La Fiesta está de luto: Se nos ha ido un grandísimo torero, José María Manzanares

por | 28 Oct 2014 | Temporada 2014

 

José María Dols Abellán
Alicante, 14 de abril de 1953
Debut en público: Andújar (Jaén), 1969
Debut con caballos: Benidorm, 24 de mayo de 1970
Alternativa: Alicante, 24 de junio de 1971. Luis Miguel Dominguín y  "El Viti"; toros de Atanasio Fernández.
Confirmación: 18 de mayo de 1972. Palomo Linares y Eloy Cavazos; toros de Garzón.
Retirada: Sevilla, 1 de mayo de 2006

Ante la importancia de su figura, qué más da en este momento cuáles han sido las causas de su fallecimiento. La familia ha confirmado que ha sido por causas naturales, probablemente un fallo cardiáco. Y han hecho muy bien realizando esta precisión, para cortar en seco cualquier género de especulaciones, como se suelen dar en el amarillismo informativo con personajes famosos. Pero para quienes antes que nada amamos el toreo, qué más da todo eso en esta hora, cuando la pérdida es tan grande. Lo definitivo, lo que ya no tiene marcha atrás posible, es que en la pasada madrugada se nos ha ido uno grandísimo torero del siglo XX, una figura histórica: José María Dols Abellán “Manzanares”. Ha ocurrido en su finca de Cáceres y contaba 61 años.

El juicio inapelable que a todos nos espera en la otra orilla, seguro que habrá tenido en cuenta su bonhomía y sus virtudes, que las tenía. Y ahora, cuando estará tumbado en ese blanco quirófano de la Misericordia, en el que la indulgencia y el amor se impone sobre todo otro criterio, a buen seguro andará ya buscando por aquellos aposentos celestiales a los viejos ídolos de su juventud, a aquellos compañeros en la creación del arte taurino que le precedieron en este último viaje.

Pero ese mazazo tremendo que supone la noticia de su muerte, nos lleva de inmediato a los primeros recuerdos de un torero muy joven, casi un chiquillo, emparejado en muchas puertas de cuadrillas con aquella hornada de grandes novilleros:  “El Niño de la Capea”, José Luis Galloso, Julio Robles…, que hizo reverdecer las esperanzas de tantos y tantos aficionados de los años 70. De la mano de otro gran hombre de toros, Alberto Alonso Belmonte, se estaba fraguando una figura que iba a marcar un hito en los Anales del toreo. No lo tuvo fácil, pero ganó aquella pelea, ardorosamente planteada.

Naturalmente, entre aquel novillero juvenil de los años 70 y el torero en plena madurez de los 90, se podrían establecer todas las diferencias que lógicamente separan a quien comienza de quien se siente ya en la plenitud de su madurez profesional. Pero desde los inicios, que se sitúan en 1969 en la jienense Andújar, hasta el día en el que definitivamente dijo adiós a los ruedos, en Manzanares se consolidó un profundo sentido estético del toreo, gracias al cual ha inscrito su nombre entre los grandes de la Tauromaquia.

Aunque en ocasiones dejara un poco al lado el concepto de la verticalidad, en su afán por llevar a los toros incluso más lejos de lo que era posible, la concepción plástica del toreo que demostró José María Manzanares marca un hito y define una singularidad. Hasta tal punto que no necesitó ser uno de esos dioses refulgentes del toreo, que se constituyen en verdaderos fenómenos de masas, para dejar huella, y profunda, en el toreo: la dejó por derecho propio.

Está considerado como uno de los toreros que ha lidiado más toros desde el siglo XX. Ya en 1997 rebasó el listón de las 1.700 festejos mayores.  Pero sobre todo tiene un record mucho más importante: el elevadísimo número de toros que cuajó en los ruedos, comenzando por los que son más exigentes y relevantes.

Y así, no fue por casualidad que en Madrid hiciera tantas tardes el paseíllo, desde que se presentó como novillero –cortando dos orejas– hasta su ultima comparecencia, consiguiendo en su historial abrir por tres veces la Puerta Grande, como hizo en Sevilla con la Puerta del Príncipe.

Deja detrás una herencia de arte de los mejores quilates, que ahora pasan a sus hijos: el matador de toros José María Manzanares y el rejoneador Manuel Manzanares. Importante empresa la que tienen por delante para mantener vivo el recuerdo imborrable de su padre.

Se nos ha ido un grandísimo torero. Por eso, nada más natural que la Fiesta llore ahora su ausencia definitiva. Descansa por siempre en paz, torero.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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