El Club Cocherito dedica su banquete anual a Roberto Domínguez

por | 10 Ene 2017 | Reportajes

Este sábado, 14 de enero, en su tradicional almuerzo anual el Club Cocherito rendirá un homenaje al matador de toros Roberto Domínguez, como reconocimiento a su trayectoria profesional en la plaza de Vista Alegre.

El torero vallisoletano fue asiduo a las Corridas Generales donde mostró sus extraordinarias cualidades para la lidia, enfrentándose a hierros como Pablo Romero, Murteira Grave, Dionisio Rodríguez o Lamamie de Clairac…

Estos almuerzo tienen tras de sí una larga historia, que se remonta hasta los años fundacionales, cuando se rendía homenaje a su titular, Castor Jaureguibeitia “Cocherito de Bilbao”. Y de entonces a nuestros días, con algunos pocos vacíos entre medias, ha sido la actividad con la que rompe el año taurino en la capital de Vizcaya, el primer gran reencuentro de la afición, siempre en la primera quince de cada mes de enero.

Siempre ha buscado el club que cada año una personalidad con méritos fuera la homenajeada. En la edición del pasado año fue un profesor, escritor e intelectual de gran talla, como Alfonso Carlos Sáiz de Valdivielso. En años anteriores en la presidencia se sentaron desde el pintor García Campos a Dolores Aguirre, Antonio Ordoñez, Manolo Chopera, Álvaro Domecq y Díez o los integrantes del equipo de ”Tendido Cero”, entre otros muchos.

Se trata de un almuerzo con un protocolo a la usanza más tradicional en el mundo del toro, con discursos y brindis. Pero, sobre todo, de convivencia taurina, en la que se comienza a hablar de lo que pueda ocurrir así que llegue el mes de agosto.

Siguiendo también la tradición, la jornada cocherista comenzará con una misa en la iglesia de San Nicolás, en memoria de los socios fallecidos, oficiada por el páter y socio cocherista D. Narciso Sánchez. Seguidamente,  aurresku de honor y foto de familia en las escalinatas del templo.

En los tiempos modernos, se aprovecha también esta jornada para entregar los premios anuales que concede el club a la mejor fotografía y la mejor crónica sobre las Corridas generales del año anterior. En la edición de 2016 correspondieron a Pablo Viñas, fotógrafo del diario “Deia”, y a Alfredo Casas Torcida, por su crónica "Vista Alegre está viva", publicada en El Correo.

Así vio García Campos sus lances al  toro de Miura, en 1976

Apunte sobre el torero de Valladolid

Roberto Domínguez (Valladolid, 1951) es un diestro de segunda dinastía. Sobrino del gran  Fernando Domínguez, desde muy joven alternó los estudios con la practica del toreo. De tal manera que octubre de 1966, con 15 años de edad, fue la primera vez que mostró en publico sus conocimientos sobre la Lidia en Segovia, con motivo de un festival taurino en el que actuó por última vez su tío Fernando. Tras unas estoquear unas pocas novilladas sin caballos, el 15 de agosto de 1969, se presentó con picadores en Guijuelo (Salamanca). El 20 de agosto de 1972, recibió la alternativa en Mallorca (de manos de José María Manzanares con Julio Robles de testigo), plantando cara a toros de Cebada Gago. En los Sanisidros de 1975, confirmó la alternativa con reses de Martín Berrocal (Ángel Teruel, Domínguez y Julio Robles). La campaña de 1986 se tomó un año sabático. Tras su retorno a los redondeles, sin previó aviso, el 12 de octubre de 1992, en la Monumental madrileña, se cortó la coleta. A Roberto se le etiqueta como un diestro de Madrid, plaza que vestido de luces pisó en 58 ocasiones; entre las que destaca su salida a hombros, el 26 de junio de 1989, gracias a una gran faena a un Victorino (Roberto lidió en solitario seis victorinos por primera y fue la segunda ocasión que apareció como único espada en una plaza).

Su tío, Fernando Domínguez toreó, en Vista Alegre en seis ocasiones: las temporadas de 1932 -una corrida-, 1933 -tres corridas- y 1934 -dos corridas y en dos festivales del Club Taurino de Bilbao, los cursos de 1935 y 1936. Sin embargo, en su actuación más señera -en junio de 1933- fue en una corrida a beneficio del bilbaíno, Martín Agüero, quien unos meses antes se había visto obligado a abandonar la profesión a consecuencia de la grave cogida que le dejó inútil para la profesión (“Chicuelo”, Vicente Barrera y Domínguez).

En cualquier caso, a Roberto Domínguez también se le puede considerar un torero de Bilbao. Pues pisó la escarabilla de Vista Alegre, entre las temporadas de 1975 y 1992, en veintiuna ocasiones -una mano a mano con Litri– en las que cosechó cinco orejas. Aunque su debut tuvo lugar en del festival del Club Taurino, el 3 de junio de 1975, unos días después de confirmar la alternativa. En Bilbao, Roberto estoqueó dos corridas de Eduardo Miura y otras tantas de Pablo Romero y Murteira Grave. Y, precisamente, con un encierro de Pablo Romero (Paquirri, Dámaso González y Domínguez) se presentó en este escenario, el 18 de agosto de 1975. Aunque realmente cuando se descubrió su perfil más exquisito fue el curso siguiente cuando en este mismo coso ofreció una magistral lección de toreo llena de inspiración y emoción tras confrontar su talento con un agresivo Miura de seis toneladas, de nombre ‘Capechero’, al que seccionó la oreja.

