Francisco Cano «Canito» galardonado con el Premio Nacional de Tauromaquia 2014

por | 4 Nov 2014 | Las Artes

Francisco Cano, el popular “Canito” ha sido galardonado con el II Premio Nacional de Tauromaquia, que concede anualmente el ministerio de Educación Cultura y Deportes, según decisión del Jurado que se reunió este martes en Madrid, bajo la presidencia del Subsecretario, Fernando Benzo.

Según el acta del Jurado, la obra de este maestro de la fotografía taurina en la que se inició hace 71 años, “constituye hoy una verdadera antología gráfica de todos los hitos y manifestaciones de la Tauromaquia, hasta ser considerada una fuente documental e histórica indispensable para cuantos quieran estudiar los valores culturales y humanos que integran el patrimonio del arte del toreo”.

El jurado que en esta II edición ha otorgado el Premio estuvo compuesto, junto al Subsecretario del Ministerio, por por Luis Alberto de Cuenca, Juan Diego Vicente Hernández, María Teresa Cobaleda, Ignacio Lloret, María del Mar Mayoral, Antonio Petit Caro, Pío García-Escudero, Beatriz Badorrey, José Rodríguez Sanz-Pastor y el torero Paco Ojeda, premiado en la anterior edición.

Una vida entregada al arte grafico

Francisco Cano Lorenza nació en Alicante, el 18 de diciembre de 1912. Era hijo de Vicente Cano, que actuó de novillero con el apodo "Rejillas". Su padre montó un pequeño negocio de alquiler de sillas y toldos, en el que “Canito” dio sus primeros pases a una res, que se había escapado del matadero.

A los 17 años, Cano prueba fortuna como boxeador, dentro del peso mosca. Prueba luego suerte en el toreo: se tira al ruedo de Alicante, como espontáneo, en una novillada y va a parar al calabozo. Debuta más tarde como sobresaliente junto a las novilleras hermanas Palmeño. Interviene en algún festejo en Orihuela, en Alicante, sufre su primera cornada…

Durante la guerra vive en Madrid, lo acoge y esconde en su casa su gran amigo Gonzalo Guerra Banderas, que le introduce en el mundo de la fotografía; es ayudante de laboratorio en una fábrica de cosméticos y sigue intentando ser torero. Utiliza primero una máquina Brownie; luego, una Leica, a la que acopla un tubo, a modo de objetivo. No pocos se burlan de este "torero-fotógrafo". Pero él tiene la ventaja de que conoce las dos técnicas: sabe captar el momento adecuado, en el que brilla el arte o se produce el percance…

Decide Cano dejar el traje de luces y vivir de la fotografía. Poco a poco, le van encargando reportajes los maestros: Domingo Ortega, Pepe Luis Vázquez, Luis Miguel Dominguín… En Alicante, consigue las mejores fotografías de un percance que sufre Manolete.

Más adelante, colaborará Cano con publicaciones como ABC, Marca, El Ruedo, Aplausos… Pero ha sido básicamente lo que en la profesión se llama un freelance, de acuerdo con su temperamento: “A mí me gustaba la independencia, la libertad”, solía explicar.

Mantuvo una estrecha relación con la familia Dominguín, especialmente con Luis Miguel. De hecho Cano viajó a Linares (Jaén), donde obtiene el mayor éxito profesional de su carrera, lo que le marca como fotógrafo para siempre: es el único reportero gráfico que está en Linares la tarde trágica y que hace un reportaje de la cogida y la muerte de Manolete. Las imágenes que tomó Cano aquella tarde y la madrugada siguiente dieron la vuelta al mundo.

Estas imágenes tuvieron gran repercusión en la prensa e impacto en la sociedad, ya que la mayoría de los españoles conocía al torero sólo por sus declaraciones de voz en la radio, y las fotos de Cano descubrieron también el rostro del mito.

Hasta este temporada, Cano siguió viajando de plaza en plaza para seguir captando imágenes del arte taurino. Su trayectoria comenzó a los 30 años, y ha seguido en activo hasta el accidente que sufrió en agosto de 2013 en Bibao, a donde había viajado para ejercer su profesión durante las Corridas Generales. En la actualidad, aún está recuperándose de aquella lesión.

Cuando el arte fotográfico comenzó hace unos años a ser verdaderamente valorado por Museos y exposiciones, con artistas muy singulares, falta sin embargo ese mismo reconocimiento para la fotografía taurina, que tan sólo en España contaba con verdaderos artistas de una excepcional valía: Aguayo, Santos Yubero, Finezas, Arjona, Arenas, Zarco, Cuevas, Botán, entre otros. Pero estaba falta de un reconocimiento público de su condición de verdadero arte. De toda aquella generación, “Canito” era el único exponente que han vive. Por eso, junto a premiar su trabajo de más de 70 años, este Premio que se le concede a “Canito” viene a reconocer también la importante labor que desempeñaron todos sus antecesores.

“Canito”, hombre de gran popularidad y un aficionado de los muy cabales, cuenta con el aprecio de todo el mundo del toreo, tanto por su trabajo como por sus propios valores humanos. Hombre cordial y directo, amigo de sus amigos,  siempre ha sido un conversador al que convenía escuchar, porque se cuentan a miles las anécdotas que le tocó vivir personalmente en su vida profesional.

Menciones especiales

El Jurado, asimismo, ha acordado hacer un reconocimiento público de la labor de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña, como promotores de la Iniciativa Legislativa Popular que se concretó en la aprobación de la Ley 18/2013, de 12 de noviembre, para la regulación de la Tauromaquia como patrimonio cultural.

Igualmente, el Jurado mostró su apoyo unánime a las acciones que en defensa de la tauromaquia están realizando los novilleros en Bogotá (Colombia).

 

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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