La fallida gesta de Dávila Miura: el hombre dispone y el toro descompone

por | 11 Jun 2017 | Temporada 2017

MADRID. Última del abono de San Isidro. Casi lleno: 22.490 espectadores (95% del aforo). Cuatro toros de Antonio y Eduardo Miura, desiguales de presentación, blandos y de poco juego; un sobrero de Buenavista (2º bis), noble pero sin fondo, y otro de El Ventorrillo (5º bis), noble. Rafael Rubio “Rafaelillo” (de azul cobalto y oro), silencio y ovación. Dávila Miura (de verde macareno y oro), silencio y ovación. Rubén Pinar (de azul eléctrico y oro), silencio y silencio.

Parte facultativo: Tras dar muerte al 4º de la tarde “Rafaelillo” fue atendido en la enfermería de la plaza de "puntazos corridos en cara interna tercio superior muslo izquierdo y axila derecha. Pronóstico: leve. Firmado: Dr. García Padrós".


Marinero sin tierra
náufrago sin velamen
huérfano de puerto
nave sin timón.
Gloria Fuertes
Las sensaciones y circunstancias que tan bellamente hizo poema Gloria Fuertes, se venían a la memoria viendo como iba paso a paso hacia el naufragio una tarde preparada con su historia, con un argumento que iba más allá de las nostalgias. Pero cuando las cosas se tuercen, y este domingo comenzaron ya con el 1º de los de Miura,  lo normal es que la nave acabe con el timón alocado que lleva a ningún puerto.

La idea de Eduardo Dávila Miura, torero que merece un respeto por su historia pasada en la que hubo mucha verdad, era casi sentimental: festejar y en Madrid los 175 años de la divisa de su Casa. De paso, hacer posible el sueño de cuajar un toro en el ruedo de Las Ventas, que de la profesión se marchó sin haberlo conseguido. Un gesto muy de torero. Pero Dávila Miura quedó, como nos dice la poetisa, “naufrago de puerto” en una “nave sin timón”.

Es lo cierto que la carga se había subido al barco no era la más adecuada. Conociendo a responsabilidad que gastan los hermanos Miura, algún motivo tuvo que darse para que embarcaran seis toros tan desiguales, tan sin remate la mayoría. Lo que salió por los chiqueros no cuadra con su idea de lo que debe hacer un criador de reses bravas. Y para remate, luego resultó que los que no respondían a las exigencias de Madrid, complementariamente andaban, además, muy escasos de poder y de fuerza, mientras lo que eran más “miuras” carecían de una sola idea buena.

Por añadidura los  que no pasaban el listón que Madrid tiene para medir el trapío salieron en los tres primeros turnos. Poco más hacia falta para que se desatara la galerna de quienes se sienten guardianes de la estricta observancia. Y a partir de ahí, todo fue un camina hacia el abismo.

Resultó muy prudente el Presidente al no comenzar la tarde mandando para atrás al 1º, muy noble de condición pero ayuno de toda fuerza. Se suele decir que si ya al comienzo se tira del pañuelo verde, las cosas pueden ir a mayores. En este caso lo fueron a pesar de no haber pañuelo verde. Ni “Rafaelillo”, que de suyo es gladiador, pudo sacar algo de aquel disminuido enemigo.

Pero es que el 2º, aún más endeble, se tuvo que ir con los bueyes de “Florito”. Y no tenía mala clase. Mal asunto: la tarde estaba pensada para que Dávila Miura matara dos de su Casa,  pero comenzó lidiando a un cinqueño de Buenavista, que aun con su punto de nobleza, también tenía sus complicaciones y sus resabios de toro corraleado. El sevillano tiró de oficio y lo lidió con holgura.

Y como no hay dos sin tres, el que saltó al ruedo como 3º también se había dejado las energías en la dehesa. Quizá porque era de una forma menos clamorosa, se le mantuvo en el ruedo. Poco se le podía pedir a un animoso Rubén Pinar, que se las tuvo que ver con un animal muy deslucido.

“Torrijo”, un cinqueño que le tocó a Rafaelillo para su segundo turno, ya era otra cosa, era el más miura de todos. El torero de Murcia lo recibió con muchísima torería con el capote: primero un farol, luego lances de rodilla y más tarde de pie, todos con mucha vibración. Pero las buenas impresiones duraron un suspiro. En el caballo manseó sin tapujos y a los banderilleros llegó con problemas. Pese a todo, Rafaelillo trató de fajarse con él, en un toma y daca emocionante aunque las embestidas fueran cortas y ásperas. De recuerdo “Torrijo” le dejó dos puntazos, afortunadamente leves de pronóstico.

Derrumbándose ya desde que saltó al ruedo, el 5º iba pronto para los corrales de regreso. Definitivamente Dávila se quedaba sin miuras. En su lugar saltó un buen mozo con el hierro de “El Ventorrillo”, que acabó siendo el de más calidad de todos. El sevillano construyó una faena estimable, con unos naturales sobre la mano derecha que fueron de ensueño. Pero el personal a esas alturas ya no estaba para encajes de bolillo y no se valoró en su medida el buen hacer del torero.

Y de postre un “Escogido”, que no debió estar muy bien elegido a tenor del poquísimo juego que dio. Todos los esfuerzos de Pinar resultaron baldíos.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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