Las dos caras del toreo: cornada grande para El Juli; triunfo importante de Antonio Nazaré

por | 19 Abr 2013 | Temporada 2013

SEVILLA. Décima de feria. Lleno de “No hay billetes”, el segundo de la feria. Cinco toros de Victoriano del Río y uno de Toros de Cortes (1º), cumplidores en presencia y de buen juego, salvo el 1º, manso y con muchos problemas; el 3º, del hierro de Toros de Cortes, fue devuelto por claudicante y le sustituyó un sobrero de la ganadería originaria, que resultó complicado. Julián López “El Juli” (de negro y plata), cogido por el 1º. José Mª Manzanares (de marino y oro), silencio, palmas y una oreja. Antonio Nazaré (de verde primavera y oro), ovación, dos orejas y fuerte ovación.
PARTE MÉDICO: "Herida por asta de toro en cara interna 1/3 inferior pierna derecha con trayectoria ascendente de 15 cm afectando músculo vasto interno y alcanzando paquete vascular femoral, provocando herida de vena femoral. Tras control vascular de vena se realiza venorrafia con control satisfactorio del sangrado, revisión y hemostasia del lecho quirúrgico. Drenajes y cierre de herida. Pronóstico grave. Dr. Octavio Mulet”. Fue traslado a la Clínica del Sagrado Corazón.

Con lleno hasta la bandera y una desigual corrida de Victoriano del Río, en la que sobresalió un toro, el que hizo 4º, con otros dos también con calidad –2º y 5º–, en la Maestranza se han hecho presentes las dos caras del torero: una cornada grande y grave de El Juli y un sólido triunfo, que pudo ser aún mayor, de Antonio Nazaré, al que se le escapó por muy poco abrir la Puerta del Príncipe.

Lo de El Juli, una cornada seria, llegó en el transcurso de su faena de muleta al toro que abría plaza, un cinqueño manso y brusco. Fue durante la tercera serie de muletazos cuando un derrote certero y seco alcanzó de lleno al torero, una cornada que desde el principio se vio que era importante. Teniéndolo entre los pitones y luego al caer, el torero recibió sendos golpes en la cara, que le provocaron conmoción y la pérdida de algunas piezas dentales. En brazos de sus compañeros y las cuadrillas, se le trasladó a la Enfermería.

Julián había estado muy firme con este complicado toro, al que ya tuvo que tragar mucho con el capote. Luego volvió a quedarse muy quieto desde el inicio de la faena de muleta, sin aliviarse y  llegó el percance. Según cuentan sus gentes, cuando en la Enfermería se recuperó de la conmoción que sufría, el torero pretendió volver al ruedo, impidiéndolo los facultativos. Entre dos o tres semanas necesitará para recuperarse. Y por lo pronto, esta feria pierde uno de sus alicientes principales: el madrileño ya no podrá estar en el cartel de la corrida de Miura.

Antonio Nazaré acarició las llaves de la Puerta del Príncipe. Y habría sido justo. Sin embargo le faltaron dos cosas principales: haber rematado un poco más la faena de su primero –que por la cornada pasó a ser el 2º en orden de lidia– y no haber pinchado al 6º. Con los dos se le vio muy torero, centrado, con la cabeza clara, sin prisas ni agobios. Como además torea con muchísimo gusto, hubo series de muletazos magníficos. Quizás en la creencia de que el animal podía ir a menos, después de tres tandas muy vibrantes y despaciosas, decidió concluir la faena, que se podría haber completado con otras dos series más. Después de media estocada y un descabello todo quedó en una ovación. Con sus teclas que tocar era el 6º, que buscaba demasiado los tableros; el de Dos Hermanos lo toreó en los medios de forma muy estimable y si lo llega a matar con contundencia le corta una oreja.

La cumbre la alcanzó Nazaré con el extraordinario 4º –que debía ser el segundo de El Juli–, un toro de escándalo de bueno para el torero. Un toro de los que más que embestir planeaba ante los engaños. El torero se vino arriba y con la mano baja lo toreó despaciosamente. Con la izquierda ya es que lo bordó. En su conjunto, la mejor faena de lo que va de feria. Con toda razón, tras un espadazo  arriba se le concedieron las dos orejas.

José María Manzanares se encargó en primer término de concluir la lidia y muerte del toro que hirió al compañero. Con la corrida convertida en un mano, le volvió a corresponder el sobrero que había sustituido al originario,  que a la postre fue un animal rajado que el de Alicante fue a torear en los terrenos que pedía el animal. Luego con al 5º supo sacarle todo el partido que tenía por el buen pitón derecho, en series cortas pero templadas. Un trasteo entonado que calentó más a los aficionados por el estoconazo que le recetó, que por si sola ya merecía la  oreja.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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