Viernes, 28 de abril de 2017
La reordenación de la Secretaria de Estado de Cultura
La Tauromaquia se integra en las competencias de la Dirección General de Bellas Artes
En el pasado Consejo de Ministros se aprobó la reestructuración orgánica y competencial del ministerio de Educación, Cultura y Deportes. En virtud de la misma, las cuestiones relativas a la Tauromaquia se han integra oficialmente en la Secretaria de Estado de Cultura, como Fernando Benzo ya había anunciado, incluso antes de tomar posesión. Con estos cambios, la Tauromaquia, a efectos de la Administración del Estado queda en tres manos: el propio Benzo, que ya tiene acreditada una buena gestión taurina durante su etapa como Subsecretario, y dos gestores nuevos: Luis Lafuente, actual director general de Bellas Artes, y Elisa de Cabo, una subdirectora general experta, entre otras materias, en las relaciones con la UNESCO y sus declaraciones sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial.
Redacción
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En la reordenación de las funciones y competencias de la Secretaria de Estado de Cultura, llevada a cabo a propuesta de su titular Fernando Benzo, todas las cuestiones relativas a la Tauromaquia han pasado integrarse en la Dirección General de Bellas Artes, de la que en la actualidad se responsabiliza Luis Lafuente Batanero.

Se trata de una decisión llena de lógica, que formaliza la adscripción de las cuestión taurinas en el área de Cultura de un departamento tan amplio como el de Educación, Cultura y Deportes. Cuando Fernando Benzo fue nombrado Secretario de Estado de Cultura, ya anunció que estas competencias pasarían a su departamento.

Como se sabe, la aprobación del traspaso de las competencias taurinas desde el ministerio de Interior a Cultura, se realizó cuando Alfredo Pérez Rubalcaba y Ángeles González Sinde  como titulares de Interior y de Cultura, después de unas reiteradas peticiones encabezadas por el entonces diputado de la Oposición el popular Juan Manuel Albendea.

Un proceso administrativo dubitativo

En aquel momento quedaban en un cierto “limbo jurídico” porque no se había definido en qué organismo específico debía a integrarse a todos los efectos de la organización de la Administración del Estado. A la llegada de Rajoy al Gobierno, el entonces ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, en su reorganización de la cartera ministerial realizada en 2011 la incluyó en la Secretaría de Estado de Cultura, que era responsabilidad de José María Lasalle. Entonces se adscribieron ya a la Subdirección General del Instituto del Patrimonio Cultural, dentro de la dirección general de Bellas Artes.

Sin embargo, aquella adscripción no funcionó, ni bien ni mal; resultó sencillamente inoperante. Tanto que a los pocos meses se decidió que, en tanto se alcanzaba una solución mas adecuada, la gestión de tales competencias se volvió a encomendar a efectos prácticos al área correspondiente del ministerio de Interior, de acuerdo con una resolución de 2012.

Pasada esta primera etapa de interinidad, en el propio año 2012 se decidió finalmente que las competencias pasaran a corresponder a la funciones de la Subsecretaria del Ministerio de Educación, por entonces regida por Fernando Benzo. Como se sabe, dentro de la organización ministerial las Subsecretarias, junto a la Secretaria General Técnica, se constituyen como organismos dependientes del ministro como instrumento de apoyo y coordinación general del departamento.

Aunque se trata de asuntos que luego no pueden tener traslado al BOE, en realidad lo que entonces se hizo fue que lo que se había convertido, por la inoperancia de un Secretario de Estado,  en una “patata caliente” para el ministro Wert, se traspasara a uno de sus colaboradores que mas cercanía y mejor entendimiento tenía con los asuntos de la Tauromaquia, como era el caso de Fernando  Benzo.

Gracias a esta decisión, aquella legislatura se convirtió en una las etapas más prometedoras y con mejores resultados, con la recuperación de la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, la elaboración del PENTAURO, la promoción de la Ley 8/2013, de 12 de noviembre, que venía a formalizar a efectos jurídicos las proposiciones incluidas en la ILP promovida por el recordado Luis GIsbert, entros hitos principales.

¿Dónde adscribir la Tauromaquia?

Una vez que Fernando Benzo, con el cambio de Gobierno de 2016, accedió a la Secretaria de Estado de Cultura, incluso antes de tomar posesión ya anunció oficialmente que la Tauromaquia viajaría con él al nuevo cargo. Y, en efecto,  así ocurrió. La cuestión entonces radicaba en cuál de los organismos de esa Secretaría de Estado se incluía.

Al menos fuera de la Administración, ya desde mucho tiempos antes tuvo sus partidario que lo propio sería incorporarla a lo que durante una etapa fue la Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música, organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura.

Sin embargo, tanto en la reorganización administrativa de 2011 como en la que ahora se lleva a cabo, se decidió que las cuestiones relativas a la tauromaquia dependieran directamente de la Dirección General de Bellas Artes y del Patrimonio Cultural. En la anterior ocasión, esta adscripción se concretó en su incorporación a las competencias de la Subdirección General del Instituto del Patrimonio Cultural de España. En el nuevo organigrama diseñado por Fernando Benzo, dentro del real Decreto 284/2017, de 24 de marzo, la adscripción específica se hace a la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico.

¿Organismos o personas?

Partiendo que parece muy acorde con la materias taurinas que sus competencias se incluyan en la actual Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, al final en un sentido práctico no se trata tanto del organismo específico que asuma estas responsabilidades, sino como de las personas que se encargan de ellas. Ahí radica casi todo para conseguir el éxito.

Pues bien, en el actual organigrama ministerial de esta Dirección General se ha hecho cargo Luís Lafuente Batanero, que procede del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, que con anterioridad ocupó cargos de similar rango desde 1990, tanto en el Ministerio de Educación como en la Comunidad de Madrid.

De la correspondiente subdirección general se responsabiliza Elisa de Cabo de la Vega, también perteneciente al Cuerpo de Funcionarios Civiles del Estado, que ha tenido una activa participación dentro de la delegación española en la Convención de la Unesco, entre áreas en la relativas a las declaraciones sobre patrimonio inmaterial, una de las más reciente se refirió a la Fallas. Se trata de un aspecto sumamente interesante para el proceso de declaración de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En esa especie de moderna acta notarial en que se han convertido los buscadores de internet, no aparecen --que sepamos-- ninguna referencia a las cuestiones taurinas puestas en boca tanto de Luís Lafuente como de Elisa de Cabo. Sin embargo, si estas carencias tuvieran alguna trascendencia, al menos queda el compromiso, diríase que la garantía, que en Fernando Benzo tiene a su haber a favor  la Tauromaquia.