J. Mª Manzanares: «Ahora persigo la naturalidad y la armonía»

por | 7 Ago 2011 | Informes

Las dificultades iniciales
 
•Los comienzos son muy difíciles, hay que despegar, crearte un nombre, una imagen; después hay que mantenerse, algo que no depende sólo de ti. Es muy duro. La presión, la responsabilidad, los miedos… Sí, maduras muy rápido. Rapidísimo.
 
•La etapa de novillero fue corta. La recuerdo muy bonita. Fueron sólo 36 novilladas. Lo más duro fueron los dos primeros años después de tomar la alternativa. Aquello no iba para adelante. Mi entorno no era el adecuado. No estaba a gusto. Mi entrega tampoco era total. Y eso se notaba delante de la cara del toro. Fue la época más dura, de 2003 a 2006. A partir de entonces, cambié de apoderado, la preparación fue más intensa y me dediqué plenamente al toro. A raíz de ahí he subido cada año un peldañito más. Y cada año estoy más a gusto, la regularidad en los triunfos es mayor y todo ha ido a mejor.
 
El bautismo de sangre
 
• Mi primera cornada fue en Alicante, precisamente en la ciudad que le vio nacer. Ya había sufrido revolcones, pero ningún toro me había metido el pitón. La verdad es que sentí un poco de orgullo, sí, lo reconozco. Fue mi bautizo de sangre. Después de tres años toreando, me preguntaba «¿cuándo será?, ¿cuándo será?». En el fondo te inquieta que tus compañeros tengan cornadas y tú aún no».
 
El factor psicológico
 
•El toreo es psicológico, yo diría, que casi en un 70 por ciento. Tienes que
estar fuerte, para que eso también te dé fuerza psicológica. Me explico. Si no entrenas, y no estás preparado, llega el toro y tu mente te dice «oye, que no estás en plenas condiciones. Si te sacrificas y preparas como es debido, eres consciente de que todo lo que estás haciendo te cuesta mucho. Mentalmente también te fortalece.
 
•Si estás convencido de que vas a hacer lo que tú quieras, hay muchos toros que lo sienten y se entregan. Pero estos animales también perciben tu inseguridad. Si dudas, lo notan, se vienen arriba y te comen terreno».
 
La responsabilidad familiar
 
•No es fácil ser torero después de un padre que ha sido un figurón del toreo. Entran en juego las cualidades de cada uno y, luego, la lucha. Yo he tenido la vida muy fácil desde pequeño, por lo que el sacrificio es enorme; es tanto el tiempo que hay que dedicarle a la profesión que incluso sufres momentos de flaqueza. No nos hacemos toreros por necesidad, sino por amor a un mundo tan difícil y a la vez tan bonito. Es la persecución de un sueño.
 
•No me considero mejor que mi padre, para nada. Mi padre ha sido el mejor. Y todo lo que ha conseguido en el toreo me queda a mí mucho para conseguirlo. La manera de torear, con esa naturalidad, con esa profundidad… es que me pasaba horas viéndolo. Igualar a mi padre va a ser muy difícil; no digamos superarle. Con igualarle me sentiría satisfecho.
 
La vida del torero
 
•No es fácil comprender nuestra vida. Hay que tener muchas virtudes. Por eso, la mujer de un torero tiene que ser muy lista y, sobre todo, te tiene que querer mucho porque son muchos ratos de soledad, momentos de miedo, de espera. No nos vemos todo lo que quisiéramos… Aguantar a un torero es difícil. En mi caso tengo muchos altibajos. Soy muy sensible. Y ella es lo suficientemente inteligente para mantenerme en un equilibrio.
 
•Al margen de lo que hagamos en la plaza, los valores que ha de tener un torero para alcanzar la cima son tan grandes, hay que renunciar a tanto, que creo que es un ejemplo para cualquier joven que quiera conseguir algo en la vida. Concentración, mentalización, superación… La preparación es tan fuerte que su vida es digna de seguir.
 
•La gente nos ve en la plaza y el torero tiene imagen de fiestero, pero la realidad es que me recluto aquí en invierno con la cuadrilla y no salimos. Estar cuatro días es bonito, más tiempo te conviertes casi en un ermitaño.
 
• Ser torero es algo es tan intenso, tan al límite, que después todo aburre. Una vida sin sensaciones estaría vacía. Me faltarían esas vivencias que en definitiva es una relación contigo mismo. Tú te conoces y sabes cuándo estás tranquilo, descubres cuándo te impresionas y cuándo te decepcionas. Es una vida muy rica.
 
La preparación
 
•Me gusta mucho torear de salón, sentirme bien preparado, y creo que es la clave para que el cuerpo le permita a la mente del torero entrar en sintonía. Si los movimientos de tu cuerpo a la hora de ensayar el toreo de salón son naturales, suaves, rítmicos, lo más lógico es que cuando sales a la plaza y estás delante del toro a tu mente le sea más sencillo conseguir la concentración y torear relajado.
 
