para hacerlo. Pero al menos ha tirado hacia delante para romper con una situación que no parecía tener fin. Bienvenido sea su cambio de postura.

Quizás un poco escarmentado del maratón de 2015, ya anuncia que en el 2016 reducirá y seleccionará más su calendario. Pero para empezar se ha pedido cinco tardes en la Maestranza y, además, la Casa Pagés parece dispuesta a dárselas. Todo un reto. Con el entrañable dúo que formaban Diodoro Canorea y Curro Romero, la formula funcionó. Pero ni Ramón Valencia es don Diodoro, ni Morante es Curro. Así que a esperar tocan, así que llegué el próximo abril saldremos de dudas.

En algún momento se  escribió en estas páginas que con Morante “se cometería una equivocación importante si se pasara por alto que eso que le hace diferente no nace de un hecho singular; hunde sus raíces en las verdades permanentes del toreo, que a la postre se soportan sobre una especie de sexto sentido que ilumina desde la concepción del arte a cualquier lance de la lidia”.

Y a continuación se añadía: “Con ese repetirnos los unos a los otros la trascendencia de ese o aquel detalle casi sobrenatural, el morantismo está rayando en los linderos de lo mítico. Bueno es ello para la salud de este Arte grande. Pero, en cambio, poco favor haríamos al toreo si todo no pasara de ahí, si hasta por un muy humano sentimiento de buen conformar, nos bastara el detalle, quizá asentado en la creencia de que el episodio completo es algo excepcional y reservado para un par de ocasiones en el año, si se dan”.

Es el reto que, después de un año un tanto ful, tiene ahora Morante por delante para la próxima temporada, ir más allá del detalle grandioso, para ofrecernos la versión completa de sus obras.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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