La temporada echa a andar ¿Los problema se trasladan a octubre?

por | 29 Feb 2012 | Punto de vista

Después de los prolegómenos invernales en la comunidad madrileña, con la Feria de Olivenza se pone en marcha ese carrusel imprevisible que es la temporada taurina, que como en un santiamén nos llevará Zaragoza por las fiestas de El Pilar. Y llegamos a este punto de arranque después de una temporada americana un poco venida a menos y de un movido panorama de polémicas en nuestro país, nucleadas básicamente en torno al pleito de los derechos de imagen.

La grandeza de la Fiesta –su servidumbre, también– radica en que en cuanto el toro sale por la puerta de chiqueros, casi por ensalmo todos nos olvidamos de lo ocurrido, para centrarnos casi únicamente en admirar lo que un torero es capaz de hacer en la soledad del centro de un ruedo. Todo lo demás, pasa a un segundo plano, incluso los problemas sin resolver, que los hay y no pocos.

No debiera ser así, porque hay cuestiones que no debieran esperar. Pero parece que es ley inexorable de la Fiesta que todo lo que no sea estar anunciado en las sucesivas ferias es cuestión menor. Bien es cierto que uno de los temas relevantes, como es la puesta en marcha del aparato administrativo que sobre la Fiesta debe armar el departamento de Cultura, es perfectamente compatible con todo lo demás.

Como corresponde a un año y unas ferias de y en crisis, la primera incógnita a despejar tendrá como escenario a Castellón, Valencia y Sevilla y no es otra que la afluencia de aficionados a los tendidos. Aún sin datos oficiales, en ambos casos las estimaciones apuntan a que el número de abonado descenderá con respecto al pasado año; ahora falta por ver como evoluciona la venta para festejos sueltos, hasta poder establecer el número total de  localidades vendidos en cada una de estos ciclos.

Los empresarios franceses, que suelen ser mas transparentes, no han tenido reparo en explicar que con primeras figuras en el cartel, no llegaban a cubrir la mitad de los aforos. En España, y aunque sea poco representativa del comportamiento general, la corrida del Día de Andalucía en Sanlúcar de Barrameda fue a estos efectos desoladora. En cualquier caso, estamos ante un punto nuclear, que en toda la historia de la Tauromaquia es lo que ha puesto a cada cual en su sitio.

Lo evidente es que, como ocurre en todo espectáculo público, lo que se ingrese en taquilla y en las actividades afines –llámese canon de TV, venta de carnes, etc.– tiene que ser necesariamente igual o superior a sus costes. Trabajando a pérdidas no hay actividad, los toros incluidos, que se mantenga con estabilidad. Ahora vamos a comprobar qué respuesta obtienen los empresarios con esos “abonos de crisis“ que han montado para las ferias en España y Francia

El problema central lo ponen muchos, como ha sido toda la vida, en cómo se reparten esos ingresos. Es algo cambiante según épocas, como es bien sabido. Y así como hubo épocas florecientes del toreo en el que la partida fundamental de los gastos se destinaba a pagar al ganadero, en otras como la actual la mayoría de los criadores han pasado a un muy segundo plano, en beneficio de los toreros.

Sin embargo, aún siendo así, la realidad  siempre ha sido que el torero cobraba en función de los ingresos que generaba su anuncio. Podría haber excepciones en una tarde o una ciudad por motivos puntuales, pero cuando se hacían las cuentas totales del año, el saldo resultante venía a ser fiel reflejo de esta ley económica. Porque hoy seamos deudores del pleito audiovisual y de otras cuestiones no marginales: la política de adjudicaciones de plazas y el gran exceso de oferta ganadera, no por ello se ve alterada dicha ley milenaria.

Con todo, aunque estemos en un mercado de libre oferta y demanda, centrar la cuestión económica exclusivamente sobre el torero es una propuesta enormemente falaz. El problema central de la economía taurina es bastante más profundo; radica en que se ha quedado obsoleto el sistema de gestión, que en el hacer de los taurinos –cumplan cualquiera de los cometidos que corresponden a la Fiesta– guarda más similitudes con lo que era norma hace más de un siglo que con las realidades actuales.

En buena medida este grave desfase es consecuencia de las desvertebración que caracteriza al mundo taurino en su conjunto, pero también a cada uno de sus sectores profesionales en particular. Cuando se da esa circunstancias, la experiencia enseña que difícilmente se pueden abordar las soluciones de fondo, como mucho cabe aspirar a poner parches provisionales y de corta vida, en nada resuelven los verdaderos problemas.

Y en este punto volvemos al principio, como cerrando un circulo hipotético. Como a partir de ahora lo que prima para todos es “donde toreamos mañana”, resulta un empeño complejo hasta algo tan simple reunir a los representantes de unos y otros sectores  y nada digamos si, además, tienen que tomar decisiones necesariamente consensuadas.

Mientras entre todos no sean capaces, no hagan todos los esfuerzos necesarios, para romper esta diabólica noria, seguiremos una temporada más dejando para mañana la solución. Un mañana inconcreto, que nunca tiene visos de llegar. Sin embargo, no debieran engañarse con subterfugios de cualquier naturaleza: si esto ocurre la responsabilidad recae única y exclusivamente en ellos.

 

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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