La tarde de «el salario del miedo», que luego fue la tarde de la apoteosis, según Díaz Cañabate

por | 22 May 2013 | Retazos de Historia

Para los más jóvenes, o los menos cinéfilos, habrá que recordar que “El salario del miedo” fue  el título de una célebre película, producida en 1953 y protagonizada por el actor francés  Yves Montand. Siguiendo la novela Georges Arnaud, en ella se narraba, sucintamente resumido, les tensiones  que viven cuatro trabajadores de una industria petrolera cuando tienen realizar un peligroso viaje transportando un cargamento de nitroglicerina.

Pues bien, en el año de la reaparición de Pepe Luís, aquel cartel  del 18 de mayo levantó la máxima expectación, por más que muchos creyeran que por la singularidad de los espadas su resultado iba a ser toda una incógnita. Luego resultó un éxito de apoteosis, con los tres toreros a hombros al finalizar el festejo. El propio título que Antonio Díaz Cañabate eligió para su crónica en ABC lo dice todo: “Tres toreros de verdad: Pepe Luís, Antonio Bienvenida y Julio Aparicio”.

Apunte al natural, que ilustró
la crónica de ABC

“Al fin se ha roto la monotonía –escribió Díaz Cañabate en el inicio de su crónica–. Han toreado tres toreros, tres toreros de verdad; cada uno a su modo con arreglo al estilo del toro. El resultado: una corrida de las llamadas apoteósicas. Al final los tres matadores salieron a hombros, pero conducidos por auténticos admiradores, no por costaleros interesados”. Y líneas abajo añadía: “Nada malo hubo en la corrida y fue en línea recta, camino de la apoteosis final”.

Si nos referimos a la actuación del genio de San Bernardo, Díaz Cañabate nos cuenta que “Pepe Luís salió hecho un pincel, vestido de grana y oro. Veinte años va a hacer que vi a Pepe Luís por primera vez. Fue en Guadalajara. Me sorprendió su carita aniñada. Su figurita airosa, voz alegrando al toro: “Eh, toro, mira, mira, eh!”. Voz de cante. Y cante su toreo. ¡Veinte años pasados y Pepe Luís tan serrano” Qué caramba, y uno también.

Luego cuando va entrando en materia, se admira el crítico de los lances con los que Pepe Luís recibió su primero: “Allá van unos lances que teníamos olvidados, que inflaman el aire de gracia. (…)Repican los corazones de la gente como palillos”. Sin embargo, liegó el toro se puso a embestir con extraños: “Pepe Luís no se aflige, pero renuncia al lucimiento. Y hace una faena de torero. La faena que reclamaba el toro, no la quieren hacer, y no hacen, los que pretender torear a todos los toros igual”.

Pero sale el cuarto, previo riego del piso de plaza. “A parte de las escuchadas por Pepe Luis con el capote no se han oído grandes ovaciones con el capote. Sin embargo, en la plaza se respira contento. Se ha roto la monotonía”. Tras brindarle a la duquesa de Santoña, pepeluisista de pro, al minuto de iniciar su faena “todo el mundo es pepeluisista. ¡Como está “er” niño  de San Bernardo! Valiente como un jabato. Torero como el que inventó el toro. Y de gracia ¿qué? Achuchadillo se vio un vez, ¿y que hizo “er” niño?. Salirse por dos molinetes, y la plaza olía a jazmín, que es la esencia de las flores. Una estocada. ¡El delirio!. Una oreja”.

El maestro Bienvenida se encontró en primer lugar con un toro con problemas. Con todo, en el primer tercio hubo sus cosas: “Dos lances de Pepe Luís. Otros dos de Antonio. Dos gotas de jerez las de Pepe Luis. Dos gotas de agua cristalina las de Antonio. Distintos. Iguales en el primor”.  Luego Bienvenida comenzó con tres pases de muleta sentado en el estribo. Por el toro no le iba ni por la derecha ni por la izquierda: “Variedad con soltura. Variedad con firmeza”.

El quinto fue devuelto por una aparente cojera, aunque como los cabestros se demoraban en llevar hasta corrales, Bienvenida se ofreció a matarlo. Y aùn sin picar, lo toreó muy bien. El sobrero, del hierro Juan Antonio Álvarez, fue mansurrón ante los caballos, aunque mató a uno. “Antonio Bienvenida brinda a Conchita Cintrón. La faena de Antonio es  de antología. ¡De antología! y ahí ha quedado. Todo sobre la derecha. ¡Ah, pero qué diversas!. Fueron naturales con la derecha. ¿Qué es, en definitiva, el pase natural más que naturalidad? Torear naturalmente. ¡Floja es la cosa! Porque a la naturalidad hay que añadir la elegancia, el mando, el ritmo, la armonía y unirlo todo”. Citó a recibir y dejó un pinchazo arriba. “Soberbio pinchazo”. Volvió  citarlo a recibir y una estocada. “A juzgar por los sombreros que cayeron al ruedo, el sinsombrerismo no existe. Dos orejas. Dos vueltas al ruedo. La gente pide ¡los dos, los dos! La gente a veces es cruel. pepe Pepe Luís y Antonio –don Antonio– son dos toreros. Y los toreros no tiran ventas a un compañero. No salen del callejón”.

A Aparicio le correspondió en primer lugar un ejemplar condenado a banderillas negras. “Julio Aparicio viene optimista. Se ha vestido de blanco y oro. Y se dobla con el manso. Los buenos doblones le reducen, pero no puede trocar la mansedumbre en bravura. Y lo torea como manso, Nada de estúpidas porfías. (…) ¡Bien julio! Eso es acomodarse al toro”.

Pero quedaba el sexto. “Julio Aparicio se va para él rabioso, le torea con valentía y con reposo. Y al tomar la espada y la muleta llama sus dos amigos, a Pepe Luis y a Antonio –don Antonio— y les brida. La gente ovaciona. Aparicio realiza una admirable faena, en la que se une el valor con el toreo. Valor de novillero. Toreo de veterano. Algo insólito en Aparicio. Torero sereno, que hoy ha perdido la serenidad empujado por el pundonor. (…) Que no se crea que Aparicio anduvo alocado. Con pausa toreó, pero con coraje también”. Después de un pinchazo dejó una estocada entera. Una oreja. Y los tres toreros a hombros.

En el colofón de su crónica, el crítico escribe: “La fiesta, que estaba decaída, subió ayer de punto. Han sido los toreros de la feria y hemos necesitado de cinco corridas para ver a tres toreros”.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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