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ENSAYOS

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500 años de Tauromaquia en México (LVI)

Polémica con el autor de "¡Abajo los toros!"

En la fase final de su ensayo sobre "500 años de la Tauromaquia en Mçexico", acude el historiador José Francisco Coello a revivir documentalmente una hipotética polémica con don José López Portillo y Rojas, autor en 1905 de una obra que tuvo un impacto. Se titulada escuetamente "Abajo los toros" y toda ella venía ser un alegato que el autor escribe para que el entonces Presidente de la República "suprima en México, la bárbara, sangrienta y bochornosa diversión de los toros".


500 años de Tauromaquia en México

LV. Una dimensión que pertenece al abstracto

"El toreo, resultado de largos siglos y milenios, con todas las dificultades que entraña en la actualidad, permanece vigente. Quienes acudimos con frecuencia a la plaza de toros sentimos una intensa tristeza la cual no concibe el estado de cosas que guarda al enfrentarse a otra más de las reincidentes crisis, punto en el que confluyen infinidad de circunstancias que, para bien o para mal, intervienen en su difícil transitar. Al hacer esta primera reflexión, es porque, invocando la grandeza y el esplendor, eso deseamos profundamente para no seguir contemplando el panorama tan desolador que viene azotando a peculiar diversión pública". Escribe José F. Coello Ugalde, cuando va buscando algunas conclusiones sobre su importante ensayo histórico.


500 años de Tauromaquia en México

LIV: Manolo Martínez: de la vida a la leyenda

"Su sola presencia inmediatamente alteraba la situación en la plaza, pues como por arte de magia, todos aquellos a favor o en contra del torero revelaban su inclinación. Parco al hablar, dueño de un gesto de pocos amigos, adusto como pocos, con capote y muleta solía hacer sus declaraciones más generosas, conmoviendo a las multitudes y provocando un ambiente de pasiones desarrolladas antes, durante y después de la corrida. Mientras, en los mentideros taurinos se continuaba paladeando una faena de antología o una bronca de órdago.". Así viene a resumir José F. Coello Ugalde la personalidad de Manolo Mrtínez, el último gran ídolo que ha tenido la Tauromaquia mexicana.


500 años de Tauromaquia en México

LIII. Fermín Espinosa "Armillita", forjador de un gran imperio

Después de Rodolfo Gaona, Fermín Espinosa "Armillita" comprende la "edad de oro del toreo" en su totalidad, extendiendo su poderío hasta el año 1954. Treinta años imborrables de dominio y esplendor, que le convierten en eje y timón para varias generaciones: una, saliente, que encabezan Juan Silveti y Luis Freg, la emergente, a la que perteneció; y más tarde otra en la que Alfonso Ramírez Calesero, Alfredo Leal, Jorge Aguilar El Ranchero o Jesús Córdoba -entre otros- se consolidan cada quien en su estilo. "Armillita" fue un torero que llenó todos los perfiles marcados en las tauromaquias y reclamados por la afición. A glosar su figura dedica este nuevo capitulo de su "500 años de Tauromaquia en México", el historiador José Francisco Coello Ugalde.


Un ensayo de Julia Rivera

Manolete y la prensa, una crítica relación

Según se desprende de una carta dirigida al presidente de la Asociación de la Prensa, "Manolete" pensaba aquella Corrida de la Prensa de 1947 sería "acaso la última que por algún tiempo toree en España". Pero este tradicional festejo nunca se pudo celebrar: decidido que por la agenda del torero se trasladara al mes de octubre, por medio se cruzó la tarde trágica de Linares. Pero en toda esa carta subyace los sentimientos encontrados del torero en sus relaciones con la prensa; por un lado, se sentía halagado y generosamente tratado, pero por otra lamentaba "el agravio que creo haber recibido de algunos cronistas injustos y apasionados". En un ensayo muy bien documentado Julia Rivera rememora, al hilo de los grandes hitos de la vida del "Monstruo", las relaciones que mantuvo con la prensa.


