La cubierta de Las Ventas bajo el síndrome del «Madrid Arena»

por | 2 Feb 2013 | Punto de vista

Resulta muy comprensible que tras la tragedia del Madrid-Arenas los poderes públicos se muestren especialmente sensibilizados con todo lo que tenga que ver con las grandes concentraciones en locales cerrados. Dejando al margen que tales sensibilidades no debieran necesitar de casos dramáticos para activarse, lo que tampoco tiene mucha lógica es que esos particulares temores y precauciones se extrapolen de forma generalizada a todo tipo de situaciones.

Este razonamiento es de estricta aplicación al caso de la cubierta de Las Ventas. Si nos atenemos a las declaraciones públicas de unos y otros, se llega a la conclusión que se produce una hipersensibilización, que si en otros casos pudiera estar justifica, no ocurre lo mismo en lo que se refiere al coso de la calle de Alcalá. Y es que a uno y otro caso les separa una cuestión esencial: una cosa es la materialidad de unas instalaciones y otra bien distinta el uso que se haga de las mismas.

En la plaza de toro de Madrid lo único que ha ocurrido, que no es poco, es un fallo técnico muy grave, que las investigaciones en curso –insistimos: que debieran ser realizadas por expertos independientes– tienen ahora que clarificar si se ha debido a un fallo constructivo o a un error de cálculo en los estudios y la elaboración del proyecto. Ni más, ni menos. Pero en ningún caso ha estado en juego la seguridad publica, precisamente porque con antelación a su uso se estaban realizando las necesarias pruebas para comprobar la idoneidad de la instalación.

Lo ocurrido, resulta indudable, ha sido de un problema al que no se puede restar gravedad. Pero se trata de una gravedad que no es diferente a la que se debe conceder a todo nuevo edificio o instalación que se construya en un local que será de uso público. Pero conviene advertir que locales de uso público en el fondo lo son prácticamente todos: desde un edificio de viviendas y/o oficinas a un recinto deportivo o de ocio. Aquí no hay excepciones. Por lo tanto a todos deben tratarse por igual en materia de seguridad.

A partir de un razonamiento tan evidente, resulta innecesaria toda demonización de la cubierta de Las Ventas. Ni se pueden insinuar –que es peor que las afirmaciones rotundas–  que los promotores de la iniciativa no cumplieron los requisitos exigido, ni las propias autoridades que revisaron y aprobaron el proyecto técnico pueden eludir sus propias responsabilidades.

En este sentido, resulta casi extravagante que algunos saquen a la luz asuntos que resultan inciertos. Por ejemplo, dejando al margen que sus máximos directivos hayan estado asombrosamente desaparecidos desde que ocurrió el suceso, extravagante resulta sugerir que Taurodelta no cumplió con todos los requisitos administrativos que le son exigibles; por ello, están de mas todas las insinuaciones acerca de su actitud al respecto, que sólo pueden interpretarse, en el fondo, como un ejercicio de desviar la atención.

Por el contrario, lo mismo que hay que estar vigilantes a la hora de extremar las exigencias y la idoneidad de la elaboración de los informes técnicos respecto a quienes proyectaron y construyeron la fallida cubierta, resulta igualmente necesario que se haga una evaluación técnica de los informes y estudios realizados por las Administraciones públicas en los que se fundamentó la aprobación del proyecto y la concesión de las correspondientes licencias de obras. No puede eludirse este aspecto, porque resulta tan importante como el otro informe de los expertos, si de verdad se quiere llegar al fondo del problema.

Por eso, en lugar de esa especie de huida que han hecho algunos acerca de de la iniciativa de cubrir Las Ventas, con declaraciones –por ejemplo, del portavoz del Gobierno autonómico– tan tajantemente genéricas como innecesarias, mucho mejor sería que, tomando pie de este caso, se revise si todas las instalaciones –taurinas y no taurinas– que albergan concentraciones de público cumplen los necesarios requisitos, por ejemplo en los sistemas y operativos de evacuación.

Pero dejemos en paz a la idea de cubrir un recinto como el de Las Ventas. Resulta de toda falsedad que, con los avances tecnológicos actuales, no hay margen alguno para elaborar un proyecto idóneo para reconvertir esa instalación en un local de usos múltiples, como los que Madrid necesita, y más estando ubicados en el mismo centro de la ciudad, y no sólo pensando en la Olimpiada del 2020.

Se podrá discutir si una plaza de toros cubierta gusta más o menos, si rompe o no la tradición obsoleta del “sol y moscas”…, múltiples argumentos, en fin. Lo que resulta infantil es rechazar de antemano una posibilidad que técnicamente es posible y socialmente sería muy conveniente a los intereses ciudadanos. Salvo, claro está, que una vez más se trate de colgarle a las actividades taurinas un nuevo sambenito, tan injusto como falto de todo fundamento.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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