Más que un desafío, una charleta en grises

por | 7 Jun 2018 | Temporada 2018

MADRID. Trigésimo primera del abono de San Isidro, bajo el rótulo de “Desafío ganadero”. Algo más de media plaza: 13.687 espectadores (57,9% del aforo).  Tres toros de María Pallarés (2º, 4º y 6º, todos cinqueños), dos (1º y 3º) de Rehuelga (Rafael Buendía) y un sobrero cinqueño de José Luís Marca (5º bis). Iván Vicente (de rosa y oro con remates negros), ovación y silencio. Javier Cortés (de verde manzana y azabache), ovación y silencio. Javier Jiménez (de corinto y oro), silencio y silencio.

Al término del paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Antonio Medina, puntillero de Las Ventas.

Parte médico de Javier Cortés“Puntazo cara interna tercio medio muso izquierdo. Contusión en carpo derecho. Pendiente de estudio radiológico. Pronostico reservado, que le impide continuar la lidia. Se traslada a Clínica San Francisco de Asís. Fdo: Dr. García Leirado”.

 

El modelo del desafío ganadero entre dos hierros de origen común –en este caso, santacoloma— se comenzó a desinflar por la mañana, cuando en el reconocimiento en vez de 3 a 3, quedó en un 4 (Pallarés) y dos (Rehuelga). Y se le dio la puntilla cuando se tuvo que devolver al 2º, para sustituirlo por un basto sobrero de José L. Marca, viejo conocido de los corrales y de procedencia jandilla. Una ensalada con demasiados ingredientes.

 

Esta fórmula –de origen afrancesado, si no se recuerda mal– no es fácil que cuaje en España, donde los criterios y gustos de los aficionados resultan diferentes, aunque resulte útil a las empresas para reunir encastes que de por sí no tienen opción ni camada para  anunciarse en muchas plazas.  Lo que resulta más discutible es que en el ruedo se marquen las líneas específicas para la suerte de varas, como  son habituales en los concursos de ganadería, que es lo que no era este festejo, sino su simple remedo y poco afortunado. Un detalle engañoso, además de innecesario.

 

Pero a la idea made in Casas hay que reconocerle un aspecto benéfico: en Madrid se han lidiado esta tarde tres toros con poco más de 30 kilos sobre los mínimos reglamentarios y no ha protestado nadie. Ha sido la prueba del 9 de que el trapío y la seriedad no depende de la tablilla, ni de la báscula. Todos han tenido la seriedad de Madrid, indistintamente si pesaban 475 kilos –como el 1º– que si dieron 624 en la báscula –como el 6º–. La seriedad, parece obvio, viene marcada por el remate, por la conformación del animal y por las características de sus cabezas. Es más que posible que en un festejo de otras características las protestas se hubieran oído en Aranjuez.  Hoy no ha sido así: por algo hay que comenzar. 

 

En esta mezcla de hierros y de encastes, sacar conclusiones generales sobre sus actitudes para la lidia constituye tarea imposible. Los santacolomas, eso sí, todos resultaron encastados, alguno en bueno, otros en lo contrario.  De los de Pallarés, el 2º fue ligeramente a más en el último tercio, con la pega de no saber salirse de los engaños; el 4º demostró un excelente pitón izquierdo, con mucha fijeza, aunque dijera más bien poco; el 6º andaba ayuno de raza. Por su parte de los de Rehuelga, el 1º apuntaba que quería meter la cara, pero las fuerzas no le daban para tanto; el 3º tuvo clase, que no alegría en sus andares. El sobrero que salió en 5º lugar, basto de estampa y áspero en todos sus comportamientos. Por lo  demás, dos toros destacaron ante el caballo, 1º y 6º, pero en ambos casos conviene anotar las bondades a lo bien que hicieron la suerte sus respectivos picadores, más que la aportación de los animales.

 

Con el paso de los años, se acrecienta esa elegancia innata de Iván Vicente. Pero no llega ese golpe de mano decisorio que le saque del escalafón inferior.  Tiene mérito no cejar en el empeño sin tirar las tres cartas. Hoy ha dejado en Las Ventas momentos bellísimos, como sus muletazos en la tanda final o la soberbia estocada a su primero, pero entre que el de Rehuelga blandeaba cuando le bajaba la mano y la búsqueda de un espacio libre de rachas de aire, el buen sentimiento no se consolidó. Otro tanto ocurrió con el buen pitón izquierdo de su segundo turno: naturales que buscaban profundidad, dentro de un conjunto que no se pudo culminar.

 

Después de la cornada del 2 de mayo, volvía a Las Ventas Javier Cortés, con tan mala fortuna que el sobrero 5º le volvió herir, bien que sin tal gravedad, en el mismo lugar de la pierna izquierda, además de llevarse un palizón tremendo, que ahora los médicos estudian sus consecuencias clinicas. Firme y decidido en su primero, especialmente sobre la mano derecha, el animal se degradó en el tramo final y la buena estocada solo sirvió para recibir una ovación. Le hizo frente con firmeza a su segundo, sin clase alguna; en una de esas se produjo el percance, pese al cual no quiso pasar a la Enfermería hasta finiquitar al animal.

 

El sevillano Javier Jiménez, tan airoso con el capote en el 3º, luego replicado con un buen quite de Iván Vicente, toreó con buen son con la muleta. Pero el trasteo, como el de Rehuelga, no llegaban a los tendidos.  Poco cabía esperar de la aspereza del que cerró la tarde, salvo el esfuerzo de ponerse por los dos pitones para enseñarnos lo que ya se sabía: fuera del valor, poco más cabía demostrar.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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