El Juli: «Sólo quiero ser líder de mí mismo y apartarme de todo tipo de polémicas»

por | 31 Ago 2014 | Firma invitada

La de El Juli es una vida toda dedicada al toro, por y para él, y siempre en la cúspide, aunque ahora está cambiando el paso. Niño prodigio, huracán de los ruedos, figura mandona de una élite prolija y ganadero vocacional, Julián López Escobar, nacido en Madrid hace 31 otoños, ha cambiado esta temporada su estrategia profesional y hasta sus planteamientos cuantitativos, para torear menos, pero dedicándose "al 100%" a ello, cosa que antes no lograba del todo. Así lo asegura en una entrevista concedida a EXPANSIÓN en pleno frenesí agosteño, tras indultar a Golfo en Ciudad Real y después de cortar una oreja ante la siempre exigente afición de Bilbao, donde hoy torea de nuevo.

–Julián López Escobar, ¿director de la empresa El Juli?
–Sí, en cierto modo sí. Con un equipo de trabajo importante, porque es fundamental tener gente que vaya en tu sintonía y puedas relegar ciertas cosas.

–Ganadero, presidente de su Fundación, dueño de una escuela taurina, patrón de esa operación triunfo de novilleros llamada ´Eres torero´, ahora tiene hasta su propia aplicación para móviles, que es una mini red social… ¿Cómo se lleva todo eso adelante?
–Hay que tener un equilibrio: delegar, pero no abandonar los temas. Hay que participar e implicarte; cuanta más implicación, más refuerzas a todo tu equipo de trabajo. He tenido mucha suerte de conseguir todo lo que me he propuesto. Podría vivir tranquilo y al margen, pero creo que tengo la obligación moral de hacer cosas beneficiosas para el futuro de esta profesión que a mí me lo ha dado todo. Intento devolver algo.

–Hablando de delegar, ¿el año que viene será usted su propio apoderado o lo será Mariano del Olmo?
–No, yo no seré apoderado. Creo que todo torero debe tener uno; es un papel fundamental. No tengo decidido quién será. Cuando acabe la temporada me tomaré un tiempo de reflexión y pensaré quién es la mejor persona para dirigir mi carrera.

–Hace tres años, el semanario ´6 Toros 6´ lo entronizó a usted como  "un líder infalible". ¿Hasta qué punto se obliga a sí mismo a serlo?
–Soy líder de mí mismo y de mis propias decisiones y pago las consecuencias de lo que yo hago, tanto para lo bueno como para lo malo. Y soy infalible en el aspecto de que sí es verdad que he aguantado muchísimos ataques, muchísimos contratiempos y muchísimas situaciones difíciles. En el año 2012, en marzo tenía sólo tres corridas firmadas, algo que en una figura del toreo es totalmente inusual. No sé si infalible es haber podido con todo ese tipo de situaciones, pero al menos he plantado cara…

–Varios toreros iniciaron una era de cambio con el G-10 pero aquello acabó mal e incluso se ha emponzoñado. ¿Es la mayor ocasión perdida de renovar el toreo?
–Sí, para mí ha sido un fracaso, porque podríamos haber hecho cosas muy positivas. Yo consideraba que los toreros debían dar un paso hacia adelante en el fomento y la divulgación de la tauromaquia, ya que son los personajes más relevantes -junto con el toro, pero es el torero el que atrae a la gente a la plazas-. Hubo una disparidad de situaciones y de criterio. Fue un fracaso en el que algunos salieron más dañados que otros por su situación particular.

–¿Sobró egoísmo? ¿Deberían haberse bajado ustedes el caché para adecuarlo a la crisis, al tiempo que pedían el 50% de los derechos televisivos (cosa que merecían)?
–Es difícil que todos [los miembros del G-10] tengan la misma involucración y la misma capacidad de aguantar la presión que se ejerció contra nosotros. Está claro que ahí se diluyó todo, porque lo que sí aseguro es que todos los toreros que tomamos una decisión [de unirnos] somos igual de culpables e igual de responsables, pero luego la situación profesional de cada uno es particular y fue muy difícil que esa idea en la que todos estábamos de acuerdo se mantuviera cuando llegaron las dificultades.

–Le han culpado a usted de muchas cosas, también de algunos sinsabores de sus compañeros. ¿Qué defensa hace?
–Me parece ridículo que se diga que a un torero, que se juega la vida delante de un toro, lo dirige otro. Es absurdo. Los toreros que tomaron esa decisión de estar ahí [en el G-10] lo hicieron con la misma responsabilidad y la misma culpabilidad. Eso sí, ha habido injusticias: no se ha tratado igual a todos ni se han repartido por igual las responsabilidades. Pero que a un torero lo manejara otro me parecería ridículo. En ese aspecto yo no me considero líder de ninguno, por encima de la imagen que ha interesado dar. De hecho, cualquier idea que haya podido tener yo para el futuro del toreo ha sido un fracaso…

–¿Por qué hay tanta tensión en un sector que comparte una pasión tan grande?
–El sector se ha reducido mucho y hay mucha competencia y muchos intereses contradictorios. No hay un concepto de amplitud de miras, general, sino uno muy individual y muy a corto plazo.

