Crece el número de abusos en las contrataciones muy por debajo de los mínimos legales

por | 10 Ago 2013 | Reportajes

 

 

 

Tres denuncias graves en menos de una semana. Las han protagonizado Israel Lancho, Juan Leal y José María Lázaro. Los tres han tenido la dignidad profesional y el suficiente respeto hacia la Fiesta como para rechazar tales proposiciones y además decirlo en público.

Lo malo es que estas denuncias no son más que un ejemplo, porque los tres protagonistas han dado el paso al frente de denunciarlo. Es seguro que habrá muchos casos más pero que por temor a no verse anunciado ha preferido no significarse, no vaya luego a sufrir represalias.

En la actualidad se están haciendo demasiado frecuentes los casos de empresarios que pretenden contratar a los toreros por mucho menos de los mínimos legales, manipulando luego los contratos para meterlos en la legalidad. La práctica no es nueva. Lo nuevo es que se venga dando de forma tan reiteradas.

A la hora de explicarse esta situación de poco vale acudir a la crisis. Estas conductas ilícitas no tiene nada que ver con las dificultades económicas. Por el contrario, guardan una estrecha relación con la inmoralidad de algunas conductas  profesionales, que con la excusa de la crisis, en el fondo lo que buscan es primar sus beneficios.

Lo ético cuando se organiza un festejo, como en cualquier otro negocio, es que si los números no cuadran, no se lleva a cabo. Y si se empeñan en hacerlo, que lo hagan contra su propio bolsillo, no sobre las espaldas ajenas, que además son los que dan la cara.

A nadie se le oculta que estas manera de proceder resultan muy dañinas. ¿Con qué cara se van a defender los valores taurinos cuando hay protagonistas que hacen de un negocio un atraco? Resulta evidente que no todos los organizadores y empresarios taurinos actúan de esta forma, pero el daño de tales conductas también les salpica a ellos.

Por eso, no puede menos que llamar la atención que hasta ahora no se ha oído la voz ANOET denunciando la situación. Como también llama la atención que las figuras que mandan en la Unión de Toreros no hayan levantado la voz, como correspondía. Cuando ante situaciones como éstas quienes mandan en el  mundo taurino callan. No le hacen ningún favor la Fiesta. Por el contrario, lo que ocurre es que se le da la razón al viejo refrán: “el que calla, otorga”.

¿Qué más necesitan las figuras  para hacer oír su voz? Instalados como están en la comodidad en la que viven, no les basta ir ocupando hasta los carteles en plazas de tercera; parece como si todo lo que ocurre  en la Tauromaquia les trajera sin cuidado. Ellos, a lo suyo. Sí, han vetado a entorno 40 pequeñas plazas por las deudas contraídas por sus gestores; pero de levantar individualmente la voz, ellos que son los que marcan criterio en el mundo taurino, eso ni está ni se le espera.

¿Y los empresarios? Si tradicionalmente han tenido una mala imagen, por actuaciones repletas de una histórica picaresca, ahora por lo que se ve consideran que el que ocurran todas estas anomalías no va con ellos. Sin embargo, hay silencios que son cómplices y causan un considerable daño grave a la reputación de su profesión. A lo mejor es que tampoco todo está tan limpio en las grandes empresas. Desde luego, resulta increíble  que algunas de ellas con un año de retraso no hayan terminado de liquidar sus cuentas con toreros y ganaderos, cuando los abonos los cobraron meses antes de comenzar las ferias.

Si quienes comandan el mundo taurino entienden que todas estas incidencias son de orden menor, no andan por buen camino. Por más declaraciones que hagan en una apasionada e impostada defensa de la Fiesta, los silencios posteriores les invalidan por completo.

El gran drama, que escenifica el momento real de la Fiesta, es que entre unos y otros  han puesto las cosas de tal que quien renuncia a ese “pasar por el tubo” tan taurino, ve como media hora después un compañero ha aceptado ocupar su lugar: si quiere torear para abrirse camino, tiene que pasar por ese aro. Va resultar que lo que hasta ahora se conocía como “torear por los gastos”, hoy constituye ya toda una bicoca. Los mini jobs acabarán por ser un juego de niños al lado de lo que ocurre en los ruedos.

Pero cuando se trata de plazas de titularidad pública, alguna responsabilidad habría que exigirle  a las Corporaciones propietarias. Otro tanto ocurre con aquellos Ayuntamientos que promueven en sus fiestas festejos en portátiles. En el mismo caso están aquellos Ayuntamientos que aportan una subvención en cualquier de sus formas posibles –ya sea comprometiéndose a comprar un número determinado de localidades, ya bajando los cánones  de arrendamiento, ya en dinero a fondo perdido–. En cualquier de esos supuesto, resultaría una irresponsabilidad que no supervisaran la forma de actuar que tenga el empresario de turno. 

Apóyanos compartiendo este artículo:
Taurología

Taurología

Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *