Las figuras confirman la evidencia: Hay pactos empresariales de represalia contra ellos

por | 30 Ene 2012 | Informes

Con un comunicado, amplio y bien elaborado, las diez figuras que forman lo que ha consagrado como el “G-10” han confirmado este lunes que están sufriendo represalias por parte de alianzas empresariales, que continuarán e incuso irán a mayores, de acuerdo con las informaciones que han podido comprobar.

En efecto, tras el acuerdo suscrito con la firma especializada All Sport Media, han sido numerosas las informaciones y comentarios de carácter “tóxico” que se han hecho circular por el mundo taurino, todos ellos encaminados a hacerle desistir de su propósito.

Ya en Valencia se ha visto cómo Simón Casas, el empresario que dice innovar el negocio taurino, ha optado por refugiarse en los toreros que controlan como apoderados las grandes empresas, para así cumplir con sus colegas inmediatos, que el caso de la “triple alianza” además son socios.

Resulta claro, como vienen a decir los toreros, se trata de echarles al público encima, para que aparezcan como “los malos de la película”, cuando en realidad lo que ellos pretenden es algo muy distinto: “Queremos responsabilizarnos de nuestros derechos de imagen para conseguir una mejor y mayor difusión. Apostamos por un regreso a las cadenas generalistas y reivindicamos un tratamiento informativo más regular y constructivo”.

Bien aconsejados, sin duda, los toreros recuerdan en su rotundo escrito la relación de causas taurinas por las que ellos han trabajado: desde la prohibición catalana a la baja del IVA, con intermedios como el paso de la Fiesta a Cultura, la financiación de la ILP en marcha, etc. Por eso, pueden afirmar con verdad que “nos asiste una motivación ética, por mucho que trate de usarse la demagogia y la intimidación para simplificar un debate de mucho mayor calado. No hemos reclamado un euro de más a las televisiones. Somos conscientes de la crisis y nos hemos resentido de ella. Por eso insistimos en que la prioridad no está en el dinero, sino en el respeto”.

►Documento íntegro

El texto integro del comunicado es el siguiente:

"Los toreros que formamos parte del llamado G10 decidimos unirnos el pasado año para asumir un ejercicio de responsabilidad con el porvenir de Fiesta. Entendíamos que estaba amenazada y que nuestros deberes con ella exigían una respuesta. Teníamos que reflexionar y hacer autocrítica. Debíamos intervenir para evitar el peligro del aislamiento.

La primera iniciativa, consensuada con la Mesa del Toro y llevada a cabo en respuesta a la inquietud de nuestros propios compañeros, consistió en promover el traspaso del Ministerio Interior al de Cultura.

También se promovió, igualmente con éxito, que todos los toreros estuviéramos unidos en una misma asociación. La actual Unión de Toreros, por tanto, surgió como resultado de la fusión de las dos agrupaciones existentes hasta la fecha (Taura y Protauni) y con la ambición de intentar resolver otro de los grandes problemas de la Fiesta: la desestructuración.

El G10, en sintonía con los demás toreros de la Unión, se ha movilizado para defender la Fiesta en Cataluña, ha financiado la ILP y ha tratado de mediar en el contexto político para conseguir que no se hiciera de los toros una disputa ideológica o partidista.

Con idéntica preocupación se ha defendido la bajada del IVA en cuanto los toros se reconocen como un bien cultural y se ha planteado en diferentes administraciones, como la de Madrid, la rebaja del canon en la concesión de las plazas. Estas iniciativas –el IVA y el canon demuestran que los propios toreros del G10 se conciencian con las dificultades de los empresarios. De ahí que carezca de todo sentido la conclusión según el cual ahora se busca un enfrentamiento contra ellos a propósito de la televisión.

¿Qué pretendemos? Pretendemos que al torero se le reconozca el derecho a defender y gestionar su imagen. Más aún cuando el vehículo audiovisual es el canal fundamental para establecer puentes con una sociedad que se aleja del fenómeno taurino. No es, por tanto, una cuestión de dinero. Queremos responsabilizarnos de nuestros derechos de imagen para conseguir una mejor y mayor difusión. Apostamos por un regreso a las cadenas generalistas y reivindicamos un tratamiento informativo más regular y constructivo.

El escenario existente hasta ahora nos impedía asumir semejante compromiso. Se había establecido una dinámica a partir de la cual los empresarios y los operadores establecían bilateralmente los términos de las transmisiones de las grandes ferias. Quedaban los toreros relegados a un segundo plano, incluso se les podía excluir de las ferias, como ha sucedido, si no se avenían a las condiciones pactadas fuera de su consenso o conocimiento. Entendemos que es una anomalía y que debía rectificarse.

Los toreros pocas veces hemos conocido cuándo y cómo se nos televisaba, qué derechos se habían vendido, cuántas redifusiones se habían pactado, qué sucedía con el ámbito internacional, qué ocurría con el desarrollo de otras plataformas (internet, streaming…). Es la razón por la que la Unión de Toreros recurrió a los servicios de una empresa especializada en derechos audiovisuales (ASM). Todos nuestros compañeros se han podido adherir a ella como hemos hecho nosotros, pero han existido evidentes presiones empresariales para evitar que el proyecto global se formalizara esta misma temporada. Queda abierto a las sucesivas. Nuestro deseo es que todos los toreros terminen sumándose, pero entendemos que los miembros del G10, unidos sin fisuras como estamos, podemos soportar mejor las mencionadas presiones en el arranque de un proyecto legítimo.