El tremendo corridón de D. Eduardo -grande, alto, largo, corniveleto…-, que puso el punto y final a las Corridas Generales de 1976 ,transmitió muchísimo peligro y emoción, debido a su acometida maliciosa y sentido, lo que permitió a los espectadores aplaudir con gran fuerza su salida de los chiqueros (Manolo Cortés, El Puno y Domínguez).

Corrida de gran espectáculo verdaderamente interesantes para el aficionado; de fuertes contrastes y extraños cambios de comportamiento en los astados”, fue el certero análisis que dejó escrito Alfonso Carlos Sainz de Valdivieso[1].

Las Corridas Generales de 1977 fueron nueve; y en una de ellas se despidió de la afición bilbaína Paco Camino. En la primera función -concurso de ganaderías- (Ostos, Manolo Cortés y Domínguez), Roberto resultó cogido aparatosamente por un ejemplar del Conde de la Corte (El Viti, Domínguez y Currillo). Aunque para cogida espeluznante la que recibió Frascuelo en el tórax, la siguiente tarde de un cinqueño del Marqués de Villagodio -de las más graves que se recuerdan en Vista Alegre- que le tuvo al borde de la muerte.

En abono de 1978, Roberto toreó tres tarde en la feria botxera – una de ellas un encierro de Eduardo Miura, remendado con tres ejemplares de Gerardo Ortega (Dámaso González, Julio Robles y Domínguez). Las siguientes tres temporadas (1979-80-81), estuvo ausente de las arenas gris-Bilbao. El sábado 21 de agosto de 1982, Fermín Bohórquez (Dámaso González, Tomás Campuzano y Domínguez), envió un encierro espléndidamente presentado y gran cuajo. El vallisoletano estropeó con la espada una larga y reposada faena, llena de toreó sedoso y templado, en la que sobresalieron varios remates de pecho de pitón a rabo.

El curso de 1983, el maestro de Pucela tampoco visitó la plaza de Bilbao. Un encierro grande, abanto y flojo de Pablo Romero (Vidrie, Ruiz Miguel, Domínguez y Pepe Luís Vargas), clausuró las Corridas Generales de 1985. Uno de cuyos ejemplares cogió espectacularmente al pequeño-gran torero de Écija, Pepe Luís Vargas. El curso de 1986, Domínguez se tomó un año de vacaciones, y el siguiente tampoco acudió a la cita bilbaína. El jueves general de 1988 retornó para lidiar dos toros de Murteira Grave, encastados pero boyantes.

Roberto Domínguez volvió a sentar cátedra del mejor toreo en las Corridas Generales de 1989; un ciclo de perfil bajo, agravado por la ausencia de dos de las principales figuras del momento: Espartaco y Joselito, que se encontraban cogidos. Entre los escasos recuerdos que quedaron de esta muestra, se encuentra la gran actuación de R.D, la tercera tarde del abono, con un encierro de Lamamie de Clairac (Pascual Mezquita, Julio Robles y Domínguez). Dos dias después se midió a dos ejemplares de Manolo González -mano a mano con Litri– a uno de los cuales también seccionó un trofeo, tras dictar otras dos soberbias lecciones del arte del toreo, frente a dos enemigos difíciles y diferente y condición: ‘Barquerito’ levantó acta de la tarde:  “Nos recordó  (Roberto) su inolvidable actuación en esta misma Plaza trece años atrás con el Miura “Capechero” al que desorejó tras una maciza y apoteósica faena”.

La temporada de 1990 renació de sus cenizas la Corrida de la Prensa; festejo de gran tradición en La Invicta Villa hasta el estallido de la Guerra Civil. La recuperación de este festejo correspondió a Antonio Petit Caro y Fidel Bikandi, dirigentes de la Asociación de Periodistas de Vizcaya. Por desgracia solo perduró unas pocas temporadas, siendo sustituida por otra corrida extraordinaria que conmemoraba la fundación de la Villa también desaparecida. En la primera edición se corrió un boyante encierro de Sepúlveda de Yeltes al que se midieron Roberto, Julio Robles y Espartaco. Domínguez –que este año realizó el paseíllo cuatro tardes en el escenario vizcaíno- cortó tres trofeos, el primero en la corrida de los informadores.

La  corrida de Lamamie de Clairac de la Semana Grande de 1990 -bien presentada pero mansa- fue televisada en directo. Una encierro del Marqués de Domecq, el 22 de agosto de 1992, puso el punto y final al catalogo de actuaciones de Roberto Domínguez en Vista Alegre (Domínguez, Cesar Rincón y Enrique Ponce).

Entre los años 1999 y 2002, Roberto ejerció de comentarista taurino de Televisión Española y Vía Digital. Entre los años 2004 y julio de 2014, ejerció de apoderado de Julián López El Juli. “Roberto a secas” (Veinte años de alternativa), es un libro biográfico escrito por el periodista Santos García Catalán (Alas Editorial), que resume la brillante paso por los redondeles del maestro vallisoletano.

[1] Alfonso Carlos Sainz de Valdivieso. El País, martes, 24 de agosto de 1976.

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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