Lunes, 26 de junio de 2017
SEVILLA. Tercera del ciclo ferial
El poderío de El Juli, frente a una descastada corrida muy pasada de báscula
El Juli hizo lo mas relevante de la tarde
Lleno en los tendidos, plagados de paraguas, que se hicieron necesarios durante toda la función, con una lluvia que subía y bajaba en intensidad. En los corrales una corrida juanpedrista con los dos hierros hermanos de Garcigrande y Domingo Hernández; toda ella tan pasada de romana que dificultaba su propio juego, con demasiados goterones de descastamiento. Pese a todo, "El Juli" impuso su ley con un poderío admirable. Templadísimo con el capote, especialmente con el 5º sacó a relucir su mando y sus conocimientos de la lidia para imponerse a un enemigo menos que medio; muy meritoria su tarde. Ni Morante ni Alejandro Talavante pudieron pasar de mandar al desolladero a sus dos enemigos.
Redacción
 Agua y kilos
 José Garrido sube puntos
 El Cid y Joselito Adame, primeras orejas del abono de Sevilla

SEVILLA. Tercera del ciclo ferial. Lleno de “No hay billetes”. Y lleno de paraguas, que desde antes del paseíllo se pasó la tarde lloviendo. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, muy pasados de romana y bajos de casta. José Antonio “Morante de la Puebla” (de zanahoria y azabache), silencio y algunos pitos tras un aviso. Julián López “El Juli” (de azul celeste y oro), silencio y una oreja tras aviso. Alejandro Talavante (de azul noche y oro), silencio y silencio.

Se cumplió lo previsto, la venta en ventanilla complementó al menguado abono, hasta colocar el “No hay billetes” con el cartel probablemente más fuerte de esta feria. En cambio, no se cumplieron las esperanzas que los actuantes habían puesto en los de Garcigrande que eligieron para este compromiso.

Como cada maestrillo, también cada ganadero tendrá su librillo. Lo que no se sabe es en que capítulo se recomienda que a Sevilla hay que venir con una corrida tan pasada de romana, que no cabíaeque también cada ganadero tendrsta procedencia. una corrida muy apsadaa de romana____ Vista Alegre, coincidieno todos en afirmaía en la caja que suele tener esta procedencia, cuando la emoción no se vede a tanto el kilo. Que luego, además, estuviera baja de casta y clase, ya son elementos más aleatorios a la hora de embarcar una corrida. El optimista dirá que Justo Hernández ya se ha quitado encima el lote malo que había en la dehesa; el pesimista que las culpas, a los veedores de las figuras. Pero al final, sea lo que fuere el protagonista, el globo se desinfló. Y un abono que anda en cuarto menguante no está para tanta desilusión.

Los seis enchiquerados guardaban muchas semejanzas, en formato y en contenido. Por el aburrimiento se extendió hasta el final, con el único oasis del 5ª, que “El Juli” se empeñó en que pareciera menos malo. Poderío que tiene el madrileño. Desde luego una corrida a contraestilo de Morante, pero también sin los requisitos que necesita Talavante.

Intentó salvar la situación “El Juli”, que ya apuntó sus cosas con el segundo de la tarde. Luego, con  su buena cabeza, se impuso ante el 5º --el de menos volumen--, que sin tener calidad al menos se movía algo más. Toda una lidia meritoria y por momentos con rotundidad en el manejo de los engaños. Ha enriquecido el madrileño su repertorio con elementos colaterales de mucha estética. Pero ante todo impuso su ley de mano bajo y de terrenos idóneos, hasta conseguir llevar con cadencia a un toro menos que medio. No hay por ahora una muleta más poderosa en el toreo. Lo demás será cuestión de gustos.

Morante pasó por su segunda tarde sevillana sin ton ni son. Ni siquiera acertó en el vestido que había elegido, que un compañero de localidad consideraba que “se parece mucho al que, no sé por qué motivo, usan la mayoría de los terceros”, dicho sea con todos los respeto a los  que ejercen ese oficio. Ni siquiera a la hora de estar mal tuvo su salero la cosa.

Y Talavante, pese al gran momento que atraviesa, se topó con otro lote de los que nada aportan a su forma de entender el toreo. Ni la suya, ni la de nadie. SA la fuerza, tendrá que esperar a su segunda tarde. Salvó su buen nombre, pero de ahí no pudo pasar.