«Joselito» planta cara a «Bombita», para resolver el «pleito de familia» abierto con Rafael El Gallo

por | 8 Abr 2013 | Retazos de Historia

El año 1913 se consagra definitivamente José Gómez “Joselito” en Sevilla. Su mejor tarde fue el 21 de abril con toros de Benjumea. Pero sobre todo fue todo un referente en la competencia frontal del menor de los Gallo con Ricardo Torres “Bombita”, en lo que bien podríamos denominar un viejo pleito de familia. En efecto, "Bombita" había establecido una competencia, que algunos estimaban interesada, con Rafael “el Gallo”, torero que por sus características y su ánimo no era el más idóneo para este tipo de enfrentamientos. De hecho, en versión de los gallistas, esta competencia le hizo mucho daño a Rafael.

Pero con José será distinto. Ricardo Torres había comenzado la temporada afirmando del menor de los Gallos que era "un principiante sin categoría suficiente para medirse conmigo". A lo que José contestó: "Con categoría o sin ella, no podrá evitar encontrarse conmigo". Tal ocurrió cuando le propusieron matar en Madrid mano a mano con José una corrida de Palha. El torero de Tomares, por entonces en pleno apogeo, rechazó la iniciativa, por la referida razón de la poca categoría de José y en cambio contrapropuso celebrarlo con Rafael El Gallo de oponente. Anotemos marginalmente que esa corrida portuguesa la mató Joselito meses después, el 5 de junio, en Madrid.

La primera repuesta a este desplante del torero cordobés la dio Joselito en esta feria sevillana de 2013 y ya no paró en toda la temporada. Desde su primer encuentro en el ruedo maestranre, José se muestra implacable con el viejo maestro, un acoso frontal que tiene su punto culminante en el ruedo de San Sebastián, cuando Ricardo Torres comienza a amasar la idea de su retirada. Tan implacable que se mantuvo hasta en la ultima tarde juntos.

Aquel 19 de octubre, se anunciaba en Madrid la retirada de Bombita. Era la corrida a beneficio del Montepío de Toreros y en el cartel le acompañaba, naturalmente, Joselito, además de Rafael “el Gallo” y Regaterín, en la lidia de ocho toros de García de la Lama. Cuentan que Bombita, tras estoquear a su segundo enemigo, le dijo a Joselito que "como yo he acabado mi vida de torero, no me ofrezcas banderillas en el último toro". Pero cuando llegó el momento, el de Gelves se fue decidido a por su competidor, para ganarle la última pelea, porque Ricardo Torres sencillamente cumplió con los palos, en tanto Joselito dejo uno de los pares luego más alabados por los gallistas.

Refiriéndose a esta competencia de Bombita con Rafael, cuenta Gustavo del Barco en su biografía “Joselito El Gallo” [Editorial Católica Española, Sevilla, 1952]  que “el público les enfrentó (…) en un pugilato ganado casi siempre por Bombita, torero más regular que El Gallo, al que bañaba con una frecuencia aterradora”.

A Joselito, todavía novillero, le llevaban los demonios cada vez que ocurría. Y por más que la Señá Grabiela  tratara de restarle importancia, su respuesta era siempre era la misma: “!Me las tiene que pagar¡”. Y a eso se aplicó desde que adquirió el grado de matador de toros, a finales del año 12.  Precisamente con ese propósito buscó el mano a mano de Madrid con la corrida de Palha, que Bombita rechazó. Se había impuesto José en Valencia, como luego hizo en la referida corrida de San Sebastián.  Pero cuando llegó la feria de Sevilla ya la pugna se hizo abierta y rotunda. Comenzaba a zanjarse ese pleito de familia que Bombita había planteado.

Una feria de cuatro corridas

Ese año de 2013 se celebraron en la feria cuatro corridas de toros, entre el 18 y el 21 de abril. Según narró “The Kon Leche”, “sobresalió el ganado de Santa Coloma, que fue noble y bravo. De presentación, el de Miura, que mandó seis buenos mozos. Los Urcola cumplieron; mansos los Benjumeas, pero muy mansos, muy mansos”. Joselito estuvo anunciado en las de Miura, Urcola y Benjumea.