–Todos hablan de unidad, pero nunca se unen…
–No, la verdad es que no, por eso cosas como el G-10 han sido una pena. Por ejemplo, propusimos a los empresarios la reducción de los cánones de las plazas, que son unas cargas económicas que dificultan mucho el espectáculo. Ellos no lo consideraron algo positivo, sino que prefirieron que cada empresa fuera a su libre albedrío. Los toreros cedimos, pero al final no se ha conseguido hacer ninguna de las cosas que propusimos para cambiar la fiesta. Ahora hay que huir de las polémicas y de las peleas internas: cada uno que individualmente aguante su vela, pero fallamos en lo general. Debemos remar todos en la misma dirección y dejar los intereses o la competencia que tenemos dentro de nuestro propio sector para potenciar y defender la tauromaquia. Hay una desorganización brutal en el mundo del toreo y por eso no se refleja su importancia en la sociedad, es culpa nuestra en gran parte. Se debería tener más en cuenta el impacto económico que tienen las ferias taurinas en cada ciudad y debería conocerse más lo ajenos que estamos a subvenciones y a muchos tópicos que nos está costando mucho sacudirnos. Hay mucha falta de información.

–Pero a la hora de la verdad el torero siempre está solo. ¿La soledad fortalece?
–Sí, la soledad es fundamental. En el mundo del toro hay muchos aduladores y elogios y al final el torero tiene que tener un diálogo consigo mismo, e incluso con el toro. Las grandes faenas son aquellas en las que toro y torero se quedan solos de verdad.

–¿La presión por triunfar le "merma", como dijo Manzanares?
–La presión por triunfar limita mucho al artista. El éxito es un hándicap complicado. La sensación de que tienes que triunfar para que te valoren y te tengan en cuenta es dura y a veces es difícil de llevar. Si el toreo no se midiera por orejas y por números, la tauromaquia crecería. Creo que el aspecto del éxito en el artista en cierto modo limita la creatividad.

–¿Algo le espolea más que la rivalidad?
–Ese diálogo conmigo mismo; saber que puedo ser mejor. Hay veces que puedes cortar cuatro orejas y tu compañero ninguna, pero si tú no tienes la sensación interna de plenitud, la felicidad no llega. Saber que has hecho el toreo que llevas dentro es lo más importante.

–Entonces, ¿El Juli compite con El Juli?
–Compite con todo el toreo. Aguantar la competencia e ir consiguiendo mi propósito y estar donde estoy hoy lógicamente cuenta, pero hay toreros que te hacen mejor cuando alternas con ellos.

–¿Qué ha aprendido, fuera de la plaza, de José Tomás?
–Muchas cosas. Él le ha devuelto al artista la importancia de jugarse la vida. Al intensificar tanto sus actuaciones y entregarse a ese nivel, ha hecho que la gente entienda otra vez lo que se juega un torero delante de un toro. Uno de sus mayores logros es recuperar la credibilidad del torero.

–¿Se vería usted toreando pocas corridas, como él?
–No. Cada torero tiene su manera de desarrollar su tauromaquia. Yo necesito torear un número de corridas más alto para desarrollar más ese concepto. Además, hay una responsabilidad como torero y una serie de plazas a las que me gusta siempre ir, y me gusta competir. El cuerpo y la mente no me aguantan ya torear 100 corridas, por la intensidad con la que toreo ahora mismo. La cifra de este año [en torno a 35] es un umbral bueno, y sobre todo toreo donde quiero y en las condiciones que creo que debo hacerlo.

–Por último, ¿se ve dedicándose a otra cosa en el futuro? ¿Sólo a los negocios?
–No soy capaz de pensar en otra cosa que no sea ser torero. La ganadería me llena especialmente, pero ahora mismo el 100% de mi tiempo está dedicado a mi profesión. He sufrido mucho y no he podido dedicarle ese 100%, pero ahora mismo sólo quiero para mi carrera ser líder de mí mismo, hacer las cosas en las que crea y apartarme de todo tipo de polémicas y de entramados, porque no me siento identificado con la imagen [de esas polémicas] que llega a la calle.

Los escritos originales de Juanma Lamet se publican en su blogs “Tauroeconomía y pueden consultar en nuestro espacio de “10 opiniones 10” y en la dirección electrónica:
http://www.expansion.com/blogs/tauroeconomia/

 

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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