Los toros como entretenimiento de masas en la televisión franquista

por | 30 Nov 2016 | Documentos

Los toros como entretenimiento de masas en la televisión franquista” es el titulo de un minucioso trabajo de investigación realizado por la profesora Verónica De Haro, de la Universidad de Murcia , que ya cuenta en su haber con otros trabajos de investigación muy valiosos sobre materias taurinas. En este caso, estudia y analiza la programación taurina de TVE entre 1956 y 1975, es decir, los contenidos televisivos –retransmisiones en directo, programas informativos y documentales– que tienen como eje de su estructura narrativa el mundo de los toros durante los últimos veinte años de la dictadura de Franco.

Para elaborar esta minuciosa investigación, al no conservarse imágenes, se han examinado los avances de programación publicados en prensa, las secciones taurinas de periódicos y varias colecciones completas de revistas especializadas con el objetivo de reconstruir la presencia de espacios taurinos de esta etapa en la parrilla de TVE y ahondar en su naturaleza.

La profesora De Haro realiza también una valoración crítica de otros aspectos como su posible instrumentalización por el régimen franquista, su explotación comercial y turística y su contribución tanto al desarrollo tecnológico del medio como a la progresiva profesionalización del periodismo taurino. Aun siendo relativamente escasa en términos cuantitativos, la programación taurina despertó un gran interés en los espectadores, ayudó a legitimar al medio televisivo y supuso un punto de inflexión en la consideración del espectáculo por parte del público.

En las conclusiones del estudio, la profesora de Haro destaca que en los años sesenta provocó una progresiva apertura hacia el consumismo y sirvió para que la dictadura de Franco acentuara su habitual estrategia de desmovilización política popular. Además, el acceso a niveles superiores de vida llevó a disfrutar de un mayor número de medios de entretenimiento. El tono de la cultura popular se fue acercando cada vez más al consumo de masas, y en ella la televisión tuvo un protagonismo clave. Al igual que otras cadenas televisivas europeas, también públicas, TVE desarrolló una programación basada en contenidos populares y de entretenimiento, con la variante –en el caso español– de estar asimismo destinados a educar en los valores ideológicos del régimen.

En ese contexto, “la tauromaquia se inscribía –remarca la autora– como un elemento más de esa cultura popular que la televisión contribuyó a hacer masiva. Además de trasladar mejor que ningún otro medio de comunicación la emoción de lo sucedido en los ruedos, fue un hábil soporte para explicar la idiosincrasia de su universo. En una especie de reparto de papeles, mientras en la Primera Cadena los programas de actualidad taurina registraron la actividad de las ferias y proyectaron a sus protagonistas, la Segunda Cadena se centró en los programas de género documental que contribuyeron a divulgar la historia y la cultura taurinas”.

Más adelante matiza que “argüir que la potencialidad de la televisión y la popularidad del espectáculo taurino llevaron a las autoridades franquistas a instrumentalizarlos parece razonable. Otra cosa es que se consiguiera algo realmente efectivo en este terreno”.

“Más que un instrumento político propagandístico directo en manos de la dictadura, las corridas televisadas, al igual que el fútbol, tuvieron un efecto indirecto desmovilizador al proporcionar entretenimiento a sectores de población cada vez más amplios”, matiza la profesora De Haro.

No obstante observa como en algunas ocasiones se programaron eventos taurinos o deportivos como elementos disuasorios ante manifestaciones políticas o sindicales antifranquistas. En cualquier caso, “hay que ser prudentes en este punto porque supondría admitir un grado de conciencia opositora mínimo”.

En el marco del Spanish star system que durante el franquismo se esforzó en cultivar y proyectar la dirigida televisión estatal, el controvertido Manuel Benítez “El Cordobés” se convirtió en una de las figuras más populares y un auténtico fenómeno sociológico. Supo explotar la televisión para que esta amplificara sus numerosas apariciones públicas y sus éxitos en el ruedo, aunque curiosamente no fue el torero que más veces intervino en festejos retransmitidos. El régimen político intentó utilizarle como reclamo.

Cuantitativamente, en porcentajes de emisión, la presencia taurina en la programación no fue grande: el número de festejos taurinos televisados apenas alcanzó el 1,14% del total de los celebrados, la información de actualidad taurina no excedió la hora semanal, y las producciones documentales y la información en los telediarios fueron más bien escasas.

Sin embargo, resulta relevante el papel protagonista que ha ocupado este tipo de contenidos en la memoria de las primeras cohortes de televidentes. Algunas encuestas de la época corroboran la predilección de los contenidos taurinos entre la audiencia, de tal forma que una de ellas concluía que la fiesta nacional, de la que se ha hablado hasta la saciedad de su decadencia, atrae más (17%) que los deportes (14%)”.

Otros significativos efectos que tuvo la programación taurina de la época se pueden encontrar en los ámbitos tecnológico, comercial y profesional-periodístico. En efecto, las retransmisiones taurinas impulsaron, al igual que las futbolísticas, la incorporación de nuevas tecnologías y el desarrollo de un lenguaje audiovisual propio.

Además, su capacidad para generar audiencia las convirtió en un producto rentable. Empresas nacionales e internacionales invertían en publicidad durante las pausas naturales del espectáculo y lógicamente la inclusión de anuncios paliaba los gastos de producción. En el terreno profesional de la información taurina, la televisión favoreció la regeneración de la crítica y el progresivo abandono de ciertas prácticas poco éticas.

La transmisión de festejos taurinos a través de la red de Mundovisión fue seguramente intencionada, pero no tanto por la legitimación directa que podía reportar al régimen en términos ideológicos en el marco europeo, sino más bien de una forma indirecta porque proyectaba las mejoras técnicas conseguidas y por consiguiente, la imagen de progreso económico y social del país.

En todo caso, la televisión supuso un punto de inflexión en la consideración de la Fiesta por parte del público, pero contribuyó a fijar en la memoria de los españoles el binomio toros/franquismo, similar al del fútbol/franquismo en la época de un mito como Di Stefano y el Real Madrid de las cinco Copas de Europa. Ambos tópicos reforzaban el que se quiso establecer desde el principio entre TVE/franquismo y en el que el papel de los modernos y populares espectáculos de masas, especialmente en regímenes autoritarios como el franquismo, servían para legitimar tanto al nuevo medio televisivo como –al menos en intención– al régimen político.

►►En al adjunto archivo en formato PDF puede consultar el lector el texto íntegro de este estudio, cuya versión original fue publicada en Communication & Society y puede consultarse en la dirección electrónica:

http://www.unav.es/fcom/communication-society/es/articulo.php?art_id=582

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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