Meritoria, pero poco reconocida, actuación de Rubén Pinar

por | 2 Jun 2016 | Temporada 2016

MADRID. Vigésimo sexta del abono de San Isidro.  Tres cuartos del aforo: el 75,9% de las localidades de pago. Toros de Hijos de Celestino Cuadri, bien presentados, mansos ante el caballo y con fijeza pero poco recorrido y humillación para la muleta. Luis Miguel Encabo (de rosa y oro), silencio tras un aviso y algunos pitos tras un aviso. Fernando Robleño (de blanco y plata con cabos negros), silencio y silencio. Rubén Pinar (de carmesí y oro), ovación y ovación tras un aviso.

La corrida de Cuadri no fue lucida, pero tampoco tenía un peligro desbordante; lo que si pedía a gritos era oficio a los espadas. Lo tuvieron, pero con una sorprendente falta de reconocimiento por parte de los aficionados. Hay cosas que no se entienden. Que a todo el esfuerzo importante que desplegó Rubén Pinar se le dedicaran unas pocas palmas para poder salir al tercio, parece un exceso de indiferencia, Pero, pese a su fallo a espadas, tampoco se dio ese mínimo reconocimiento que exigía de suyo la firmeza y el sitio en que se puso Fernando Robleño. Pero es que, además, no fue de esas tardes en que la afición se inclinó por los toros, en detrimento de los toreros.

La pareja y seria corrida que se trajo de Valverde del Camino se quedó a medio camino. Ninguno lució precisamente ante el caballo, que alguno hubo de metérsele materialmente debajo para que no se fuera sin picar. Y a la hora de tomar los engaños planteaban una situación ambivalente: no tenían maldad, incluso la mayoría iba con fijeza, pero su recorrido era tan corto y su cabeza tan por arriba que no hacían posible el toreo tal que como se entiende hoy. Y para rematar la situación, dos notas: las primera, los seis fueron de remos recios, nada dados a las claudicaciones tan frecuentes de otros días; la segunda, si el torero les esperaba a una distancia eran tardos, si acudía a las cercanías protestaban: había que sacar la escuadra y el cartabón para calcular el lugar. Por eso para su lidia pedían el carnet de primera especial.

Un carnet que exhibió cumplidamente Rubén Pinar, en una tarde muy sólida que mereció ser reconocida con mucha mayor aceptación por parte de los aficionados. Con sitio, con entrega, con firmeza, sabiendo en todo momento lo que tocaba hacer, el de Albacete ha dejado la estela de sus muchos progresos. Ya había lanceado antes templadamente a su primero, cuando cogió los trastos y montó una faena de muleta con tres series sobre la mano izquierda de las de verdadera enjundia. El toro, es lo cierto, se desplazaba más que sus hermanos  y con nobleza. Repitió sobre la derecha con similares resultados: los tendidos como el que oye llover.  Le recetó al de Cuadri una entera arriba. Al final una ovación medio de compromiso.

Repitió con el 6º, el de más apariencia por la cara y con más movilidad, aunque respondiera menos ante los engaños y se fuera apagando poco a poco. Sobre la mano derecho consiguió tirar del toro hacia delante con muy buenas formas, Y siempre colocándose en el sitio debido, enseñando los engaños planos… Otra estocada entera, ahora algo atravesada, de la que el animal tardó más en caer. Y otra vez unas palmitas.

Pero también Fernando Robleño exhibió su carnet ante sus dos toros, aunque en la suerte final no anduviera fino. De forma más lucida con el 5º, con buenos criterios, con el 2º. A los dos los lanceó de salida con mucha decisión. Con su primero los momentos mas redondeados vinieron sobre la mano izquierda, con un par de series de mérito, premiadas con unas escasas palmas. Luego la espada se fue baja y todo quedó ahí. Volvió a repetirse la escena con  el tal “Jabato” que salió en su segundo turno; en este caso, dos series sobre la mano derecha fueron las que tuvieron más enjundia y mando, pero pasaron como desapercibidas. En esta ocasión la espada tampoco funcionó y se puso pesado con el descabello ante un toro que no descubría la muerte.

Luis Miguel Encabo cumplió dignamente con su primero, uno de los menos humilladores, aunque quizá sin toda la convicción necesaria. El 4º, que tenía mucho que torear, se lo puso más difícil con sus desconcertantes frenazos ante los engaños y su nulo afán de seguirlos. En ambas ocasiones el de Navas del Marqués falló a espadas.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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