500 años de Tauromaquia en México

LII. La trascendencia de Rodolfo Gaona en el inicio del siglo XX

La irrupción en el toreo de Rodolfo Gaona no fue ni casual ni espontánea. Surge de la inquietud y la preocupación manifestada por Saturnino Frutos, banderillero que perteneció a las cuadrillas de Salvador Sánchez Frascuelo y de Ponciano Díaz. Ojitos, como Ramón López, decide quedarse en México al darse cuenta de que hay un caldo de cultivo con gran dimensión taurina para el siglo XX. Es la etapa, histórica sin duda, que va desde 1908 y hasta 1925 en la que Gaona pasa a ser el eje central de la torería mexicana. Con esta línea de trabajo se adentra el historiador mexicano José Francisco Coello Ugalde como inicia el estudio del siglo XX en la Tauromaquia de su país.


500 años de Tauromaquia en México

LI: Conclusiones del pasado, en el pórtico del nuevo siglo

Todo el proceso que se inicia en el siglo XVIII y cuando acontece durante el XIX, propició, en la opinión del historiador Coello Ugalde, "en gran medida revitalización del espectáculo dándole a este el concepto de algo ya muy nacional (y que conste: la de toros es en España la "fiesta nacional") por lo que se engendró un sin fin de aderezos, sin faltar quehaceres campiranos. Sin embargo no quedó soslayado el toreo español, mismo que fue abanderado tras pocos años de contar sin tutela por Bernardo Gaviño, diestro gaditano que por cincuenta años representó la única vertiente del toreo español".


500 años de Tauromaquia en México

L. Tránsito taurino del siglo XIX al XX: Nuevas alternativas.

En el tránsito entre los dos siglos, Ponciano Díaz, el primero quizás que alcanza renombre nacional e internacional, su expresión taurómaca es producto lógico de las formas preconcebidas por aquellos momentos de debilidad pedagógica y de singulares expresiones llenas de esa independencia que no logra hacer desaparecer pero sí desplazar patrones hispanos. Su quehacer taurómaco de formas que hoy nos parecerían extrañas dio a su figura enorme popularidad, traducida en una entrega idolátrica por parte del pueblo. En el plano técnico, impuso ciertas normas que alcanzaron una trascendencia especial.


500 años de Tauromaquia en México

XLIX. La recuperación del espectáculo: el sistema y la sociedad frente al toreo

En México fue el siglo XIX una veta riquísima, donde ocurren a poco de sus comienzos las jornadas bélicas de independencia. Tras ese hecho histórico se generan los normales deseos de cambio en toda la sociedad. Y no podía faltar la taurina. Sin ser notorio un lineamiento para dar continuidad a la tauromaquia peninsular, se ponen de moda géneros de diversión sui géneris, como las "jamaicas", "montes parnasos", "toros embolados", y un "toreo campirano", conceptos todos ellos practicados en los escenarios dispuestos para su puesta en escena: la plaza de toros. Allí mismo se dieron a la tarea de recuperar la noción del toreo algunos de los espadas mexicanos como Luis Sóstenes y José María Ávila, Pablo Mendoza, los cuales compartían las palmas con el español Bernardo Gaviño.


500 años de Tauromaquia en México

XLVIII. La derogación por el Congreso en 1886 de la prohibición taurina en el Distrito Federal

"Es mejor que las corridas de toros sean fuente de recurso para aumentar los fondos de los municipios, y no que sean causa de que ellos menoscaben su tesoro, gastando en cuidar el orden público en una diversión que no les produce rendimiento, pero a la que tiene que vigilar por celebrarse en puntos próximos a su jurisdicción, la capital, y repercutir en esta los desórdenes que hubiera". Esta fue una de las líneas argumentales para que, después de 10 de prohibición, la Comisión de Gobernación del Congreso decidiera levantar en1886 la prohibición de celebrar corridas de toros en e Distrito Federal


El día 29 se cumplen 150 del nacimiento del escritor

"Sangre y arena", de Vicente Blasco Ibáñez, una novela fundamental dentro de la literatura taurina

Con "Sangre y arena", la inmortal novela de Vicente Blasco Ibáñez, se abre una puerta por la que llegarían a la Tauromaquia millones de lectores de los cinco continentes. Se escribe una vez que el autor había abandonado la actividad política y en 1916 se lleva al cine –mudo, aún-- bajo la dirección de Max André y con el asesoramiento del propio Blasco Ibáñez. Luego la trama de la novela llegó a Hollywood, donde se ruedan distintas versiones protagonizadas por primeros actores. Como explica José Aledón, un estudioso del escritor valenciano, "Sangre y arena" constituye una rotunda declaración de principios sobre el apasionante y controvertido mundo de los toros, revelándonos a su vez facetas del autor poco conocidas por el gran público, pero coherentes con su pensamiento.


500 años de Tauromaquia en México

XLVII. El crispado ambiente para los toreros españoles a finales del siglo XIX

La patriotería y la ignorancia eran los terribles enemigos que tuvieron los toreros españoles que llegaron a México en el tramo final del siglo XIX. Tal situación alcanzaba no solo la condición de inventiva y de gusto popular por la autenticidad; también se agregaba al escenario un hondo comportamiento que ya no caía en nacionalismo sino en chauvinismo , como una bandera enfrentada a la expresión técnica y estética llegada recientemente de la península española. Aunque Ponciano siguiera matando de pinchazos en la paletilla y estocadas bajísimas, un sector se veía obligado a sostener que ningún otro espada español le llegaba a su altura. A esta dinámica se refiere el historiador José F. Coello Ugalde se refiere en esta nueva entrada de su ensayo sobre "500 años de Tauromaquia en México".


500 años de Tauromaquia en México

XLVI. Los comportamientos que se dieron durante la ausencia de corridas de toros en México DF

Inmediatamente después de puesta en vigor la "Ley de Dotación de Fondos Municipales", un grupo de aficionados intentó con una labor de convencimiento no prescindir de su diversión predilecta. Sus esfuerzos fueron inútiles, pues no consiguieron respuesta alguna, aunque si bien el decreto ya imperaba para el Distrito Federal -como fue su objetivo- lograron, por otro lado, se derogara lo que ya el Estado de México, en auténtica condescendencia aplicaba en sus dominios. La lucha continuó, incluso por varios años, pero no hubo más remedio que demoler la plaza de toros del Paseo Nuevo. Los aficionados capitalinos volverían a la plaza 6 años y en otra entidad que no es el Distrito Federal.


500 años de Tauromaquia en México. El siglo XIX

XLV. La Tauromaquia y los efectos del federalismo de la Constitución de 1857

A partir de la segunda mitad del siglo XIX en México toma cuerpo que la fiesta de toros es contraria a la civilización y el progreso. Pero la fiesta torera concentraba de una forma especial los ingredientes del carácter contra el cual se atentaba y pugnaba por su desaparición. De esa forma antitaurinismo de Juárez (si es que lo hubo), aunque lo fue y lo sigue siendo para muchos, fueron señalados abiertamente en el "Manifiesto del gobierno Constitucional a la nación", el cual cuestionó -hasta llegar a la propia médula- las costumbres, los hábitos, los privilegios" y -más profundamente- contra el modo de vivir y pensar de la mayoría de los mexicanos de aquella época".


500 años de Tauromaquia en México

XLIV. Del incidente de Bernardo Gaviño con el Gobierno de Juárez a la segunda independencia

En 1863 Bernardo Gaviño desterrado de México por los juaristas, pasó a la Habana, de allí se dirigió a Tampico para internarse a Durango, en donde se había contratado para dar corridas; pero al pasar por San Luis le aprehendieron y encerraron en un fétido calabozo, en donde por espacio de tres meses no vio la luz del sol. ¿Quienes le aprehendieron? Fue la legalidad juarista que lo reputó como sospechoso y lo tuvo en prisión de dos a tres meses, con tal rigor, que hasta se llegó a temer por su vida. Una de las hipótesis explica que en la raíz de esta detención estaba la presunción de que el torero gaditano podía ser algún enviado secreto de los franceses o cosa por el estilo.


