El grandioso arte y la naturalidad de Diego Urdiales conmueven a la afición de Madrid

por | 7 Oct 2018 | Temporada 2018

MADRID. Última de la feria de Otoño. Tres cuartos de plaza:17.364 espectadores (73,5% del aforo total). Tarde fresca y con mucho viento. Cinco toros de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo), bien presentados y ofensivos, con tres toros de buen juego y dos (2º y 5º) complicados; un sobrero (6º bis) de El Tajo (José Miguel Arroyo), deslucido. Diego Urdiales (de marino y oro), una oreja y dos orejas con dos vueltas al ruedo.  Octavio Chacón (de champan y oro con remates en negro), una oreja y ovación. David Mora (de malva y oro), pitos y silencio.  Diego Urdiales salió a hombros por la Puerta Grande.

 

Lo de Bilbao no fue una casualidad. En la última del abono de Otoño la afición de Madrid se ha rendido al toreo, a la naturalidad, de Diego Urdiales, que después  cortar tres orejas  salió de forma triunfal por la Puerta Grande. Para ese torero grandioso era esta la quinta vez que se vestía de luces en el año; es la consecuencia de ese estado de cosas tan cerrado e injusto que Simón Casas denunció en el Plus con sus palabras ardorosas.

 

Pero el riojano no hace más que revivir la pureza del arte del toreo. Es, sencillamente, un torero que siente en lo más hondo cuanto debe caracterizar a su oficio. Pureza en las suertes, naturalidad en su ejecución, sentimiento profundo en el alma…  En suma, las auténticas verdades del toreo de siempre.

 

Ya lo dejó claro en el manojo de lances con las que recibió al que abría la función. Se torea así, se carga la suerte así, siempre hacia delante. El de Fuente Ymbro, muy enrazado pero que iba acortando su viaje, necesitaba de una mano de seda, que acertara a meterlo en las bambas de la muleta. Y Urdiales lo hizo, con los tendidos hirviendo. Se explayó en exceso y antes de coger la espada de matar ya había caído el primer aviso.  Pero la espada quedo entera y arriba. Con lo cual, aunque en el mientras tanto sonó el segundo recado, hubo unanimidad para que se le concediera una oreja.

 

Luego la cosa fue a mayores frente al buen 4º, que humillaba pero embestía con fuerza y emoción. La faena de Urdiales conmovió al personal. Esa forma de someter al fuenteymbro, de embarcarlo con un suavísimo toque, casi un guiño, esa forma de llevarlo con tal grado de temple, con esa reunión tan prieta que los pitones le rozaban la taleguilla… Con la izquierda dejó unas series de muchísimos quilates. ¡No se puede torear con más lentitud, ni con más arte! Luego lo repitió sobre el otro pintón, que de inicio no tenía tanta largura en sus acometividad; pero cuando se le llevaba hasta con mimo, como hacía el riojano, el toro también se entregó. Y el personal, de asombro en asombro. Pocas veces, por no decir que ninguna, se ha visto a Las Ventas vibrar con tanta intensidad en esta temporada como lo hizo en estos 10 minutos de arte sublime. Otro espadazo arriba, entrando muy por derecha. Y dos orejas. Las vueltas al ruedo, coreadas con un unánime “!torero, torero!, hasta emocionaban al aficionado más frío.

 

Octavio Chacón, con un lote infame, puso sobre el tapete la carta épica del toreo, que también tiene sus valores. Estuvo entregadísimo con el complicado 2º, que andaba pendiente de todo menos de los engaños. El gaditano no se inmutaba ante las continuas tarascada, sino que volvía a citarlo como si fuera bueno. Una faena de entrega completa, coronada eficazmente con la espada, tras lo que se le premió con una oreja  de mérito. Frente al 5º, más complejo incluso que el anterior, Chacón volvió a dar la cara.

 

A David Mora le correspondió el toro de la tarde. Salió como 3º y derrochaba calidad. Con un galope templado, metiendo la cara con fijeza, siguiendo los engaños con nobleza. Un toro de lío, desde luego. Pero el toledano no llegó a centrarse, desconcertado casi desde el comienzo por la frialdad de los tendidos, cuando no las protestas del sector mas rigorista. Es  cierto que en ocasiones abusaba de situarse al hilo del pitón, cuando su enemigo pedía entrega. Pero en otros momentos, su toreo con la muleta era muy estimable, como lo había su forma de manejar el capote. Pero cuando Madrid desconecta de lo que ocurre en el ruedo, apaga y vámonos. A enderezar la cosa tampoco ayudó nada el bajonazo final. Con el deslucido sobrero, que sustituía al titular que se había roto una pata, poco cabía esperar.

 

Como se puede traslucir de todo lo anterior, la corrida que trajo Ricardo Gallardo, toda ella muy lucida y agresiva de presencia,  tuvo ejemplares notables. Especialmente el que se lidió como 3º, para que parte de la plaza pidió la vuelta al ruedo. Con emoción pero también mucha calidad el 4º y con raza pero no tanto recorrido el que abrió la tarde. Complicados y con su peligro –escondido a veces, explícito en otras–, tanto el 2º y como el 5º. La única nota algo grotesca, los fervores del mayoral –tan animoso y expresivo como su ganadero– , pidiendo desde su burladero las palmas para sus toros y hasta requiriendo la vuelta al ruedo para el 3º.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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