Sabíamos que iba a ser difícil. Nos consta igualmente que se han producido insólitas alianzas empresariales y pactos corporativos para malograr nuestra iniciativa. Se han buscado entre nosotros cabezas de turco y van a producirse toda clase de represalias, como ya se desprende de cuanto ha sucedido en la feria de Valencia. Pero estamos unidos y creemos tener razón.

El problema no es económico ni cuantitativo. Es cualitativo. Pensamos que el reparto de los ingresos de televisión no reconoce equilibradamente el protagonismo ni la exposición de los toreros. Nos asiste una motivación ética, por mucho que trate de usarse la demagogia y la intimidación para simplificar un debate de mucho mayor calado. No hemos reclamado un euro de más a las televisiones. Somos conscientes de la crisis y nos hemos resentido de ella. Por eso insistimos en que la prioridad no está en el dinero, sino en el respeto.

¿Los números? Nos parece sensato que los toreros se repartan el 50% de los ingresos de la televisión. No hablamos del G10, sino del porcentaje que debería corresponder a los diestros en cada festejo. Nuestra sería la parte proporcional en función de las actuaciones. Esa, y no otra, ha sido la línea con que ASM ha planteado las negociaciones.

Tan preocupados estamos con la situación de la Fiesta que hemos acordado entre nosotros la creación de una Fundación para reivindicarla y defenderla en su dimensión cultural, sociológica y educativa. De hecho, vamos a financiarla precisamente con el dinero recaudado que nos depare los eventuales derechos audiovisuales. Nos preocupa la promoción y el impacto en el público joven. Nos inquieta la situación de las enfermerías de muchas plazas y la precariedad con que se jubilan muchos toreros. Nos escandaliza que los toros se utilicen como bandera política y nos indigna que la Fiesta termine siendo un espectáculo prohibido como en Barcelona o edulcorado como en Quito.

Todas esas reflexiones, compartidas por la Unión de Toreros, deberían formar parte de la preocupación general. Por eso no hemos querido involucrarnos en una guerra de declaraciones, desmentidos ni beligerancia verbal. Hablamos ahora porque se está tergiversando nuestro mensaje y porque ha empezado a airearse parcial y arbitrariamente una serie de cifras, de comentarios y de informaciones que pretende reducir el debate al dinero y convertirnos en mercaderes.

Siempre se nos dijo que nosotros, los toreros, teníamos que torear y punto. No vamos a dejar de hacerlo, pero sí vamos a ocuparnos de custodiar la tauromaquia porque nos lo ha dado todo y porque creemos en sus valores.

Firman el comunicado: Enrique Ponce, Morante de la Puebla, César Jiménez, Julián López, El Juli, David Fandila, El Fandi, José María Manzanares, Manuel Jesús Cid, Miguel Ángel Perera, Cayetano Rivera, Alejandro Talavante".

►ASM también tiene algo que decir

Casi no había dado tiempo a asimilar el rotundo pronunciamiento de las figuras, cuando a empresa All Sports Media –que negocia los derechos de imagen del G10-, salió a palestra a desmentir lo que considera sesgadas declaraciones de Simón Casas, tras sus laboriosas y complejas negociaciones para construir los carteles de Fallas.

El texto íntegro de su comunicado, que va firmado por su principal ejecutivo Javier Folque, es el siguiente:

“ASM manifiesta su sorpresa ante las declaraciones con que el empresario de Valencia ha pretendido manipular desde su interés el contenido de las negociaciones con los toreros a los que representamos.

Hemos tenido tres encuentros con el señor Casas y los tres se resolvieron de la misma manera: nuestras condiciones le parecieron legítimas y llegó a expresarnos que estaba al lado de los toreros en sus reivindicaciones, llegando a declarar públicamente que no se había sentido agredido por las cifras.

Advertimos  las presiones que ha debido tener, pero no explican ni justifican que el señor Casas mencione de nuestra parte “condiciones inaguantables”, tal como ha declarado a ciertos medios informativos, cuando lo único que se está defendiendo son los intereses legítimos de los toreros como es el tener conocimiento de cómo y en qué condiciones ceden sus derechos de imagen para una mayor difusión y un reparto justo, equilibrado y equitativo de los ingresos audiovisuales.

Nunca hemos impuesto a diez toreros. Hemos planteado un paquete audiovisual de un máximo de diez puestos, de forma que quedaba a su arbitrio escogerlos, combinarlos o excluirlos.

Era una oferta perfectamente sensata. Primero porque los diez puestos respondían al criterio con que él mismo había hecho las ferias anteriores.  Y en segundo lugar porque garantizaba a los aficionados y a Canal Plus la presencia de las grandes figuras y por lo tanto, un contenido Premium que garantiza una mayor difusión y audiencia.

Al señor Casas le indigna la idea de “verse obligado a contratar un bloque” cuando el criterio de abono es precisamente el más utilizado entre los empresarios. Por no hablar del modo en que los “paquetes audiovisuales” funcionan en cualquier ámbito del espectáculo o el deporte.

No vamos a discutir el criterio empresarial del señor  Casas, pero cuesta trabajo desvincularlo de una política de posibles represalias, es difícil entender para un aficionado que uno de los triunfadores de la pasada Feria no esté presente.

Este escenario que parece prefigurar en futuras negociaciones con otras plazas no es el deseado por parte de ASM porque siempre ha estado dispuesta a llegar al entendimiento con todas las partes que conforman el mosaico de los derechos audiovisuales en el mundo del toro”.

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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