Fuente Ymbro se lleva por delante la emotiva despedida de «El Cid»

por | 4 Oct 2019 | Temporada 2019

MADRID.- Cuarta de la Feria de Otoño. Más de tres cuartos de entrada: 19.535 espectadores,  el 82,7% del aforo, en tarde muy agradable. Cinco toros de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo), muy desiguales de presentación, con un promedio de 569 kilos, de poco juego y poder; un sobrero (2º bis) de Manuel Blázquez, sin celo ni clase.  Manuel Jesús “El Cid” (de violeta y oro), silencio y vuelta al ruedo. Emilio de Justo (de tabaco y oro), silencio tras un aviso y ovación. Ginés Marín (de grosella y oro), silencio y silencio. Al concluir el festejo, los aficionados auparon a hombros a “El Cid”, en una última vuelta al ruedo.

 

Incidencias: Recibido y despedido con una cariños pancarta firrnada por la Asociación “El Toro”,  “El Cid” fue obligado por dos veces a saludar desde el tercio tras romperse el paseíllo.

Si nos atenemos a la información oficial, de los toros enchiquerados por  Fuente Ymbro, cuatro  (1º, 2º, 3º y 6º) se anunciaban con el guarismo del 6: todos ellos nacidos entre julio y agosto de 2015.

 

Era la sexta ocasión que salían por chiqueros las reses de Fuente Ymbro. Y tuvo que ser precisamente hoy, en la ultima que lidia por este año, cuando resultó un fiasco monumental. Ni un toro que permitiera el toreo auténtico, con profundidad y cadencia. Ni siquiera un sexteto algo parejo de estampa. Los hubo muy sueltos y nada humilladores, pero también abundaron con un escaso poder y con una clase a aislados goterones intermitentes, que hasta cuando querían sacar mejores intenciones, éstas se desvanecían. Entusiasta como es su criador, en esta ocasión no habrá tenido mucho resquicio para su habitual optimismo. 

 

Manuel Jesús “El Cid” cerraba este viernes un voluminoso libro con nada menos que 70 capítulos en Las Ventas, desde que debutó como novillero.  Y si en los momentos decisivos hubiera repetido la estocada  tan eficaz con que mató al 4º, sería uno de los matadores de toros con más Puertas Grandes en el escalafón. En su historial figuran 2; pudieron haber sido una decena más. Pero en esos días de gozo, como cuando el río llevaba menos agua, siempre ha paseado con respeto y responsabilidad el título bien ganado de “torero de Madrid”. Lo ha sido en muchos sitios más; con un buen número de Puertas del Príncipe, con histórica encerrona con seis victorinos en Bilbao, con…  Pero sin duda Madrid marcó su vida torera. Y hasta en esta ultima tarde lo ha vuelto a ser. 

 

Dentro de lo que permitían los deslucidos fuenteymbros —que en unos momentos parecía que iba a ser que sí, pero en seguida renunciaban a los buenos principios— , el torero de Salteras ha hecho revivir muchos momentos de gloria. Los cadenciosos lances, hasta la boca de riego, con los que recibió a su primero; su forma tan auténtica de explicar con el 4º cómo se torea al natural; su autenticidad en la realización de las suertes. Y la afición se lo agradeció, con el pesar de que todo aquello no pudiera ir a mayores por la falta de clase y de poder de sus dos enemigos. Por eso, después del espadazo final, se le obligó a dar una muy aplaudida vuelta al ruedo, como el último agradecimiento a toda una carrera. Se va de Madrid, pero su memoria seguirá viva. 

 

Emilio de Justo volvió a dar la cara en Madrid, al que siempre se le ve a gusto. Ni el sobrero de Blázquez, ni el mastodóntico 5º, ofrecieron opción alguna. Salvo para aquello hace singular al extremeño: su torería.  En unos momentos de brillo, como en lo más opacos de la lidia. Llevar a un toro al caballo con temple también forma parte de este arte. En sus dos turnos dio la cara y en ningún momento anduvo con triquiñuelas: el toreo se hace puro o no se hace. Por eso se ha ganado el respeto de Madrid, que sigue intacto. Ojalá que en la temporada de 2020 le administren mejor sus contratos, a la altura que merece su calidad.

 

En una temporada en que, por lo general, ha conseguido remontar su vuelo, a Ginés Marín también lo ajustaron para el Otoño madrileño. Es verdad aquel dicho de que quien no arriesga no gana. Pero esto de los dichos hay que tomárselo con su filosofía. Mucho arriesgó este torero hace un par de años cuando lo anunciaron en aquel mano a mano con “El Juli”, que nacía ya desigual y que posiblemente esté en el origen de sus propios desconciertos. Se faltaría a la verdad si se afirmara que lo de este viernes ha sido parecido. Hoy se ha visto a un Marín muy solvente, con entrega y decisión. Pero probablemente había hecho el paseíllo para bastante más. No pudo ser. 

Apóyanos compartiendo este artículo:
Taurología

Taurología

Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *