La lamentable actuación de las autoridades en Las Ventas

por | 22 Jun 2017 | Punto de vista

La noticia, tenga el final que tenga, no resulta tranquilizadora. Las autoridades madrileñas, el Ayuntamiento y el Gobierno de la Comunidad, mantienen posiciones contrapuestas en aspectos básicos que afectan a la gestión de la plaza de Las Ventas.

En realidad, la decisión sobre el cierre o no cierre de la Plaza corresponde en exclusiva a la propiedad. Pero el Ayuntamiento, mediante informe no vinculante, pretende que se suspenda la actividad; como para las de naturaleza taurinas no tienen competencias, lo hacen con las extrataurinas, que sí son de su incumbencia. Y todo con un hecho relevante: si nos atenemos a la plica que ganó el concurso, gracias a las extrataurinas se podían ampliar las taurinas.  

Cuando las huestes de Carmena iban a formar su gobierno municipal, ya se hablaba de la existencia de un informe acerca de la seguridad de Las Ventas. Nunca se confirmó su existencia y menos su contenido. Pero entonces se señalaba que podría ser una forma poco engorrosa de cerrar el camino a los toros en Madrid: siempre es más cómodo adjudicar esa decisión al ladrillo que a una cuestión de ideología, cuando además la corporación municipal carece de competencias para prohibir los toros. No sabemos si ahora han rescatado de un armario aquel hipotético informe o, sencillamente, todo nace de la habitual confrontación entre instituciones. En cualquiera de los casos, muy lamentable.

Sobre esta materia, el Gobierno autonómico camina entre dos aguas, que debería explicar. En el pliego del concurso de adjudicación, obligaba al ganador a la realización –a su costa– de una serie de obras de mejora en la Plaza. Si ahora se hace caso al informe no vinculante del Ayuntamiento, aquellas exigencias no respondían a las necesidades priotitarias y reales del recinto.

Por otro lado, se produce  un choque frontal con los intereses de los madrileños, más de 600.000 sólo en el pasado abono de San Isidro; de ser tas ciertas y tan urgentes  esas obras de acondicionamiento sobre las que disputan ambas Instituciones, resulta que entre unos y otros nos han puesto a todos en algún tipo de riesgos durante varios meses: las obras que hoy resultan indispensables también lo debían ser al comenzar el año taurino. Pero entonces todos se callaron y ahora sale el asunto a la luz. Y esto supone una indudable irresponsabilidad política por parte de ambos Ejecutivos, de la que tienen que dar cuenta y con detalle.

No se puede entender cómo  la seguridad del recinto para un festejo taurino necesite de unos requisitos diferentes a los de otro evento. Si la instalación es la misma, ¿cómo entonces el ciudadano que se sienta en el mismo  tendido tiene un diferente nivel de seguridad según vea una corrida de toros o un concierto? ¿No será que en esta permanente pugna entre políticos unos y otros se desahogan dando la patada en el trasero de los ciudadanos?

Tampoco andan lejos de dar explicaciones los actuales gestores de la Plaza. Si cuando llegaron ya advirtieron que el recinto estaba “mucho peor de lo que nos dijeron” y que necesitaba “reformas urgentes y una adecuación para garantizar la comodidad del espectador y su seguridad", ¿cómo no tomaron cartas en un asunto tanta gravedad?,¿se quedó todo en un mero asunto para despachos, a espaldas de los espectadores?

Pero si cambiamos de tema, siguiendo el pliego del concurso la plica ganadora se comprometió a potenciar actividades extrataurinas, precisamente para poder financiar un mayor uso  taurino del recinto, ambos puestos al servicio de Madrid. A mitad de partido y por la vía de los hechos se cambian las reglas del juego, sobre las que las empresas que concurrieron hicieron sus números. Cuando se ven forzados a prescindir de uno de los capítulos de ingresos, ¿a quien le corresponde resarcirle del daño económico que se le causa con este cambio en las condiciones?

Pero no se libran de responsabilidad los anteriores Gobiernos autonómicos propietarios de la Plaza. A parte de ocupar un burladero en el callejón, a la vista está que durante años no hicieron nada por el mantenimiento de las instalaciones de Las Ventas. En lenguaje vulgar, poco más que chapa y pintura.  Por ejemplo: en el archivo de la televisión autonómica habrá al menos dos videos de Esperanza Aguirre prometiendo la instalaciones en la plaza de escaleras mecánicas, precisamente para mejorar los accesos y los desalojos; luego nada se supo de aquella promesa, a la que hasta ponía fecha.

Digan ahora lo que digan, que a Manuela Carmena y a su equipo no le interesan para nada los toros, quedó claro desde el primer momento. Por eso tuvieron tantas prisas en torpedear a la Escuela Taurina del Batán y en renunciar al palco de respeto que tenía la Corporación en la plaza. Pero, por más que ahora aparezcan como los salvadores de la temporada, ¿cómo el Gobierno regional no ha sido capaz de solventar sus diferencias con el Ayuntamiento de Madrid en una materia de por sí delicada?

Luego se lamentan que a los políticos les nieguen los ciudadanos toda credibilidad. Pero, ¿cómo no va a ser así, cuando se ven cosas como las que ahora pasan en Las Ventas?. Al final,  el pulso entre Cifuentes y Carmena lo pagamos entre todos. Para eso no les elegimos ni a una ni a otra.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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