• La verdadera evolución de mi toreo se traduce en una mayor naturalidad. Antes me veía crispado porque quizá los nervios de estar mal, la tensión de no entender las condiciones del toro o el hecho de tener que arrimarme a costa de lo que fuera para ganar credibilidad me hacían verme un tanto agarrotado. Ahora trato de hacer las cosas con mucha suavidad; que cada movimiento tenga armonía, y que a la vez te fundas con el toro para encontrar más profundidad a la hora de dar un muletazo.
 
• Hoy persigo: madurar mental y artísticamente. Casi más que en la forma de torear, en el yo interior. En cómo afronto los compromisos. A veces, me presiono demasiado. Si no corto orejas, parece que estoy en un bache. Y luego toreo peor, más atacado. Hay que ser torero de cabeza fría y corazón caliente. Es lo que siempre me ha dicho mi padre.
 
•Estar bien preparado físicamente te da mucha seguridad mental para resolver los problemas que te crea el toro y que de otra forma no lo afrontarías. Por las mañanas corro una hora; una tabla de media hora, abdominales y otra media hora estirando. En total, más de dos horas.
 
•En la preparación, el toreo de salón es imprescindible para perfeccionar tu toreo. Le dedico entre una hora y media y dos horas. Suelo hacerme dos toros. Se alarga mucho porque suelo torear muy despacio. Me queda mucho por ofrecer. Tengo que mejorar mucho con el capote. Quiero torear con más naturalidad y disfrutar aún más delante de la cara del toro. Me quedan todavía muchas cosas por conseguir y por demostrar.
 
Sentimiento, arte, sensibilidad
 
•En las primeras ferias uno se tensiona más y, yo lo reconozco, toreo más eléctrico. En cambio, en septiembre y octubre la relajación que has conseguido, el abandono en el que te olvidas de la técnica. Alcanzado ese punto, todo es puro sentimiento. Entonces brota la obra de arte, cuando no hay nada pensado ni meditado. Eso te lo va dando el tiempo, la experiencia, que deja la presión de lado.
 
• Creo que la experiencia hace muchísimo en un torero. Hace que torees con menos presión. Al principio, para labrarte un camino, era todo muy eléctrico.
Luego, en mi caso al menos, el sueño es llegar a la total naturalidad.
 
•Cada persona tiene un valor natural que le da Dios y hay que darle de comer con la mentalización, el espíritu de sacrificio y un buen estado físico. Por mi parte, a lo que le tengo menos respeto es al miedo físico. Le tengo miedo a no poder dar lo que quiero dar.
 
•La presión de los grandes compromisos me sienta bien. Yo soy mucho más feliz toreando en plazas importantes que en otras donde apenas haya algo en juego. Esos días tengo más miedo a que te salga ese toro complicado que no deje hacer nada. Entonces nace el miedo a la incertidumbre. Pero nunca me ha dejado paralizado en el ruedo.
 
•Reconozco que no me fijo demasiado en las orejas. Para mí, el triunfo consiste en saber que he superado las complicaciones del toro y de otros elementos, como el viento. Si salgo contento me da mucha moral, como si me llenaran el depósito de gasolina.
 
•A todos los toreros los respeto y admiro, pero me encanta torear con Morante; soy seguidor de José Antonio. Me encanta El Juli por su entrega infinita, su técnica y su capacidad. A Talavante le tengo muchísima fe. Ponce, que me apoyó desde el principio, y que cuando comenzaba tuvo a mi padre como maestro; y ahora yo le tengo a él como maestro. Y de Finito me gusta mucho su concepto.
 
•La faena soñada nunca la hemos hecho y nunca llegará. La faena perfecta no existe. Sí, en cuanto a entrega y disfrute.
 
La nueva época de la Fiesta
 
•Es imprescindible despertar esa curiosidad en la gente que no va a la plaza. Yo cuando tengo que hablar,  lo hago pensando, principalmente, en dar a conocer el mundo del toro a nivel internacional. Piensan que somos salvajes. En las entrevistas que he concedido siempre intento explicar la fiesta, nuestras sensibilidades, cómo es el torero. Cuantas más cosas se conozcan, mejor, no tenemos nada de qué avergonzarnos.
 
•Las nuevas tecnologías nos facilitan la vida. No concibo entrenar sin mi iPod ni viajar sin el ordenador; la PSP también me acompaña en cada viaje. Las tecnologías son el futuro. No te puedes quedar descolgado.
 
•Hay que ir con los tiempos. No puede ser que el toro vaya a otro ritmo que la sociedad. El torero de siempre ha sido un personaje misterioso, pero eso no se va a perder. Sin embargo, es muy bueno dar a conocer el mundo del toro por dentro y hacer partícipe a la gente de las cosas. Compartir un sentimiento me genera algo bonito. Y eso hoy lo permiten las redes sociales.
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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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