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Llamado a marcar toda una época de la Tauromaquia
Manuel Rodríguez "Manolete": 100 años del mito que revolucionó la tauromaquia
Este 4 de julio hace un siglo. Manolete vino al mundo en la calle Conde de Torres Cabrera de la capital cordobesa. Su padre, matador del mismo nombre y apodo, se había casado con Angustias Sánchez, la viuda de Lagartijo Chico, otro torero prematuramente malogrado. En ese ambiente creció y se forjó la personalidad de un muchacho introvertido, pero que estaba llamado a marcar toda una época de la Tauromaquia, de la mano de don José Flores "Camará". Su historia la condensa con acierto en este artículo un aficionado y periodista joven, Pepe Luís Vázquez López, de la nueva generación que pide paso, pero sobre todo que forma parte de una dinastía grandiosa: la Pepe Luís, su abuelo.
Actualizado 4 julio 2017  
Pepe Luis Vázquez López   
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A principios de los 40 tan sólo un personaje de la talla de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” podía devolver a un pueblo castigado por la guerra, el hambre y la miseria, la ilusión que necesitaba. En torno a su figura se desarrolló una tauromaquia única y diferente que sentó las bases de la quietud y la ligazón, escuela ha trascendido hasta nuestros tiempos.

Tradición familiar

Nació en Córdoba, en el número 2 de la calle Conde de Torres Cabrera, el 4 de julio de 1917. Desde ese momento tuvo la tauromaquia muy presente. Su padre, del mismo nombre, llegó a tomar la alternativa y por ende a ser torero. Además, su madre había estado casada con “Lagartijo Chico”, sobrino del histórico Lagartijo.  Creció el barrio de Santa Marina, denominado como el de los toreros por los cordobeses.

Actuó en público por primera vez un Domingo de Resurrección del año 1931, en la localidad cordobesa de Cabra. Y en 1933 se enfundó por primera vez el traje de luces, en una novillada nocturna celebrada en la plaza de su ciudad natal. Una carrera de novillero lenta (cabe destacar que se fraguó en plena Guerra Civil) y con pasos firmes precedió una carrera de matador meteórica y llena de éxitos. El diestro cordobés revolucionaría los ruedos con un estilo único e innovador.

Figura indiscutible

Una vez tomada la alternativa, Manolete se convirtió en una figura indiscutible de los años 40. Su tauromaquia se basó en buscar las distancias cortas con el toro, la verticalidad y la ligazón de los muletazos. Para los anales quedan esos recortes adquiridos de los toreros cómicos, popularmente conocidos como las “manoletinas”. Y las estocadas en todo lo alto, culmen de sus faenas que le harían pasear orejas y rabos por todas las plazas del orbe taurino.

Su rotundidad lo llevó a un callejón sin salida: ya nunca podía estar mal. Rivalizó con otras figuras de la época como Pepe Luis Vázquez, el mexicano Carlos Arruza o Luis Miguel Dominguín. Con el primero de los tres alternó en más de 120 tardes siendo, por tanto, con el que más toreó. Era el tándem perfecto: la quietud del Califa cordobés y la profunda naturalidad del Sócrates de San Bernardo. Además de rivalizar en los ruedos, intimaron en una profunda amistad, basada en el respeto y la admiración mutua.

Linares, la fatal tarde

Su personalísima tauromaquia fue baza principal para conquistar a la afición, pero también su peor enemiga. El precio de ese pulso por conseguir la ligazón en terrenos imposibles fue caro. Manolete sufrió un total de 14 cornadas a lo largo de su carrera. Fue la última, en una fatídica tarde en Linares, la que se cobró su vida.

Los rumores de la retirada corrían como la pólvora, el amor de la bella Lupe Sino se había instalado para quedarse y el mito era imposible de agrandar. El quinto Califa del toreo había culminado su carrera como matador de toros, ya sólo quedaba cosechar todo lo sembrado y disfrutar de una vida plena como figura retirado. Pero Islero, herrado con A coronada de Miura, se interpuso en su camino un 28 de agosto de 1947 en Linares mientras ejecutaba la suerte suprema.

Manolete, en cifras

A las 5.00 de la madrugada del día siguiente se paró el corazón del monstruo cordobés, que por sucesivas negligencias médicas no pudo recuperarse de la mortal cogida. El fallecimiento, que conmocionó a todo el país, lo convirtió en el mito eterno que es hoy día.

Un total de 502 corridas de toros y 42 novilladas componen su trayectoria profesional. Los números le abalan en la condición de figura, pero más aún la trascendencia histórica de su tauromaquia. El próximo 4 de julio se cumplen 100 años de nacimiento, y los aficionados lo celebran manteniendo vivo al mito que nunca acaban en Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”.

Pepe Luís Vázquez López (Córdoba, 1995) forma parte de la nueva generación de la gran dinastía que encabezara su abuelo, el histórico Pepe Luís, y es sobrino de Pepe Luís Vázquez Silva, que tanto sorprendió a las nuevos aficionados en su ultima y breve reaparición. Además de ser, por ahora, aficionado práctico, ha cursado los estudios de Periodismo y de Edición de Medios Digitales. El artículo que aquí reproducimos fue elaborado originalmente para el digital que editan los estudiantes de su Facultad de Comunicación, en el Centro Universitario Villanueva.

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