El telón se bajó con una corrida sin historia

por | 29 Ago 2010 | Temporada 2010

Bilbao, 29 de agosto de 2010. Dos tercios de entrada. Toros de José Escolar, cumplidores en presentación, pero de escaso juego. José Pedro Prados “El Fundi” (nazareno y oro), ovación y silencio. Rafael Rubio “Rafaelillo” (azul eléctrico y oro), silencio y vuelta al ruedo. Jesús Martínez “Morenito de Aranda”, (rosa y oro), ovación y ovación.
 
Si se trataba de seguir la tradición de cerrar feria con una corrida de esas que se llaman duras, pues habrá que volver mañana. O esperar al año que viene. Pero lo cierto es que la corrida de Escolar –cuatro más en tipo santacoloma y dos más asaltillados— no fue dura; o por mejor decir, sencillamente no fue.  Solo uno se arrancó con alegría al caballo, los restantes se dejaron hacer aprovechando que pasaban por allí; la mayoría se vinieron muy a menos conforme avanzaba la lidia y  los hubo tontorrones del todo. Los dos peores le correspondieron a El Fundi; el mejor, con diferencia, el quinto, que acabó descolgando y tomando los engaños con recorrido. Con semejante descripción, se justifica de sobra la apreciación inicial, no fue una corrida dura; fue, mejor, una corrida desagradecida para el torero
 
Descubrir a estas alturas de la película la capacidad y la solvencia de El Fundi son ganas de perder el tiempo. Como es natural, ayer lo volvió a confirmar ante los dos toros más incómodos de los lidiados. Se le vio sobrado con su primero, que llego a la muleta con sosería y si no hubiera sido por el bajonazo hasta le corta la oreja. Al cuarto, que no humillaba y fue desarrollando a mal, lo lidió con buen tino.
 
Acostumbrado a los atragantones que le preparan cada tarde, Rafaelillo se encontró con un quinto con bondad y que iba y venía con fijeza. Ya en las dos largas de rodilla y los lances posteriores, el torero murciano había medido las posibilidades de su enemigo, que luego supo aprovechas con la muleta, en ocasiones maneja con buen pulso. El pinchazo previo a la estocada y el descabello posterior dejó todo en una vuelta al ruedo. Venía a ser como la compensación a los malos ratos de su primero, que en uno de sus arreones le destrozó la taleguilla.
 
Ha sido una pena que los escolares que le correspondieron a Morenito de Aranda no permitieran empresas mayores: el primero, porque acusó sus pocas fuerzas y el que cerraba feria por su extrema sosería. Y es una pena porque el burgalés, cuando era posible, toreaba con cadencia y buen gusto, pero eso era las menos de las veces. Al sexto, además, le propinó una señora estocada. En cualquier caso, dejó buenas impresiones.
 
Concluyó el serial bilbaíno. Por lo pronto, se ha defendido razonablemente bien la taquilla, algo relevante en épocas de crisis. Han salido dos buenas corridas de toros, las de Alcurrucen y la de El Tajo y la Reina y otras dos que se han tapado, las de Fuente Ymbro y Victorino, con toros sueltos; sólo una se pasó al lado del desastre, la de Zalduendo, y otra fue un verdadero muestrario de peligros, la de Puerto de San Lorenzo; el resto,  no tuvieron historia mayor. Y entre los toreros todos han quedado donde estaban, no ha habido sorpresas. Algo que no debe extrañar, en la medida en aras de confeccionar unos carteles fuertes, el serial estaba muy cerrado de antemano. Pero el público bilbaíno, que es amable pero sabe valorar lo que presencia, le ha entretenido la mayoría de las tardes. Como anda el patio, no es mal balance.
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Taurología

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