La experiencia de TVE funcionó: se abre una nueva etapa para la televisión taurina

por | 6 Sep 2012 | Punto de vista

Alcanzar un 12,7% de cuota de pantalla no es cosa baladí. Cuando además se tiene en cuenta que los toros desde Valladolid han sido el segundo programa más visto en una tarde plagada de telebasura –que en estas fechas anda más que desatada con los escándalos–, el dato se cualifica.

Pero alcanzar en torno a 1,2 millones de espectadores supone, además, multiplicar prácticamente por 6 la audiencia habitual del canal de pago cuando ofrece toros en directo. Parece que hay que darle la razón a los toreros, a los del G-10, cuando lo que reclaman es la presencia de las televisiones públicas y en abierto, que llegan de forma gratuita a toda la audiencia. Entre otras cosas, por el que pago por visión se comprueba que limita el impacto social de manera sensible.

Lo positivo de la experiencia de TVE, además de animar a nuevos espacios en la pequeña pantalla, reabre la cuestión de los toros en la televisión. Las opiniones no son unánimes al respecto.

En el importante estudio “La economía del escalafón”,  realizado por el profesor Royuela, se pone de manifiesto  que si nos fiamos de las estadísticas  la televisión fomenta que acuda más gente a las plazas. De hecho, los números indican que  cuando creció el número de festejos, el crecimiento fue mayor –más que proporcionalmente– en regiones con más toros se ofrecían en TV.  Es probable que esta realidad tenga su origen en un factor identificable: como se trata de datos de ámbito nacional, los números se ven influenciados por el sobre-impacto de las televisiones autonómicas, justamente en regiones donde más espectáculos se organizan, como es el caso de Andalucía o Castilla La Mancha. Si se excluyeran estas Comunidades Autónomas, quizás la regla de la proporcionalidad televisión-espectadores no fuera tan  favorable.

Sin desmentir esta realidad estadística, otros consideran que el exceso de televisión perjudica a los intereses de la Fiesta, por lo que conviene andar con más precauciones. Y tienen sus razones. Entre otras, que anulan cualquier novedad que pueda darse en el escalafón: cuando llega a su ciudad, el aficionado ya se sabe de memoria como es ese torero. Pero es que, complementariamente, como consecuencia de la crisis las televisiones autonómicas han reducido drásticamente su número de emisiones en directo.

Por eso, aunque para algunos –los que pueden pagar un canal de pago—puede ser cómodo tener garantizadas las principales ferias de España sin moverse del salón de su casa, para el gran público ya es otra cosa. Y la para la realidad del negocio taurino, otra tercera.

Pero, a su vez, la llegada de la televisión pública al planeta de los toros se produce bajo dos circunstancias muy importantes de ser tenidas en cuenta.

La primera: Esta temporada ha sido de algún modo de transición en este tema, por cuando el canal de pago tenía contratos plurianuales con determinados empresarios, que había que cumplir. Para 2013 ese condicionante ya no existe y, además, los toreros se muestran muy activos en la defensa de sus derechos de imagen. La situación, pues, será radicalmente diferente a la actual.

La segunda: Si son verdad las afirmaciones de los empresarios, sin los ingresos extra que genera la televisión, hay ferias muy importantes que no se soportan económicamente tan sólo con la taquilla. Quiere ello decir que o cambian sus estrategias empresariales y económicas, o quedan en manos de que los acuerdos posibles en materia de televisiones.

Incluso cabría añadir una tercera circunstancia. El modelo de programa que ofrece TVE es radicalmente diferente al del canal de pago. Son dos formas de entender la retrasmisión en directo. Con lo cuál, también este dato condicionará el futuro, algo por lo demás necesario dado el retroceso en calidad que en esta temporada han sufrido las emisiones del canal de pago, como suele ser normal cuando no hay competencia.

Por ello, parece que cuando llegue el otoño los sectores taurinos deberán sentarse a hablar sin rodeos sobre el tema.  El propósito de los toreros –que al final, han sido los verdaderos impulsores del regreso de TVE a las plazas– está claro: una docena de grandes corridas en pantallas en abierto. El propósito de los demás participes en el espectáculo taurino están por definir y, en especial, por ofrecer soluciones armonizadas entre todos.

Pero incluso aunque TVE desistiera de su empeño taurino y se continuara con el monopolio de pago, basta tener en cuenta que está abierto un pleito abierto la Comisión de la Competencia –en el que ANOET no muy bien aconsejada ha actuado un poco a la ligera–, para que podemos encontrarnos con una resolución que debe cumplirse y que condicionará cuanto se haga en esta materia.  También esta eventualidad habrá que estudiarla.

En suma, se mire por donde se quiera mirar, la televisión taurina entra en una nueva etapa. Es normal que los intereses, tan legítimos como contrapuestos, de las partes traten de encontrar su hueco. Lo único que hay que pedirles es que, incluso por delante de tales intereses particulares, pongan los intereses generales de la Fiesta.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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