El buen recuerdo que deja Gonzalo Caballero

por | 26 May 2014 | Temporada 2014

MADRID. Decimo séptima de feria. Tres cuartos de entrada. Tres novillos de Guadaira –lidiados en la primera mitad del festejo– y tres de Montealto, que bajaron mucho en presentación con respecto a novilladas anteriores y de juego deslucido; los mejores 3º y 4º. Román (de marino y oro), que sustituía al lesionado Martín Escudero, silencio y silencio. Gonzalo Caballero (de marino y oro), ovación y silencio. Posada de Maravilla (de azul cobalto y oro), silencio y silencio tras aviso.

Tercera novillada del abono y tercera excelente entrada. Sin embargo, luego la tarde no discurrió como se deseaba. Entre otras razones porque tanto los novillos titulares de Guadaira –de los que tan solo pudieron ser aprobados 3– como los remiendos de Montealto bajaron mucho. Desde luego, en presentación, que los hubo demasiado asardinados y apretados de pitones; pero también en juego, salvo el que hizo 3º, que se acordó a ratos que al final de sus orígenes estaba Jandilla, y el 4º, que tenía una acometividad muy viva, pero exigía que se le domeñara con mucha firmeza; el resto se quedó bastante lejos de lo necesario.

Volvía a Madrid Román, tras la oreja del otro día. No es que devolviera el trofeo, que aunque no triunfó, se le vio muy suelto, Pero tampoco salió reforzado ante su alternativa en el plazo de unas semanas. Con el rodaje que tiene, ante el 4º debió estar mejor. Desde luego, el de Montealto no era precisamente cómodo, pero tenía unas acometidas de las que de por sí emocionan. Exigía, a cambio, se le pudiera mucho y en todo momento. Al final, el valenciano se vio un poco desbordado y no acabó de conectar con los tendidos. Con la sardinilla que abrió el festejo nada podía tener valor.

No  vamos a descubrir a estas alturas que Gonzalo Caballero es un novillero curtido en batallas duras, sin ese respiro de que le den cabida en los circuitos menores. Hoy en Madrid ha demostrado que además de su demostrado valor sereno mantiene una línea ascendente en cuanto a técnica; pero también dejó claro que está empeñado en hacer el toreo en su pureza, esto es: por abajo, hasta el final y ajustado a la cintura. Con el mansote y suelto 2º de la tarde, dejó series estimabilísimas  con la mano derecha –que por el otro pitón, el animal era otro cantar–, hasta que el de Guadaira dijo que ya no más. Se le ovacionó con fuerza en reconocimiento a su buen hacer. Con la cara por las nubes y sin continuidad alguna en sus embestidas, con el 5º  resultaba en la práctica imposible ligar dos muletazos con enjundia. En ambos tuvo detalles interesantes con el capote. El novillero madrileño merece un mejor recorrido del que los taurinos le están dando.

De primeras daba la impresión que, como si se le hubiera leído la cartilla, Posada de Maravilla salía a Las Ventas con un ánimo bien distinto al de su presentación. De hecho, los lances de recibo a su primero, que respondía más a su encaste de origen,  tuvieron enjundia y buen gusto. Con la flámula hubo muchas desigualdades y no menos desunión: en unas ocasiones los muletazos salían hondos y sentidos, para en el siguiente embarullarse no poco. Lo mejor lo hizo con la mano izquierda, pero sin terminar de romper. Después de un pinchazo, dejó un bajonazo de sótanos. Poco podía enmendar de esta ocasión fallida con el desrrazado 6º, ante el que insistió en aras de un éxito que no podía llegar. Al final, el extremeño deja demasiadas dudas tras su doble paso por Madrid.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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