La verdadera revolución que falta: un nuevo modelo de gestión, para ofrecer un espectáculo auténtico

por | 18 Dic 2016 | Reportajes

Poniendo a Simón Casas al frente de Las Ventas aspiramos a revolucionar culturalmente el mundo del toro. A él le corresponde liderar la renovación de la Fiesta”. Tan rotundas palabras son de la presidenta de Madrid, que Cristina Cifuentes[1] matiza luego diciendo que se trata "de actualizar un símbolo de nuestra cultura, de atraer a un mayor número de público, y de generar afición. Eso es lo que esperamos de Simón Casas”.

Mucho espera doña Cristina del imaginativo Simón Casas. La Fiesta anda, como ya se sabe, un poco chunga en su estructura básica. Y sólo con creatividades no se salva el bache, ni mucho menos se organizan revoluciones.

Ahí está como ejemplo lo que viene ocurriendo en la monumental “México”, desde que iniciaron su revolución particular dos potencias taurinas, las de Javier Sordo y Alberto Bailleres. Llevan dos meses en tumbo en tumbo y con los tendidos medio vacíos. Se les fue la mano a la hora de subir los precios y le dieron sobredosis de creatividad a la programación, pero la afición les contestó que mejor quedaban para otro día. Resultado: una ruina. Con la experiencia empresarial y taurina que acumulan ambos gestores, no puede aducirse ahora que hayan pagado alguna suerte de novatada. El análisis que en esta misma página publica el historiador Coello Ugalde deja poco lugar para las dudas.

Y si en el país amigo andan así, en España con un mundo taurino mucho mas fraccionado y complejo, las cosas no van a resultar más fáciles. Desde hace años está pendiente de definirse una nueva economía para la Fiesta, que el modelo vigente ya ha prestado todos los servicios que le eran posibles.  Por no haber, no hay ni siquiera conciencia de formar un sólo sector, aquí cada cual va exclusivamente a lo suyo y por su lado: empresarios, ganaderos y toreros. Todos hablan de reordenar las cuentas y la propia gestión, pero nadie ha dado un solo paso en esa dirección. Así llevamos desde que comenzó la crisis

Casas, un mundo de sorpresas

Está claro que en este contexto, no es Simón Casas quien lo tiene peor. Ha pagado un dineral por hacerse con el mando en Las Ventas, desde luego. Pero como diría el castizo, “en peores garitas ha hecho guardias” el empresario francés, al que una docena de veces se la ha adjudicado “la muerte civil” y ahí está, con media España en sus manos.

Quizá porque ha aprendido de batallas anteriores, anda en esta nueva etapa enormemente cauto, trabajando en silencio, solo alterado por apariciones muy puntuales. Por no hacer ruido ni se ha incorporado a la web de Las Ventas de la que ahora es su empresario: todo lo que en ella se cuenta corresponde a Taurodelta. Ni en la propia web de simoncasasproduction.com se destaca la plaza de Madrid junto a las demás que regenta.

Se cuenta que anda muy activo en el campo, comprando todo aquello que puede ser necesario para una temporada como la madrileña, incluso de a dos en dos corridas por hierro. Se supone también que anda en contacto con todas las figuras, pero sin dar tres cuartos al pregonero. Bien parece que sigue al dedillo esa estrategia de comunicación que busca con el silencio llegar en su momento a un gran puesta en escena. Y desde luego, conseguirá sorprender; otro cantar diferente es si será para bien o para mal.

Sólo a base de pequeñas perlas –hoy digo que Victorino Martín para abrir la temporada, más tarde me justifico ante los aficionados toristas y luego que en la goyesca del 2 de mayo cuenta con Cayetano y López Simón–, no se construye esa joya que se disputa el personal. Pero con la fama de hablador que tiene, a lo mejor resulta ser la estrategia  más recomendable, la de no quemarse prematuramente, sabiendo que al final el juicio de la afición será luego inapelable.

Sin embargo, el almacén de las cosas por contar requiere ya de muchas naves para poder guardarlas. Se trata, claro está, de lo propiamente taurino, pero se trata también de su plan de promoción, su política de precios, su programa de trabajo para atraer turismo… Todo eso que resulta necesario, en primer término, para volver a poner en órbita una plaza de temporada, pero también para que las cuentas cuadren tras su fuerte apuesta.

Habrá sorpresas. Ya veremos cómo son recibidas. Sin ir más lejos, la goyesca de mayo, escenificada por Luis F. Esplá  será un buen banco de pruebas, que Madrid no es Arles. Aunque siempre se ha dicho que los experimentos mejor con gaseosa, no es menos cierto que  sin innovación no hay progreso. Se trata de un riesgo que hay que asumir.

