Según la más alta instancia jurisdiccional francesa, no es inconstitucional preveer "diferencias de trato" entre las regiones con tradición taurina y las otras. Los activistas anticorridas que las sanciones por crueldad contra los animales se apliquen en todo el territorio francés, sin excepciones.
En concreto, el Constitucional ha decidido la legalidad de una enmienda de la ley que autoriza la celebración de espectáculos taurinos. El artículo 521-1 del Código Penal francés castiga con hasta dos años de cárcel y 30.000 euros todo acto de «crueldad hacia un animal». Sin embargo, los legisladores introdujeron en 1951 una excepción para «las corridas taurinas cuando una tradición local ininterrumpida pueda ser demostrada» Precisamente este punto es el que llegó al Constitucional, puesto que los demandantes, el Comité Radicalmente Anticorrida (CRA) y la asociación Derechos De los Animales (DDA), consideran que rompe el principio de igualdad ante la ley.
Los magistrados señalan en su sentencia que deben ser los diputados quienes establezcan en qué circunstancias la corrida de toros se legaliza, al tiempo que consideran que la actual noción de "tradición local ininterrumpida" "no es ambigua", en contra de lo que habían señalado los denunciantes.
De la defensa de la tauromaquia ante el Constitucional se ocuparon en la audiencia del pasado día 11 el Observatorio Nacional de Culturas Taurinas (ONCT) y la Asociación de Ciudades Taurinas de Francia (ACTF), que invocaron que la excepcionalidad se da en otros terrenos, como la caza, por motivos culturales. Además, destacaron la importancia que tienen los toros en algunas ciudades del sur del país, como quedó de manifiesto el pasado domingo, cuando más de 15.000 personas asistieron a una corrida en la que José Tomas mató seis reses en Nimes y cortó once orejas y un rabo.
La demanda había sido presentada después de que el anterior Gobierno francés declarara en abril de 2011 que la tauromaquia figuraba en el patrimonio cultural del país. Esa decisión llevó a los defensores de los animales a atacar de forma más dura y ante los tribunales las corridas de toros.
Medio centenar de ciudades del sur francés, en las regiones de Aquitania, Pirineos Medios, Languedoc-Rosellón y Provenza-Alpes-Costa Azul, celebran anualmente en torno a cien espectáculos, entre corridas y novilladas con picadores.
Según los últimos datos oficiales, cerca de 2,5 millones de personas asisten a los espectáculos taurinos en Francia. El país cuenta con unas 35 ganaderías y cuatro escuelas taurinas, de las que salen cada año novilleros y matadores, varios de los cuales son habituales en todas las frias de la geografía taurina.
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