Ante un gran toro, Daniel Luque se reencontró consigo mismo y con Madrid: Puerta Grande

por | 5 Jun 2014 | Temporada 2014

MADRID. Vigésimo sexta de feria. Tres cuartos de entrada. Todo de Puerto de San Lorenzo, el 1º como sobrero, bien presentados y en tipo, cumplidores  ante el caballo y manejables; el mejor el 3º, muy ovacionado al arrastre, pero también con buena  clase el 2º aunque con el hándicap de sus pocas fuerzas. Juan José Padilla (de nazareno y oro con cabos negros), silencio y silencio. Manuel Jesús “El Cid” (de verde esmeralda y oro), palmas y silencio tras un aviso. Daniel Luque (de nazareno y oro), una oreja tras un aviso y una oreja; salió a hombros por la Puerta Grande.

Probablemente este jueves se ha visto en Las Ventas uno de los toros que estará en todas las quinielas para ser declarado como el mejor toro de la feria, aunque llegara a ser perfecto ante los montados. Atendía por “Cartuchero”, venía de los que va quedando de los “atanasios”, con el hierro de Puerto de San Lorenzo. Salió galopando y así murió. Siempre humillando y con clase en sus embestidas. Un gran toro.

En su conjunto, la corrida de la familia Fraile ha sido de buena nota. Excelente de presentación, sin ser exagerada de pitones, muy pareja y con todas las características de su procedencia. El más redondo fue el ya citado 3º de la tarde, pero mucha clase tenía dentro también el 2º, que quedó deslucida por sus  claudicaciones, después de salir de un excesivo tercio de varas. Pero no hay que olvidar las razonables condiciones tanto del 5º, mientras duró, como del que cerró plaza.

Con este “Cartuchero” se reencontró Daniel Luque con Las Ventas. Apostó desde el principio, cuando lo esperó muy de largo con la muleta en la mano derecha, en lo que fue una serie vibrante. A partir de ahí, todo el trasteo se vino a más, aprovechando por los dos pitones la humillación de su enemigo, que además mantenía un galope vivo. Hubo unas series finales con la mano izquierda de excelente trazo. Los toreros alardes finales sirvieron de prólogo a una media en buen sitio que necesitó de un descabello. Una oreja fruto de una unánime petición.

Faltaba redondear. Y a por ello salió decidido Luque con el que cerraba plaza, abanto como es propio. De nuevo se puso firme el de Gerena, eligiendo con buen sentido los medios. Pero de nuevo también construyó una faena que fue de menos a más, pero siempre muy entregado y sin dar el paso atrás en ningún momento. Brilló con la mano izquierda, supo calentar los tendidos con en los tramos finales y, tras un pinchazo, recetó una señora estocada, de las que desde el primer momento se veía que tenían mucha muerte. Otra oreja. Y Puerta Grande.

Como entre los taurinos se hila fino, entra dentro de lo previsible que ahora surja la discusión de si Luque no debió cortarle las dos orejas al buen “Cartuchero”. En el fondo, tan legítima resulta una opinión como su contraria, porque al fin y al cabo lo entra en discusión es la plasmación de un arte. No por salirnos por la tajante, que suele ser lo más cómodo eso de ponerse de perfil,   sino porque lo creemos así, más allá de estas discusiones lo que parece importante es que se recupere a este torero, que andaba en unas horas difíciles. Nunca conviene que un torero joven de agoste; si esta Puerta Grande le permite crecer y reencontrarse consigo mismo, démosla por buena, porque a todos conviene, no solo al torero.

Pudo también reencontrarse, al fin, con Las Ventas y con su propio sitio Manuel Jesús “El Cid”, si su primero hubiera tenido más fuelle.  Fue otro toro con mucha clase, pero, ¡ay!, muy escaso de fuerzas. Aunque la faena comenzó con muchos votos en contra, el torero de Salteras casi alcanzó a cambiar la situación. La verdad es que hubo muletazos lentos, templados, largos, en series muy bien reunidas. Era otra vez el toreo que tanto se le elogió. ¿Fue así porque el toro tenía su acometividad muy justa? No necesariamente. Sobre todo fue así porque se impuso el temple de “El Cid”. Luego se demoró con los aceros.  Con su segundo, que no tenía mal aire, aunque se apagó pronto, de nuevo “El Cid” realizó un nuevo intento por recuperar terreno. Pero los esperanzadores comienzos se acabaron por diluir conforme el toro iba acortando su viaje y todo quedó finalmente en nada singular.  Eso sí, en sus dos toros “El Cid” se ha encontrado a gusto toreando con el capote.

Cumplió con dignidad Juan José Padilla en su segunda comparecencia isidril, que tuvo el lote más desagradecido de los sorteados. Ni el sobrero, que lidió de inicio, ni el 4º dieron mayores opciones. Pero hay que anotar que Padilla estuvo muy para Madrid, con solvencia,  sin alharaca alguna, buscando hacer las cosas con verdad. En algunos determinados momentos lo consiguió, pero sin esa continuidad que se hace necesaria para el triunfo.

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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