En cualquier caso, es lo cierto que, a diferencia de muchos de sus colegas, Simón Casas mantiene a su favor el beneficio de la duda. La afición espera de él cualquier cosa, menos la vulgaridad de lo anodino. Y mientras que no se abra el portón de los sustos, cualquier cosa es posible.

Bilbao y Sevilla, los casos más complejos

Aunque su dimensión no alcance la importancia económica y empresarial de Madrid,  las papeletas más complicadas le tocaron en este sorteo a Sevilla y a Bilbao, ambas en situación manifiestamente mejorables, pero en la que sus responsables no acaban de encontrar su particular aguja de marear.

Cuando ni el anuncio de todo el elenco de las figuras tiene capacidad para recuperar mínimamente el abono, es que la cara del enfermo resulta preocupante. Es lo que ocurre en Sevilla, donde Ramón Valencia anda en un mar de dudas de cómo volver a tiempos mejores. Se dice que podría reordenar a la baja el abono,  reduciendo el número de festejos mayores y  acudiendo a la fórmula de las novilladas nocturnas. El problema de estas novedades es que, como los melones, hasta que se abra la taquilla no se sabe si será si o será no.

Pero parece evidente que la Empresa Pagés tiene un serio problema, que no se cerrró con el abandono de Eduardo Canorea, tras unas desnortada serie de declaraciones.  La cuestión, por lo demás, resulta muy usual en el mundo del toro: a la gente se le echa en un plis-plas de los tendidos, pero recuperarlos cuesta luego una barbaridad. Mucha confianza y mucha credibilidad tienen que ganar ante la afición para que el abono sevillano vuelva a ser lo que fue, lo que debe ser. 

Por su parte, en Bilbao –que es plaza semipública, un dato relevante– llevan más de media docena de años haciendo experimentos a cual más baldío. Sin que nadie asuma responsabilidades por la mala gestión, han destrozado aquella feria y encima siempre es por culpa de otros. Ni los señores de la Junta ni la empresa Chopera que les acompaña, tienen nada que decir, salvo buscar emboscados enemigos por las esquinas.

En unas ocasiones resulta que el calendario futbolístico les perjudica, cuando el Athletic es centenario, no es precisamente una sorpresa de antes de ayer; en otras que el calendario de las fiestas viene trastabillado, cuando el día en que caerá el 15 de agosto ya viene dado; también puede echarse mano de la meteorología, que no acompaña, cuando se trata de un elemento que allí no es precisamente nuevo ni con el traído y llevado cambio climático… Cualquier razón les vale para evitar tener que reconocer lo ocurrido: se ha trabajado mal y de forma muy alejada de la afición; esto es, se han demostrado incompetentes.

La realidad está clara: los gestores se apartaron de la singularidad de la plaza de Vista Alegre, arrimconando el mítico concepto del "toro de Bilbao" y programando con un criterio que se alejaba de lo que siempre se hizo para que este fuera un abono del todo singular. Pero por lo visto y oido no hay problema: la culpa siempre es de otros; ellos tan sólo pasaban por allí. Lo que ocurre es que los mismos llevan pasando por allí más de 20 años y tan sólo han construido decadencia. Y lo que es peor aún: han dado carta de naturaleza entre los bilbaínos a la indiferencia frente lo taurino. Es lo más grave, su mayor responsabilidad.

Nada es irresoluble

En lo negativo Bilbao y Sevilla no son las únicas, pero sí las principales. Ahí está el caso calamitoso de Córdoba, el abandono de La Coruña,  el desfonde de Almería,  de Murcia…. y la actuación lamentable de los políticos en Vitoria. Sin embargo,  el número de espectadores se mantiene en una cifra muy estimable cada año. La Fiesta de los toros sigue teniendo su público.  Ahí radica la esperanza de que los problemas pueden tener solución. Si en su día los tuvieron en Santander, como los está teniendo ahora en Burgos, por citar dos casos, ¿por qué no va a ocurrir otro tanto en las plazas en crisis?

Parece de sentido común que las soluciones exigen al menos dos elementos esenciales: responder a los deseos y a los gustos del púbico, que en España no hay dos aficiones iguales, y ofertar precios asequibles, que en la actualidad andan desorbitados para las economías domésticas.

Y a partir de ahí, ancha es la imaginación y la creatividad, dentro de las cuales la primera vía de recuperación pasa por volver a la integridad del toro, para que el espectáculo recupere toda su autenticidad. Pero por delante, como condición necesaria, habrá que cambiar un modelo de gestión que está ya superado por los años. La duda que persiste: además del mandato de Cristina Cifuentes a Simón Casas, ¿quién se atreverá a ser el primero?

[1] http://www.elespanol.com/reportajes/entrevistas/20161208/176732673_0.html

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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