500 AÑOS DE TAUROMAQUIA EN MÉXICO

XLIII. La prensa, factor influyente del bloqueo a las aspiraciones del espectáculo taurino

Siguiendo con el estudio de la Tauromaquia en México a lo largo del siglo XIC,, el historiador José F. Coello Ugalde se adentra en esta entrega en tres elementos importantes: el papel que juego la prensa en sus campañas frente a la fiesta brava, la influencia de las corrientes liberales y cuanto acontece durante el Imperio de Maximiliano.


500 años de Tauromaquia en México

XLII. El espectáculo en la segunda mitad del siglo XIX

Hace 20 años José Francisco Coello Ugalde obtuvo el grado de Maestro en Historia, defendiendo su tesis:: "cuando el curso de la fiesta de toros en México, fue alterado en 1867 por una prohibicion (…).[1] En dicha investigación abordó el caso en el que se aplicó aquella medida. Diversas especulaciones rodearon el asunto, de tal forma que, para contenerlas, discutirlas, debatirlas y de todo ello obtener un balance más apropiado, el Capítulo III se convirtió en la esencia de aquel propósito. Con por lo que con la presente entrega y las próximas tres de su ensayo, los lectores tendrán oportunidad de conocer en detalle sus apreciaciones al respecto. Evidentemente conviene tener un marco de referencia, mismo que se propuso en la parte inicial del estudio.


500 años de Tauromaquia en México

XLI. Los aspectos cualitativos y cuantitativos que garantizaron el futuro del toro de lidia

En la segunda mitad del siglo XIX los toros de Anastasio Martín, Miura, Zalduendo, Concha y Sierra, Pablo Romero, Murube y Eduardo Ibarra fueron los primeros toros españoles que llegaron al campo mexicano. La familia Barbabosa, poseedora de Atenco, inicia esa etapa de mezcla entre su ganado criollo adquiriendo un ejemplar de Zalduendo para la reproducción y selección, que fueron entre otras las obligadas tareas de un ganadero de toros bravos. Por una curiosidad, puede decirse que retorna a Atenco el honor de ser la ganadería de toros con el privilegio de poner en práctica el concepto profesional para la crianza y todos sus géneros del toro bravo.


500 años de Tauromaquia en México

XL Bernardo Gaviño: Influencia definitiva durante el siglo XIX

Como en España se mostraron intentos por ajustar la lidia de los toros a aspectos técnicos y reglamentarios más acordes con la realidad, en México este fenómeno va a ocurrir y seña de ello es la aplicación de un reglamento en 1822, y luego en 1851 cuando sólo se pretende formalizar de nuevo la fiesta, pues el reglamento se queda en borrador. Todo ello ocurre bajo un cierto desaire, nada peyorativo, que es lo que va a darle al espectáculo un sello de identificación muy especial, pues la fiesta cae en un estado de anarquía, de desorden, pero como tales, legítimos. De pronto el espectáculo empezó a saturarse de modalidades poco comunes que, al cabo del tiempo se aceptaron en perfecta combinación con el bagaje español. Ese mestizaje se consolidó aun más con la llegada del Bernardo Gaviño.


500 años de Tauromaquia en México

XXXIX. El siglo XIX mexicano: nuevas consideraciones para el toreo, a través de Mariano Picón-Salas

A comienzos de los años 40, Mariano Picón-Salas publicó su gran obra "De la conquista a la independencia, Tres siglos de historia cultural hispanoamericana", en la que ofrece una visión sobre la forma de ser y de pensar que se dio en territorio americano, cuyo encuentro, accidental o no, logró de la cultura en el nuevo continente un escenario de suyo interesante y valioso, por ende sin desperdicio alguno. A través de este trabajo podemos acercarnos al territorio taurino, para comprender ciertas situaciones que definieron lo que han dado en llamar la "fusión" cultural.


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