El nieto de Juan Posada eclipsa a las figuras, toreando al natural

por | 3 Mar 2013 | Temporada 2013

OLIVENZA (Badajoz). Novillada matinal. Más de media entrada. Ocho novillos de El Freixo, propiedad del torero Julián López, "El Juli", bien presentados y de muy buen juego en su conjunto, destacando la bravura y la calidad del séptimo, que fue indultado. Miguel Ángel Silva, oreja tras aviso y ovación. José Garrido, dos orejas y una oreja. Posada de Maravillas, dos orejas y dos orejas y rabo. Lama de Góngora, una oreja y silencio. Los cuatro novilleros debutaban con caballos. Posada y Garrido, en unión del mayoral, salieron a hombros.

¿La palabra más adecuada puede ser deslumbrante? Pues quizás sí. Lo que hoy le ha hecho a su segundo novillo un muchacho que se anuncia como Posada de Maravillas –nieto de Juan Posada– efectivamente deslumbró. Sobre todo cuando cuajó tres series al natural, muy de verdad, muy reunidas, muy profundas, muy estéticas. Cierto que el novillo de El Freixo, finalmente indultado, lo merecía; pero cierto también que si este torero es capaz de repetir más veces lo que hoy se le vio, tiene abierto el camino y todas las esperanzas de su lado.

Pero todo el conjunto de su actuación en sus oponentes tuvo ritmo y sabor, templando con mucho gusto, buscando hacer las suertes en su estricta pureza. Toda una sorpresa mayúscula, que en este debut con caballos puso a la plaza literalmente en pie.

Abría cartel Miguel Ángel Silva, felizmente recuperado –en lo físico y en lo anímico– del cornalón que sufrió a finales de la pasada temporada en Hoyo de Pinares. Tuvo el peor lote del conjunto de la muy buena novillada que trajo El Juli. Pero pese a ellos dejó la tarjeta de visita como para tenerle en cuenta en el futuro.

Por su parte, José Garrido parece cortado por el patrón de la firmeza. A base de ella se impuso a su encastado primero, con el se mostró muy valiente, y volvió a dejarse ver con el segundo, por más que era una res poco lucida, por su falta de fuerzas.

Quizá se esperaba más de Lama de Góngora, sobre todo por el marchamo que imprime su salida por la Puerta del Príncipe en Sevilla como becerrista. Quizá le faltó puesta en escena, o quizá algo más de pasión. Pero es lo cierto que sus detalles de calidad, que los tuvo, no terminaron de cuajar. Eso sí, siendo también su debut con los montados, se le ve preparado para circular. Ahora le espera el compromiso con Sevilla.

Desilusión en la corrida vespertina

OLIVENZA (Badajoz). Última de feria. Casi lleno. Cinco toros de Zalduendo y un sobrero (4º) de Garcigrande. mal presentados y desrazados. Morante de la Puebla, silencio y ovación. José María Manzanares, silencio y ovación. Alejandro Talavante, ovación y oreja.

Y para cierre, decepción. Una triste corrida de Zalduendo, sin presencia ni raza, se llevó por delante el festejo vespertino. Este detalle, aquel otro, poco más.

De esta tónica se salió, tampoco sin mayores alegrías, el que cerraba plaza. Fue lo que le dio opción a Alejandro Talavante para construir una faena muy en su aire, en ocasiones con muletazos templados y largos, en otras más en la línea de sus improvisaciones.

Comienzo en Castellón

CASTELLÓN. Primera de feria. Corrida de Beneficencia. Tres cuartos de plaza. Toros de Fuente Ymbro, bien presentados y manejables; el mejor, el 5º. Finito de Córdoba, silencio y silencio tras dos avisos. Matías Tejela, oreja y ovación tras aviso. Iván Fandiño, oreja tras aviso y ovación tras aviso. 

 

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Taurología

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