De aquella feria, The Kon Leche destacó que “Ricardo Torres, Bombita, estuvo muy bien y valentísimo con un toro solamente, al que dio un ceñidísimo cambio de rodillas; con los demás cumplió y procuró agradar a la afición, aunque no siempre lo consiguió, pues hubo más de una media estocada atravesada y otra no mirando al morrillo”.

De Rafael El Gallo la revista madrileña  –que sa  pero en las restantes tarde estuvo abiertamente mal, hasta el punto que el revistero apostilla:a Rafaellía a la venta ”el domingo entre dos luces”, según rezaba en su cabecera– cuenta que “hizo una grandísima faena de muleta a un nobilísimo Santa Colona, en la primera de feria, pero en las restantes tarde estuvo abiertamente mal, hasta el punto que el revistero apostilla: “Esto no de puede hacer, señor Gallo; los aficionados no se pueden quedar conformes con un buena faena cada diez corridas”.

Junto a “Cocherito de Bilbao” –que estuvo “ni fu, ni fa, más bien fu”–, completaba esta feria fue Manuel Torres “Bombita III”, del que la revista madrileña dice que “fue el que estuvo más igual y trabajó siempre con deseos de lucirse, consiguiéndolo la mayor parte de las veces. Muy valiente toreando y quitando. A la hora del endiñen todas las veces atacó en corto y por derecho. Mi enhorabuena, Manolo, así conseguirá usted sacar cabeza”.

El caso de Joselito

Sobre Joselito hay versiones contrapuestas. The Kon Leche le dedica tan sólo 7 líneas: “Joselito cumplió en general, sin hacer nada malo ni nada bueno. Mató el más grande de los Miura, que era un mozo, y se deshizo de sus enemigos siempre con brevedad. Hay que apuntar que en un Benjumea estuvo tan cerca que más no cabe”.

Bien diferente es la versión que Gustavo del Barco toma básicamente de “Don Pío” –Alejandro Pérez Lujín en la literatura–. A modo de resumen escribe: “José, que ha estado francamente bien a lo largo de las dos tardes primera, raya a tan gran altura en la de los Benjumea, que a la muerte del último toro la gente se echa al ruedo y le pasea en triunfo y se le lleva por la Puerta del Príncipe paseo de Colón arriba”.

“Don Pío” fue mucho más expresivo. Comienza denominándole “Joselito Maravilla” y luego escribe: “A pulso, con las uñas y con los dientes tuvo Joselito que sacar aplausos de aquella feria. De las tres corridas en que tomó parte, dos fueron duras: la de Urcola y la de Miura. Las mejores faenas de estos festivales fueron las suyas: hizo quites lucidos. banderilleo como el sabe, mostró constantemente los mayores deseos de agradar y de ser aplaudido y a cada toro era para él más dura la pelea”.

Y  luego añade: “Estaba toreando el último día, valiente como un jabato, a un toro que se había refugiado en las tablas, y un espectador del tendido le gritó: ¡Hay que arrimarse niño….! ‘¿qué no m’arrimo, mardita sea, qué no m’arrimo’? –dijo saltándosele las lagrimas de rabia— Ahora verás tu. Y dando un paso se metió entre los cuernos, se agarró a uno de ellos y se volvió al tendido, preguntando rabiosamente: ¿‘M’arrimo o que’?”.

Quizás siguiendo el entusiasmo de “Don Pío”, Gustavo del Barco viene a concluir que  tras esta feria de Sevilla “los bombistas y los machaquistas se van achicando, asustados y tal. José no es un rival despreciable, ni siquiera un rival al que pueda vencérsele con un esfuerzo. Joselito ha resultado. en contra de todos los cálculos y de todas las previsiones y de todos los augurios, un rival temible al que nos e le podrá vencer nunca. Tiene juventud, facultades, afición y un amor propio siempre en carne viva. Y sabe de toros más que nadie. ¿Quién va a poder con él?  Se achican, ase achican los del enfrente que chillan como cornejas levamos de su indignada impotencia. ¿Qué dique poner si no a aquel alud que se les viene encima? Los toreros-ídolos y sus partidarios comienzan a fruncir preocupadamente el ceño”.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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