José Garrido llama a su puerta

por | 2 May 2014 | Temporada 2014

MADRID. Un cuarto de entrada. Tres novillos de Fuente Rey, dos de Julio García (4º y 6º) y un sobrero de Jandilla (3º), todos de juego manifiestamente mejorable. Juan Bellido “Chocolate” (de verde botella y oro), palmas tras un aviso y silencio. José Garrido (de verde esperanza y oro), ovación tras aviso y una oreja. Lama de Góngora (de azul cielo y oro), silencio y palmas tras un aviso.
Parte facultativo de Juan José Bellido "Chocolate": "Herida por asta de toro en la cara anterior del tercio distal en la tibia derecha. Pronóstico leve salvo complicaciones".
Parte facultativo de José Garrido: "Contusión con hematoma en cara interna de muslo izquierdo. Pronóstico leve salvo complicaciones".

Se podrá decir que son las historietas del abuelo. Pero daba pena ver los tendidos de Las Ventas en este inicio de los festejos de la Comunidad. Dos de los novilleros punteros en su escalafón hacían su presentación en el ruedo madrileño y un cuarto del aforo cubierto.  Lejos, muy lejos, quedan ya los tiempos en las que al conjuro de nombres que traían un cierto ruido, una esperanza, a sus espaldas la afición respondían.  Es evidente: son tiempos muy pasados, probablemente irrecuperables.  Desde luego comparecer en el ruedo venteño para quien aspira a mayores aventuras y encontrarse a los tendidos en tan lamentable estado debe ser decepcionante. Pero esa es la Fiesta que hoy tenemos; todo lo demás son puras nostalgias del pasado.

En los corrales había un puzle de hierros, todos bajo el denominador común –¿también el estigma?– del encaste domecq dominante. La mayoría se tapaba con lo astifino de sus arboladuras, pero no era un lote precisamente parejo y desde luego muy por debajo de lo necesario. Ni los de Fuente Rey –hoy en manos de los Bohórquez, antes de Santiago Domecq–, ni los de Julio García –versión salmantina procedente de Fuente Ymbro–, ni  el sobrero de Jandilla dieron la medida de eso que machaconamente los taurinos se empeñan en considerar “hierros de garantía”. Más bien al contrario, quedaron bastante lejos.

Sin embargo, cuando el torero se empeña, siempre queda un resquicio para la esperanza. Y ese resquicio lo escenificó el extremeño José Garrido. Venía de triunfar con fuerza en las primeras ferias y confirmó que, si nada se interpone en su camino, tiene el semáforo en verde para circular con interés por los ruedos. Desde luego lo de esta tarde era fruto un valor sereno y firme, pero también de un oficio bien aprendido y del empeño por hacer las suertes con calidad.

Así quedó de manifiesto con el 5º de la tarde, que tenía su genio y sus peplas, pero al que el extremeño entendió perfectamente. Cuando un torero lo ve claro, se nota desde el comienzo. Y eso hizo Garrido: dar el aldabonazo inicial de unos firmes estatuarios para despertar a loa amodorrados tendidos. A partir de ahí, administrando bien el sentido de las distancias, pudo construir en los terrenos de afuera una faena de mérito,  en muchos momentos de calidad, de mano baja, y siempre muy por encima de las violencias que traía su enemigo. Sobre todo con la mano izquierda dejó dos series de mucha nota. Como, además, se entregó a la hora de matar, a sus manos fue una oreja muy meritoria. También con su primero, otro con mucho genio, se le vio firme, decidido y con la cabeza clara. La cosa pudo ir a mayores, si no hubiera sido por su fallo con los aceros.

También se presentaba en Las Ventas Lama de Góngora. Da toda la impresión que aquella Puerta del Príncipe en su etapa final sin caballos acaba por pesarle como una losa; pero, en cualquier caso, ya no deja entrever la frescura en su toreo. Después de haberse dejado ir los primeros compromisos –Sevilla incluida–, necesita a gritos remontar. En este domingo madrileño no pudo ser. Cierto que su lote no acompañaba, sobre todo el sobrero que hizo 3º, pero tanto la decisión como la compostura en quien quiere ser torero se deja ver con el novillo bueno y con el malo. No basta con arrimones. En esa arriesgada tierra de nadie se quedó el sevillano, a la espera de su segunda tarde en esta plaza en los inminentes sanisidros.

Con el lote más deslucidos, Juan Bellido “Chocolate”, que abría cartel, tuvo sus mejores momentos toreando al natural ante el que hizo 4º. 

Apóyanos compartiendo este artículo:
Taurología

Taurología

Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *