Las asociaciones de toreros en 1936

por | 5 Oct 2014 | Retazos de Historia

El 18 julio de 1936 coexistían dos asociaciones de profesionales taurinos, en las que se encuadraba la mayoría de los espadas y los miembros de sus cuadrillas. Por un lado, se encontraba la Asociación de Matadores de Toros y Novillos, que contaba con unos ochocientos miembros y que fundamentalmente se encargaba de socorrer a los afiliados que sufrían algún tipo de discapacidad física a través del Montepío de Toreros y de los beneficios que generaban las corridas caritativas que anualmente promovía la institución fundada por Bombita. La segunda entidad, la Unión Española de Banderilleros y Picadores, de tintes más reivindicativos y de clase, defendía los intereses de los rehileteros, alanceadores, puntilleros y mozos de espadas y contaba con alrededor de 1.000 asociados [1].

Una parte muy significativa del proletariado taurino había asumido la lucha de clases como el método más efectivo para defender sus intereses frente a los que identificaban como sus explotadores: los matadores de toros, sus apoderados y los empresarios que les contrataban. Afirmaban que sus jefes de filas cada vez percibían retribuciones más elevadas, mientras que ellos seguían percibiendo las mismas míseras soldadas.

Antes de arrancar el curso de 1936 se anunció una huelga de asalariados taurinos para estupefacción de los aficionados más veteranos, quienes no recordaban haber presenciado nunca nada parecido. Entre los medios de presión que pusieron en práctica se incluyó un mitin reivindicativo que protagonizaron diversos auxiliares y en el que se escucharon, entre otros argumentos, los expuestos por un mozo de estoques, quien exclamó entres fuertes ovaciones:

 “Hace pocos años, los espadas de categoría cobraban de tres mil a seis mil pesetas. Hoy cobran hasta quince y veinte mil. Y pretenden seguir pagándonos, a las gentes de las cuadrillas, los mismos sueldos que antes. No podemos tolerarlo”.

Los días siguientes los subalternos-sindicalistas redactaron un manifiesto que recogía sus principales reivindicaciones, el cual presentaron a los apoderados de los toreros, quienes, tras enconadas deliberaciones, no encontraron otra solución que aceptar las exigencias de los ´obreros´ taurinos, especialmente las de carácter pecuniario, para poner el punto final a la huelga ante la inminente llegada de los meses de mayor actividad feriada.

En estas negociaciones la comisión de subalternos, mayoritariamente, seguía las directrices de la UGT, sindicato en el que se encontraban afiliados la mayoría. Como respuesta a las concesiones que se habían obligado a asumir, los representantes de los coletudos se conjuraron para repercutir a las empresas y al precio de los boletos los incrementos salariales que se habían visto forzados a aceptar [2].

El 17 de abril el colectivo de matadores de toros y novillos eligió una nueva junta directiva. La presidencia recayó en Marcial Lalanda, quien completó su equipo con Maravilla, de vicepresidente, Fortuna en el papel de secretario y una lista de vocales integrada por Luis Fuentes Bejerano, Alfredo Corrochano, Alfonso Gómez Finito de Valladolid, Francisco Díez Durruti, Mauricio García Cabello Cortijero, Silvino Zafón Niño de la Estrella y Félix Almagro [3].

[1] La Asociación de Matadores de Toros y Novillos y de Banderilleros tenía su sede en la Carrera de San Jerónimo, n.º 7 y 9 de Madrid. Y, con anterioridad, en la calle de la Salud, nº 19 de Madrid
[2] Durante los años de la guerra civil, la Unión General de Trabajadores tuvo su domicilio social en el n.º 2, piso 1º izquierda, de la calle de Cervantes de Madrid.
[3] Completaban la junta directiva, en calidad de vocales suplentes: Antonio Posada, Jaime Noáin, Vicente Martínez Niño de Haro, Cecilio Barral, Félix Colomo, Martín Bilbao, Manuel Rodríguez Castrelito, Máximo Berrocal Montes, Florentino Ballesteros y José Neila Pepe Hillo. A la vez, algunos de ellos eran miembros del Jurado Mixto Taurino.

El autor
Antonio Fernández Casado, empresario y escritor, que ha colaborado periodísticamente con numerosos medios como especialista en temas taurinos, es autor de los libros  de éxito, como: "Toreros de Hierro" (Diccionario de toreros vizcaínos); "Castor Jaureguibeitia Ibarra, Cocherito de Bilbao"; la "Guía histórica de fondas, posadas, hoteles, restaurantes, tabernas y txakolís de Bilbao" y “Diccionario Taurino Guipuzcoano” (de la plaza de toros de Arrasate al torero pintor Zuloaga). Con posterioridad ha publicado otros dos nuevos trabajos: “Bizkaia Taurina (Plazas de toros vizcaínas)” y “Zacarías Lecumberri. El estoqueador aventurero”. Su último trabajo publicado se refiere al área empresarial: “Manual práctico de dirección de hoteles, marketing y ventas online del siglo XXI”. Ahora tiene en preparación un nuevo libro taurino: “Garapullos por Máuseres” (Las corridas de toros en la Guerra Civil, 1936-1939), que publicará Editorial La Cátedra Taurina.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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