Andy Cartagena, primer triunfador del ciclo

por | 22 Ago 2015 | Temporada 2015

BILBAO. Corrida de preferia. Algo más de media entrada, en tarde de lluvia persistente. Toros de Ángel Sánchez y Sánchez, reglamentariamente despuntados, de buen juego los tres primeros, mas complicados los restantes. Pablo Hermoso de Mendoza, silencio y ovación. Andy Cartagena, una oreja y una oreja. Sergio Galán, silencio y una oreja.

El desigual –en momentos, cansino–  discurrir de la tarde tan de nubes grises y bajo el suave sirimiri, en suma: tan bilbaina, daba mucho margen para mirar hacia atrás, tratando de buscar una explicación a lo que se estaba viendo. Avancemos que los tres caballeros rejoneadores, cada cuál en su aire, tienen hoy una técnica y unos recursos que permiten que se hagan suertes no hace tanto tiempo impensables. Qué positivamente ha evolucionado el arte del toreo a caballo.

Pero de inmediato, ahora que hace tan sólo unos días que ha muerto el mítico “Cagancho”, al que bien podríamos denominar como el padre del rejoneo moderno, venía a la memoria un viejo artículo de Antonio Burgos. Glosaba el escritor sevillano, por aquel 1999 en las páginas de “El Mundo”, la figura de don Álvaro Domecq y Díez. Y en un  momento de su relato decía: “Si Juan Belmonte revolucionó el toreo a pie, Álvaro lo codificó a caballo. Impuso un estilo. Si entonces no hubiéramos hablado de Espléndida, ahora no podría ser un mito el caballo Cagancho”.

A poco que se repase la historia, hay que darle la razón a Burgos: el toreo a caballo se encumbra con la yegua “Espléndida” y se sitúa en la cota nunca hasta entonces alcanzada con “Cagancho”. No deja de ser curioso los muchos paralelismos que podrían trazarse entre ambos.

Contaba don Álvaro que “Espléndida” era la mejor y la que más me duró siendo la mejor. Tenía una gran belleza e intuía al toro. Era muy torera. Muchas veces me corregía ella a mí por intuición”.  Ahora, con la desaparición de “Cagancho”, Hermoso de Mendoza ha dicho palabras no muy diferentes: "Era noble, apacible, no se enfadaba pese a mis equivocaciones. Era un buenazo que lo aguantaba todo. Nunca le veías enfermo. Tenía un alma para forjar mil caballos".

En ruedo de Vista Alegre, en estas vísperas de las Corridas Generales, no se podía ver reaparecer ni a una nueva “Espléndida” y a un renacido “Cagancho”, sencillamente por son irrepetibles. Pero se han podido admirar grandes caballos y grandes domas: “Disparate”, “Berlín”, “Sol y sombra”, “Laurel”, “Apolo”, “Pericalbo”… Pero también se ha podido comprobar unas técnicas cada vez mas depuradas en la ejecución del toreo; cada torero con su personalidad, pero con avances en su técnica y en su concepción de la lidia. Como bien decía el maestro Burgos, todo esto es el fruto del recorrido que va de “Espléndida” a “Cagancho”, con la seguridad de que a no tardar nos encontraremos pronto, si es que no está ya en los ruedos, con otro caballo que dé el paso siguiente en este continuado progresar.

No tuvo la suerte de cara en esta ocasión Hermoso de Mendoza. Su primero, que era noble, se agarró pronto al piso y todo se hacía trabajoso. El navarro se mostró siempre templado, que no es poco, aunque en momentos le faltara un punto más de vibración. Frente al 4º, manso y de escaso juego, se creció a base de la técnica que domina. Especialmente brillante resultó su tercio de banderillas, bien concebido jugando con las querencias. Luego pinchó en varias ocasiones y todo se quedó en una ovación.

Incluso si necesidad de acudir a tantos alardes ecuestres –hoy, un exceso–, cuando el toro está en la otra punta de la plaza, Andy Cartagena sigue ganando en precisión, ya sea a la hora de medir las distancias como al embeber a su enemigo con la grupa de su montura. Hoy miró mucho hacia la galería, demasiado, pero eso no impide reconocer que cuando se centró en las suertes las resolvió con acierto y torería, sabiéndole imprimir agilidad a la lidia.

En su habitual sobriedad, más que justificó su inclusión en el cartel Sergio Galán. Tiene una concepción muy distinta que sus compañeros; podría decirse que más campera. Resolvió bien la papeleta del violento toro que cerró plaza, que casi lo atropella en un descuido a su salida por toriles. Pisó los terrenos necesarios para sacar agua de semejante pozo. Por eso, la oreja que cortó fue justa.

 

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Taurología

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Portal de actualidad, análisis y documentación sobre el Arte del Toreo. Premio de Comunicación 2011 por la Asociación Taurina Parlamentaria; el Primer Premio Blogosur 2014, al mejor portal sobre fiestas en Sevilla, y en 2016 con el VII Premio "Juan Ramón Ibarretxe. Bilbao y los Toros".

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